España

Cientos de personas dan su último adiós al sargento Moya

  • El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, recibe al féretro a las puertas de la iglesia San José y Espíritu Santo · Sus compañeros lo despiden con salvas

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Cientos de personas dieron ayer su último adiós al sargento primero Joaquín Moya en la iglesia de San José y Espíritu Santo, situada en el Campo de la Verdad. El féretro llegó a las puertas de la parroquia a las 10:30 acompañado de sus padres, de sus hermanos y de su actual pareja sentimental, sargento del Ejército de Tierra y compañera de la misma unidad que el militar fallecido. Allí lo esperaba el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, encargado de oficiar el funeral, junto a familiares, compañeros de la base cordobesa y de Vitoria y vecinos de la familia. 

El silencio quedó roto por el llanto y el dolor al paso del féretro por la escalinata que conduce hasta el interior del templo, llevado a hombros por amigos y familiares del suboficial. Su hermano portaba la gorra del militar fallecido junto a la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo, que la ministra de Defensa, Carme Chacón, le impuso a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz. 

En el interior del templo, sin un sólo hueco en sus bancas y con decenas de personas de pie, se vislumbraba la imagen de Nuestra Señora del Buen Fin, de la que el sargento primero Moya era devoto y costalero. El obispo en su homilía quiso transmitir a su familia un soplo de esperanza ante la muerte del suboficial. Demetrio Fernández reconoció que la muerte "siempre es un mazazo que nos hace llorar y pensar" pero "como cristianos queremos encontrar consuelo en la fe". Según sus palabras, la vida del sargento Moya "continúa junto a Dios después de ser en su vida terrenal un ejemplo de entrega y servicio a la Patria". 

En torno a las 11:30, el féretro salía por las puertas de la parroquia en dirección al cementerio de la Salud. Su viuda sacó todas sus fuerzas en estos duros momentos para portar a hombros, junto a más familiares, los restos de su esposo. Sus padres y hermanos rompieron a llorar al introducir la caja en el coche fúnebre, cubierta por la bandera de España y rodeada de decenas de coronas de familiares y diversas autoridades. 

Los restos del sargento primero Moya llegaron al camposanto de la Salud en torno a las 11:45. Hasta allí se dirigieron los familiares más allegados y compañeros, que entraron en formación al camposanto dirigidos por la viuda del suboficial. El general de la Brigada de Infantería Mecanizada Guzmán El Bueno X, Teodoro Baños, también quiso estar con la familia durante el sepelio, que comenzó con salvas en homenaje al militar fallecido. 

Los compañeros del sargento primero Moya no pudieron evitar que las lágrimas corrieran por sus rostros, mientras que sus padres, hermanos y viuda se despedían por última vez del suboficial. "Arriba España" gritaron todos al unísono una vez que rompieron filas. 

Moya Espejo formaba parte del Equipo Operativo de Asesoramiento y Enlace (OMLT) que instruye al Ejército Nacional Afgano (ANA) en las tareas de despliegue de los militares afganos en la provincia de Badghis. Estaba destinado en el Regimiento de Infantería Garellano 45, con sede en Vitoria. Sus compañeros siempre lo recordarán como un "hombre seco y serio, pero ante todo un líder nato". Descanse en paz.

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