Economía

La construcción de nuevos embalses se paraliza en la última década

Pantano de la Breña II, el último gran embalse construido en Andalucía Pantano de la Breña II, el último gran embalse construido en Andalucía

Pantano de la Breña II, el último gran embalse construido en Andalucía

Andalucía no ha acometido ni una sola gran obra hidráulica en los últimos ocho años, tras la inversión de 300 millones en La Breña II, en Córdoba. Tan sólo se podría considerar como tal la presa jiennense de Siles, concluida en 2015 (y aún pendiente de poner en servicio), pero según los regantes no deja de ser un embalse menor, de unos 30 hectómetros cúbicos, y pensado para una zona muy específica, 3.500 hectáreas en la comarca del Segura.

Fuera de eso, nada, más allá de las obligadas obras de depuración reclamadas por la UE. Ahora mismo, no hay ni un solo embalse en ejecución, a pesar de que son varios los que están incluidos en los planes hidrológicos (el del Guadalquivir data de finales de 2015), y en algunos casos van pasando de un plan a otro sin que se detecte avance alguno, o si acaso solo pasos mínimos. Esa es la denuncia de la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía, Feragua, que advierte del riesgo que supone esta inacción. En su visión, las obras son necesarias, y más ahora por los efectos del cambio climático: en primer lugar, hay menos periodos de lluvia, lo que hace necesaria una mayor capacidad de almacenamiento; y, en segundo lugar, más lluvias torrenciales en periodos cortos, lo que exige más presas para que ejerzan de 'freno' del desborde de los ríos, laminen las avenidas y eviten las inundaciones.

Para esta mayor prevención, ya vamos tarde. El secretario general de Feragua, Pedro Parias, recuerda que este tipo de obras, por sus condicionantes técnicos y ambientales, requieren de "un proceso de maduración largo" y desde la licitación del proyecto hasta su conclusión pueden pasar como mínimo más de una década, "un periodo mucho más largo que la vida de un político", lo que hace que éstos no tengan demasiada prisa en acometer actuaciones de este tipo. No son rentables.

Los regantes advierten de que el cambio climático hace más urgente las nuevas presas

Parias repasa las obras pendientes, algunas vitales para el medio ambiente, como el recrecimiento de la presa del Agrio, en Sevilla. Ahora mismo, este embalse tiene 20 hectómetros efectivos de capacidad y la idea es ampliarlos a 60 o 100, dependiendo de la alternativa técnica que se escoja, con el objetivo de dotar de recursos a Doñana y de sustituir los riegos del entorno con agua subterránea por agua superficial. Eso restaría presión a los acuíferos del parque, en un momento en el que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha iniciado el proceso para declarar masas de agua en riesgo La Rocina , Almonte y Marismas. El recrecimiento del Agrio, que también surtiría de agua a la futura mina de Aznalcollar, está en fase de estudio técnico.

El embalse de La Cerrada de la Puerta, en Jaén, está en los papeles solamente, y no hay visos de que salga de ahí. Hace años se hizo un estudio que cifraba la inversión en 51 millones -"hoy sería algo más", dice Parias- para una presa grande, de 290 hectómetros cúbicos, que se situaría "debajo" del Negratín y que además de garantizar el riego en el sistema de regulación general (del que se sirven la mayoría de los regantes) liberaría recursos hídricos para el trasvase del Negratín al Almanzora, en Almería, ahora mismo paralizado porque no se dan las condiciones que marca la ley para que se active. 

Hay proyectos pendientes tanto del Estado, en el Guadalquvir, como de la Junta, en las cuencas litorales

La presa de San Calixto, también incluida en la programación de la CHG, se situaría, por otro lado, en la cuenca del Genil. Ya en 2003 se previó una inversión de 63 millones, que se quedó ahí. Sus entre 80 y 90 hectómetros cúbicos permitirían no sólo aumentar la garantía de regadío del Genil sino evitar las inundaciones a las que con frecuencia están expuestas localidades como Écija y Palma del Río.

Tanto el recrecimiento del Agrio como el embalse de La Cerrada de la Puerta y el de San Calixto pertenecen a la cuenca del Guadalquivir. A Tinto-Odiel-Piedras, competencia de la Junta, corresponde la duplicación del túnel de San Silvestre, "clave para todos los sectores de la provincia de Huelva, tanto regantes como industria y consumidores". Ahora mismo, esta conducción, que parte del embalse del Chanza y que tiene 50 años de vida, aporta agua a una capacidad de 10 metros cúbicos por segundo y eso impide, por ejemplo, que se ejecute el demandadísimo transvase de 20 hectómetros cúbicos a los regantes del condado. Por no ejecutarse esta obra, sólo se benefician de cinco hectómetros cúbicos. En este caso, el proyecto, de 60 millones de euros, está ya redactado, pero Junta y Gobierno central no se ponen de acuerdo sobre quién es competente para la ejecución. El Ejecutivo regional dice que al ser “de interés general” debe actuar el Estado y éste responde que al ser la cuenca autonómica es la región la que debe hacer la obra. “Que se coordinen cuanto antes”, es la respuesta de Pedro Parias ante esta disputa.

Embalse de Iznajar, el más grande de Andalucía Embalse de Iznajar, el más grande de Andalucía

Embalse de Iznajar, el más grande de Andalucía / Archivo

La presa de Gibralmedina, en la cuenca Mediterránea, concretamente en el río Guadiaro, es quizás el proyecto más adelantado, sin que esto signifique mucho. La Junta acaba de licitar por 2,8 millones la redacción del proyecto y prevé su culminación definitiva, como mínimo, en 2027. El anuncio de la construcción se produjo en 2009, lo que da una idea de lo que se demoran estos proyectos. La presa permitiría abastecer a los municipios de la Costa del Sol occidental y aliviaría a los regantes del río Guadiaro, que sufren mucho en verano porque el río va seco y que en invierno ven cómo se 'desperdician' en el mar de 800 a 1.000 hectómetros cúbicos.

Por último, queda por culminar la presa de Alcolea, en la cuenca Tinto-Odiel-Piedras, en el Andévalo onubense, que está paralizada porque la Junta rescindió el contrato con Sacyr en 2017 al no aceptar un modificado de obra de la constructora. Más de dos años después, todavía estamos a la espera de la licitación de un nuevo proyecto.

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