Juan Antonio García-Velasco | Médico “Tras atender a miles de parejas, tener un hijo cambia la vida mucho, y a mejor”

  • Este especialista en reproducción asistida es uno de las grandes autoridades en la materia en nuestro país

El doctor Juan Antonio García-Velasco El doctor Juan Antonio García-Velasco

El doctor Juan Antonio García-Velasco

Juan Antonio García-Velasco es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Autonónoma de Madrid, sub-especialista en Reproudcción por la Universidad de Yale y catedrático de Ginecología en la Universidad Rey Juan Carlos I. Obtuvo su certificación en el Hospital de La Paz. Es co-editor de la revista británica Reproductive BioMedicine Online y actualmente es el director de IVI Madrid, prestigiosa clínica de reproducción asistida.

–¿Van a ser más frecuente los embarazos entre mujeres de edad avanzada?

–Si vemos los datos del INE, desde los 70 la edad media de la mujer en España a la que tiene su primer hijo no ha parado de crecer, y sigue subiendo cada década un año más. Esto es así en el resto del mundo occidental y la tendencia es a seguir subiendo hasta que de forma natural ya no sea posible.

–¿Hasta qué edad diría que es desaconsejable un embarazo y hasta qué edad tope se puede realizar un tratamiento de reproducción asistida?

–El embarazo, más que depender de una edad u otra, depende básicamente del estado de salud de la madre: una mujer con 40 años puede tener un embarazo maravilloso y una mujer con 30 y con patología previa un embarazo complicado. Pero la realidad es que las complicaciones en la madre empiezan a subir a partir de los 38-40 años, y se disparan por encima de los 45. En España la ley no pone límite a la edad para hacerse un tratamiento, pero hay un acuerdo entre centros de no tratar a mayores de 50 años porque las complicaciones suben de forma exponencial, según datos de otros países donde sí tratan a mujeres de edad muy avanzada.

"Las mujeres parecen más jóvenes, pero los ovarios envejecen igual que hace 100 años"

–¿Qué riesgos se siguen corriendo con embarazos pasados los 45 años y por qué las mujeres optan por una oportunidad tan tardía poniendo mucho en juego?

–Los riesgos para la madre son básicamente la hipertensión inducida por el embarazo (y la preeclampsia), la diabetes gestacional, mayor riesgo de necesitar una cesárea, y para el niño, la prematuridad. Las mujeres deben tener autonomía reproductiva y aunque son conscientes del riesgo, tener un hijo no es una decisión sencilla y muchas veces necesita del compromiso de su pareja, y esta decisión se demora cada vez más, tal vez basada en el error de creer que la reproducción asistida “lo arregla todo”.

–¿Llevamos un desarrollo vital que está alargando más todas las fases? ¿Envejecemos más tarde y así todo se va postergando?

–En parte es así, pero los ovarios no envejecen más tarde: envejecen igual que hace 100 años. Hoy en día una mujer de 40 años es socialmente muy joven, su aspecto es diferente al que pudo tener su madre o su abuela a los 40 años, pero los ovarios tienen la misma dificultad para conseguir ovocitos sanos que antes.

–¿Y supondrá un fenómeno social esos padres mayores que cada vez existen en mayor proporción?

–Creo que ya lo es: ir a la puerta de un colegio es el mejor ejercicio para ver cómo ha cambiado la sociedad en estos años. Veremos padres más mayores, nuevas parejas... Es una realidad con mayor presencia social.

–¿Cómo se consigue una ovulación artificial en condiciones adversas?

–Realmente los tratamientos lo que hacen es estimular los ovarios con una medicación que hace que produzcan 1 ó 2 óvulos en el caso de las inseminaciones, o alrededor de 10 si es posible en el caso de la fecundación in vitro. Si pensamos que de forma natural una mujer ovula un óvulo al mes, con la medicación lo que hacemos es facilitarlo.

–La maternidad no está pasando por un buen momento de ‘popularidad’. Muchas mujeres piensan no asumir tantos sacrificios.

–El convencimiento de la mujer yo creo que debe ser propio. Los médicos podemos explicar las cosas, dar datos, ofrecer técnicas y soluciones. Pero la decisión de ser padre o madre es algo muy responsable y que sólo uno mismo puede convencerse de que es el paso que quiere dar. Lo que sí puedo decir después de atender a miles de mujeres y parejas en estos años es que todos coinciden en una cosa: tener un hijo les ha cambiado la vida, mucho, y a mejor.

"El embarazo no es una enfermedad, es un estado natural. Es bueno seguir rutinas, trabajo, deporte..."

–Nuestra realidad ha cambiado en cuanto a maternidad, ¿cree usted que el cuerpo de la mujer también se adapta a este cambio?

–Hay una realidad: el aspecto de una mujer hoy en día es mucho más joven que la edad que tiene. Todo el mundo se cuida más, dieta, deporte, tratamientos… pero no nos engañemos, sólo es el aspecto. No hemos conseguido detener el envejecimiento de los ovarios. A partir de los 35-38 años las cosas se complican. Y mucho.

–Una vez tomada la decisión de ser madre a una edad avanzada ¿qué consejos suele dar usted?

–Básicamente seguir con su vida normal: el embarazo no es una enfermedad, es un estado natural. Es bueno seguir rutinas, trabajo, deporte (nada peor que el reposo para una embarazada), una alimentación variada pero comiendo de todo excepto lo que no puede tomar (carne cruda y quesos de leche no pasteurizada). Sobre todo no convertirlo en una enfermedad.

–¿Debería existir formación para fomentar una maternidad más temprana?

–Absolutamente. Es la faceta que más podría ayudar a evitar demorar mucho la decisión de tener un hijo. En los colegios habría que explicarlo, igual que se hace con cómo no tener un hijo cuando uno no quiere, ahí, en ese momento de la adolescencia, que la fertilidad tiene unos años buenos, unos años no tan buenos, y otros casi imposibles. Tanto a las niñas como a los niños, porque luego la decisión será conjunta. Así evitaríamos que cuando vemos mujeres ya con una reserva ovárica comprometida y les explicamos el impacto de la edad, no tengan la sensación de “a mí nadie me ha dicho nada hasta ahora”. La información y la educación son dos pilares fundamentales para que la sociedad tome decisiones responsables.

–¿Hacia dónde avanza su faceta médica? ¿Qué retos nos aguarda en el futuro?

Yo creo que, en la medicina de la reproducción, por un lado, buscar mejorar aún más sus resultados; sigue habiendo pacientes a los que no conseguimos embarazar, aunque cada vez menos. El objetivo es un niño sano en casa, y la seguridad de los tratamientos, la trazabilidad de los procedimientos, y el reducir las complicaciones es una parte fundamental. Y, por otro lado, la investigación sigue buscando la manera de poder generar espermatozoides y ovocitos a partir de células madre o de la reprogramación celular, para poder evitar el recurrir a una donación, que, siendo una maravillosa alternativa, nunca es una primera opción.

–¿Tendremos un problema demográfico dentro de una generación con las actuales tasas bajas de natalidad?

Yo creo que ya lo tenemos, y lo malo es que los que dirigen nuestra sociedad no lo quieren ver (o tal vez lo vean, pero hagan nada). La sociedad está envejeciendo, y si no aplicamos medidas para facilitar la maternidad, desde la educación a edades tempranas, bajas laborales que no interrumpan la carrera laboral de los padres o su educación, etcétera, no conseguiremos darle la vuelta a la pirámide poblacional.

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