la consulta del especialista

Los médicos y el VAR

  • En la NFL son estrictos los protocolos anticonmoción

ésas tres letras fueron la sensación de la Copa del Mundo de Rusia, VAR (Video Assistant Referee o Sistema de video-arbitraje), sobre todo por las decisiones que ha acarreado. Los tramposos lo tienen más difícil: Neymar no podrá tirarse impunemente en el área rival, Luis Suárez se lo pensará dos veces antes de morder a algún oponente o golpear sin balón fuera del alcance del árbitro. Decenas de ojos están fijándose en cada detalle, listos para avisar al colegiado ante una irregularidad en la que haya errado y sea relevante.

Sin embargo, hay otro VAR del que casi no se ha hablado por ahora. El de los médicos. Un asistente médico de cada equipo debe estar atento para poder avisar al colegiado en caso de visualizar algún golpe que pueda suponer un traumatismo craneoencefálico y derive en una conmoción. En otras ligas como la NFL americana es algo que está contemplado, donde son realmente estrictos con los protocolos anticonmoción, dejando apartado al deportista durante semanas una vez se han normalizado las pruebas de imagen practicadas.

He estado varias temporadas sentado en un banquillo, primero en el Poli Ejido y posteriormente en la UD Almería. Si hay algo que me preocupaba sobre manera en el campo eran los típicos choques cabeza contra cabeza, no sólo por la posibilidad de una brecha, sino por la opción de tener una conmoción y sus consecuencias para el deportista. Con el VAR, la atención médica se realizará con una mayor premura y así las consecuencias sin duda, será menores.

¿Cómo se producen?

Los traumatismos en la cabeza provocan la aceleración o desaceleración rápida del cerebro, que lesiona los tejidos en el punto de impacto, en el polo opuesto (contragolpe) y, también, difusamente en el interior de los lóbulos frontales y temporales (zona anterior y lateral del encéfalo). El tejido nervioso, los vasos sanguíneos y las meninges se desgarran y rompen, lo cual ocasiona la aparición de isquemia o hemorragia intracerebral y extracerebral y edema cerebral.

Las fracturas craneales pueden dañar las arterias meníngeas o senos venosos grandes, produciendo un hematoma epidural o subdural que es el acúmulo de sangre encima o debajo de la duramadre, una de las membranas que envuelven y protegen el encéfalo. Las fracturas, sobre todo las localizadas en la base del cráneo, pueden asimismo producir una laceración en las meninges, originando la salida de líquido cefalorraquídeo (es el líquido en el que flota el cerebro y la médula dentro del cráneo y la columna) por la nariz (rinorrea) o el oído (otorrea), o bien la entrada de bacterias o aire en el interior de la cavidad craneal, así como la presencia de salida de sangre por dichos orificios.

Manifestación clínica

Los síntomas de un traumatismo craneal pueden ocurrir inmediatamente o desarrollarse con lentitud después de varias horas o días. Incluso si no hay fractura craneal, el cerebro puede chocar contra el interior del cráneo y presentar hematoma. La cabeza puede presentar buen aspecto, sin la presencia de heridas o sangrados. Cuando se produzca cualquier traumatismo craneal grave, se puede asociar a una una lesión de la médula espinal, sobre todo a nivel cervical.

Algunos traumatismos craneales causan daño cerebral prolongado o irreversible, lo cual puede ocurrir como resultado de una hemorragia intracerebral o de fuerzas que causan directamente daño cerebral. Los traumatismos craneales más graves pueden ocasionar los siguientes síntomas:

-Alteración en el tamaño de las pupilas o que haya diferencia de tamaño en ellas.

-Dolor de cabeza muy importante que no cede con analgésicos.

-Pérdida del nivel de consciencia.

-Puede tener hemorragias por los oídos o por la nariz, sobre todo cuando se asocian fracturas de cráneo.

-Puede haber deformidades en el cráneo producto de las fracturas.

-Somnolencia excesiva o irritabilidad.

-Pérdida del gusto o del olfato.

-Alteraciones en el habla, que balbucee o diga cosas incoherentes.

-Visión borrosa.

Tratamiento

Es posible que para un traumatismo craneal leve no se requiera un tratamiento específico; sin embargo, se debe vigilar a la persona de cerca para detectar cualquier síntoma preocupante durante las siguientes 24 horas. Los síntomas de un traumatismo craneal grave se pueden demorar. Mientras la persona esté durmiendo, despiértela cada 2 o 3 horas y hágale preguntas simples para verificar su lucidez mental, como por ejemplo ¿cómo te llamas? ¿sabes donde estás? ¿cuántos dedos tengo?

Si un niño comienza a jugar o a correr inmediatamente después de recibir un golpe en la cabeza, es probable que la lesión no sea seria. Sin embargo, al igual que con cualquier otro traumatismo craneal, vigílelo de cerca durante 24 horas después del incidente.

Síndrome del segundo impacto

Si no se diagnostica correctamente la presencia de una contusión cerebral, el desarrollo de otro golpe en la cabeza puede dar lugar a este Síndrome de Segundo Impacto.

Es una segunda contusión sin haberse recuperado de la primera. Ocurre en personas que tuvieron un primer impacto y un segundo impacto no parece ser de gran magnitud. Se ha visto que el segundo impacto se produce dentro de los 14 días después de la lesión inicial; y cuando los deportistas regresan a la competición antes de la resolución de los síntomas.

Se puede producir un aumento importante de la presión dentro del cráneo, edema del cerebro, parálisis y la muerte. Es por esto por lo que el VAR es importante. Si un jugador recibe un golpe al inicio de un partido, no se detecta convenientemente, y al final recibe otro impacto, el daño al cerebro se multiplica de forma exponencial y los daños pueden ser realmente serios.

Generalmente ocurre en jóvenes menores de 21 años debido a que los procesos neuroquímicos parecen ser diferentes en el cerebro en desarrollo y son más propensos a sufrir este tipo de complicación. Un mal diagnóstico inicial, puede desencadenar una serie de catastróficas desdichas para el paciente. El seguimiento por personal cualificado es la clave para una reincorporación deportiva segura.

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