España

El Gobierno condecora al sargento Moya con el distintivo más alto al mérito militar

  • El féretro del suboficial fallecido en Afganistán llega a la base de Torrejón y mañana será enterrado en el cementerio de la Salud tras un funeral íntimo por expreso deseo de la familia.

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La ministra de Defensa, Carme Chacón, impuso ayer la Gran Cruz del Mérito Militar, con distintivo rojo, al sargento primero Joaquín Moya Espejo, fallecido el domingo durante un ataque insurgente en la localidad afgana de Ludina. Este reconocimiento tuvo lugar ayer pasadas las 16:00 en la base aérea de Torrejón de Ardoz, en un acto  marcado por la solemnidad y el dolor de los familiares y compañeros que acudieron a despedirle. El acto estuvo presidido por Chacón y el jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), general del Aire José Julio Rodríguez. Ya por la noche, el recuerdo del suboficial cordobés planeó en el debate electoral entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy, ya que ambos rindieron tributo al fallecido.

La ministra y el Jemad habían acompañado al féretro desde Afganistán hasta la base de Torrejón, donde les esperaban los padres, hermanos y compañeros del fallecido, así como su pareja sentimental, sargento del Ejército de Tierra y compañera de la misma unidad que el militar fallecido, que pertenecía a la Brigada de Infantería Ligera San Marcial V, con sede en Vitoria. Junto a ellos se encontraban esperando al avión, que ha aterrizó en Torrejón a las 16:15, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el ministro del Interior, Antonio Camacho, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Saénz de Santamaría, y el presidente de la Fundación Ideas, Jesús Caldera, así como los Jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general Fulgencio Coll, y Aire (JEMA), general José Jiménez.

Nada más bajar del avión, la ministra de Defensa, acompañada por el Jemad, se dirigió a la familia del fallecido, a los que trató de consolar, mientras el resto de autoridades permanecían solemnes, junto a una bandera de España que ondeaba a media asta.

El cuerpo del sargento Moya fue trasladado desde el avión hasta un pequeño túmulo situado en la pista a hombros de sus compañeros de regimiento, entre ellos algunos de los que le han acompañado desde Afganistán, momento en el que los familiares han contenido su dolor a duras penas. Después, el arzobispo castrense Juan del Río dirigió un responso en el que lamentó la "violenta muerte" del militar cordobés y trató de infundir aliento a sus seres queridos, en unos momentos en los que "parece que el mundo se derrumba y la vida no tiene sentido". A ellos les pidió que vuelvan los ojos "a la esperanza y a los valores que habitaban en el corazón" del sargento, "un hombre valiente" que ha trabajado "al servicio de la paz y de los derechos fundamentales".

Tras las palabras del arzobispo, la ministra de Defensa impuso sobre el féretro la Gran Cruz del Mérito Militar con Distintivo Rojo -que se entrega a fallecidos en actos de combate- y después el jefe de la Brigada San Marcial V ha entregado a su compañera sentimental, con su uniforme militar, la bandera de España que cubría el féretro y la boina de su esposo. Con el cuerpo de nuevo a hombros de sus compañeros frente a los familiares y amigos, su pareja se despidió lanzando un beso, tras permanecer cuadrada frente al féretro mientras sonaba por última vez el himno de España. Después le realizaron la autopsia antes de partir hasta Córdoba. Está previsto que el féretro salga de Madrid a la capital cordobesa en torno a las 09:30 por carretera. A su llegada se trasladará hasta el tanatorio municipal del Cementerio de la Fuensanta, por expreso deseo de la familia. Al cierre de esta edición se desconocía dónde tendrá lugar el sepelio ni si será hoy o mañana, aunque la decisión de la familia, según fuentes militares, es que se celebre el miércoles en el Cementerio de Nuestra Señora de la Salud.

Durante el día de ayer la familia recibió muchas muestras de cariño, desde el Príncipe Felipe hasta los candidatos del PSOE y el PP a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Rubalcaba y Mariano Rajoy. Ambos comenzaron su intervención en el debate electoral trasladando sus condolencias a la familia y a "los compañeros de armas" del sargento Joaquín Moya. El alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, también dirigió unas palabras de dolor por la muerte del suboficial. El regidor dijo que Moya Espejo se mantendrá "en el recuerdo siempre" y ensalzó la entrega de los militares que "no siempre se valora y se ve cuando pierden la vida en una situación tan delicada e injusta". La presidenta de la Diputación, María Luisa Ceballos, se sumó a las muestras de cariño y la ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Trinidad Jiménez, también trasladó "nuestras condolencias y nuestro pésame" a la familia y los compañeros del sargento primero, así como a las Fuerzas Armadas. El coordinador general de IU en Andalucía, Diego Valderas, se solidarizó con los allegados del militar cordobés y criticó la misión en Afganistán, "un país en el que no se nos ha perdido nada". Además del plano político, La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha remitido sendas cartas de condolencia a la ministra de Defensa, Carme Chacón, y al arzobispo castrense, monseñor Juan del Río Martín, para que se la trasladen a la familia.

Moya Espejo, que formaba parte del Equipo Operativo de Asesoramiento y Enlace (OMLT) que instruye al Ejército Nacional Afgano (ANA) en la provincia de Badghis, tenía 35 años y era padre de un hijo de 12 años. El ataque que se saldó con su muerte tuvo lugar al noroeste de Ludina, cuando una unidad del Ejército afgano estaba desplegada en una loma, junto al equipo de mentores españoles y un equipo de tiradores de precisión. En ese momento se recibió fuego de armas ligeras desde una posición lejana y el sargento primero Moya Espejo fue alcanzado en el tórax, según detalló Defensa. El sargento primero fue evacuado en un helicóptero de EEUU al hospital Role 2 de Bala Murghab y entró en parada cardiorrespiratoria durante el vuelo, certificándose su fallecimiento cuando llegó al hospital.

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