Alfredo Gosálvez | Secretario general de Panasef “A veces comparamos la pandemia con un 11-M continuo”

Alfredo Gosálvez, secretario general de Panasef- Alfredo Gosálvez, secretario general de Panasef-

Alfredo Gosálvez, secretario general de Panasef-

Alfredo Gosálvez reconoce la dureza de estos meses para el sector funerario. Como secretario general de Panasef, la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, alude a la carga emocional de los trabajadores, pero también al bache económico, contra lo que se pueda pensar. Con el día de los difuntos como marco, han preparado un homenaje con flores para los trabajadores que han perdido la vida en la pandemia, para cuya segunda ola, aseguran, se han preparado con creces, con un llamamiento a la colaboración institucional.

–Imagino que 2020 será el año con más trabajo para el sector funerario desde que hay registros.

–No sabría contestar exactamente. El incremento de los fallecidos ha provocado que sea un año especial.

–¿Qué respuesta han dado a este incremento?

–En la primera ola, el sector intentó adaptarse a ese factor sorpresa. En Madrid, por ejemplo, un día normal de la primera semana de abril del año pasado, fallecieron 75 personas. En la primera semana de abril de 2020 fallecían 395 personas de media al día. Es un incremento del 500%. ¿Qué haces en tu trabajo tienes un incremento como ese? Intentas poner todos los medios a tu alcance para poder llegar a todo.

–Y con la complicación de los medios de protección que eran necesarios.

–Intentamos dotarnos de todos los equipos sanitarios necesarios y dotar a las instalaciones funerarias de las medidas higiénico-sanitarias necesarias para evitar nuevos focos de contagio, tanto en las familias como en los profesionales.

–Se ha hablado de los velatorios como un riesgo, pero, ¿ha habido brotes entre los trabajadores?

–Ha habido contagios, pero con las medidas de precaución el impacto ha sido muy residual. En una pequeña población sí se tuvo que cerrar la funeraria por el contagio de la familia.

–¿Cuál ha sido la mayor dificultad para el sector?

–Poder atender adecuadamente a las familias en un momento tan necesario. Nuestros servicios los hemos seguido haciendo. Hemos seguido enterrando a los fallecidos. Pero no se ha podido permitir que las familias despedirse ni celebrar los ritos funerarios. Es algo que en España, sobre todo en Andalucía, está muy interiorizado, La vela, el tanatorio, las ceremonias de despedida, sean laicas o religiosas, las queremos todos para nuestros fallecidos. Nos hemos acabado convirtiendo en lo que no queremos, en transportadores de fallecidos. Queremos hacer lo que sabemos: acompañar, ayudar, y honrar. El mayor desgaste, psíquico y emocional, ha sido enterrar a 25 personas al día en vez de a cuatro. Por mucha experiencia que tengas el desgaste es alto.

–¿Qué costumbres han cambiado más allá de las obligatorias?

–Diría que la cremación. En Andalucía va por delante en muchas ciudades. La media antes de la pandemia de cremaciones en Málaga estaba en un 70% y ahora es superior. En Galicia es un 20%.

–¿Se puede comparar con otras situaciones luctuosas? Se me ocurre el 11-M.

–En el 11-M fallecieron 205 personas. Ha sido un desafío. Algunas veces lo hemos comparado con un 11-M continuo.

–Hay quien echa en falta la divulgación de imágenes más duras para hacer consciente a la gente de esto.

–No entramos a valorarlo. Lo que queremos es hacer bien nuestro trabajo de acompañamiento. Sí es interesante señalar que la colaboración con la Administración, nacional y autonómica, tenía que haber sido mucho más fluida. Nos enteramos por la prensa de la instalación de la morgue en el Palacio de Hielo y de la intervención de la UME en los traslados de los fallecidos de los hospitales públicos. Se montó un dispositivo funerario sin contar con los expertos. Los resultados no fueron lo eficaces que podían haber sido. Hubo acumulación de fallecidos y muchos retrasos.

–¿Están preparados para la segunda ola?

–Hemos incrementado las plantillas en Andalucía en torno al 10%.También hemos incrementado los stocks de materiales sanitarios, así como de féretros.

–¿Qué cambios hay en cementerios y tanatorios?

– A nivel nacional se ha implementado una norma UNE para ampliar la seguridad en materia de higiene, distancia social y aforos. La mayor parte de instalaciones la han aplicado.

–¿Y que hay del envío de flores o la publicación de esquelas?

–Los servicios funerarios no tuvieron flores. No se permitían los velatorios ni los entierros con más de tres personas. Tampoco hubo capacidad para sacar las esquelas. Ni las familias estaban en disposición ni los medios tenían personal para atenderlas.

–¿Hay ya entierros o velatorios virtuales?

–Ha habido ceremonias en streaming y se han grabado vídeos para poder compartir la ceremonia con el resto de la familia que no podía estar . Se han hecho todo tipo de actos de despedida, incluso conciertos, y han tenido una buena acogida. Muchos tanatorios han instalado pantallas dentro de las salas para que la gente que no pueda ir mande un mensaje o una foto

–Imagino que habrá tenido un impacto económico

–En contra de lo que pueda parecer el sector ha sufrido una crisis económica. Han disminuido los ingresos porque muchos servicios no se han podido facturar, pero ha habido muchos más gastos, como la adaptación a los protocolos, contratación de nuevo personal y el abono de horas extras.

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