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El ciclista roto

  • Una de las causas de dolor lumbar o dorsal es la fractura vertebral

  • Se producen ante un mínimo traumatismo en pacientes con osteoporosis o tras un traumatismo de alta energía en un paciente joven

Vincenzo Nibali entró esta semana en Alpe d'Huez con una fractura vertebral y tuvo que abandonar el Tour de Francia. Vincenzo Nibali entró esta semana en Alpe d'Huez con una fractura vertebral y tuvo que abandonar el Tour de Francia.

Vincenzo Nibali entró esta semana en Alpe d'Huez con una fractura vertebral y tuvo que abandonar el Tour de Francia. / KIM LUDBROOK/EFE

Vincenzo Nibali nunca olvidará el ascenso a Alpe D'Huez de la edición de este año del Tour de Francia. Un incidente con muchos claroscuros dio como resultado con el italiano en el suelo y su retirada debido a una fractura vertebral de la T10.

Sin embargo, este tipo de fracturas no son únicamente debidas a accidentes deportivos o de circulación. Las fracturas debido a la osteoporosis son un grave problema de salud y las cifras van en aumento.

Sin embargo, es a partir de los 65 años cuando la intensidad de dolor y la necesidad de tratamiento alcanzan una mayor relevancia. Una de las causas de dolor lumbar o dorsal es la fractura vertebral.

Se produce ante un mínimo traumatismo o esfuerzo en un paciente con osteoporosis o bien, tras un traumatismo de alta energía en el paciente joven. La consecuencia es un aplastamiento del cuerpo vertebral, sobre todo de su parte anterior.

Esto provoca una alteración en la alineación de columna vertebral y el cuerpo tiende a ir hacia delante, como si el paciente tuviera una giba.

Esta alteración se llama cifosis dorsal. Con frecuencia, las fracturas vertebrales más frecuentes asociadas a la osteoporosis son de la columna dorsal. La columna lumbar se afecta en segundo lugar, ya que las vértebras lumbares son más resistentes y grandes que las dorsales o cervicales.

El paciente refiere dolor entre las dos escápulas, junto a una pérdida de talla, de altura sin necesidad de haber sufrido una caída. Si el hueso es muy frágil, se puede fracturar al estornudar o toser.

Es importante analizar las causas de dicha fractura porque si la osteoporosis es la causa, tratarla es la clave para que no se produzcan nuevas fracturas por fragilidad como es el caso de la cadera, la cabeza del húmero o la muñeca. Una vez que se produce una fractura vertebral, dependiendo de la edad del paciente, enfermedades asociadas e importancia de la fractura, se optará por un tratamiento conservador o quirúrgico.

Tratamiento conservador

Tras una fractura vertebral en su fase aguda, la inmovilización completa mediante un corsé rígido tipo faja está en controversia. Sus defensores argumentan que la restricción de la movilidad de las articulaciones posteriores limitando los movimientos hacia delante y hacia atrás de la columna, contribuye a mejorar el dolor, junto a reposo absoluto en cama durante un período entre tres y cuatro semanas. Sus detractores, en cambio, son más partidarios de una inmovilización más dinámica y no tan rígida, como ocurre con diferentes ostesis a la manera de un body, que a la vez que da estabilidad a la columna, provee de una actitud en extensión de la columna pero respectando las curvaturas fisiológicas de la misma y no reportando tanta rigidez como las ortesis más convencionales. En resumen, no obliga a la columna a estar demasiado recta debido a que es una inmovilización más elástica.

Todo lo anterior se debe asociar a un tratamiento analgésico potente. Además, hay que comentarle al paciente la posibilidad de que se produzca una fase de estreñimiento de forma inmediata a la fractura, debido al hematoma y el dolor que provoca el hueso roto, sobre todo cuando es lumbar.

Una vez la fase aguda está resuelta, es importante recomendar ejercicios específicos de fortalecimiento de toda la musculatura paravertebral y de las estructuras ligamentosas, reeducándola y aumentando su flexibilidad así como su resistencia.

Está demostrado que su práctica de forma regular reduce la necesidad de tomar analgésicos y reducen de forma significativa la incidencia de nuevas fracturas, especialmente la de cadera.

El programa de ejercicios debe combinar ejercicios de extensión junto con aquellos que reducen la lordosis lumbar y la cifosis dorsal. Equilibrar la musculatura flexora de la columna (recto anterior, oblicuos) con la extensora (cuadrado lumbar, musculatura paravertebral, longissimo, iliocostal).

Tratamiento quirúrgico

La afectación más frecuente en la vértebra es la de la parte anterior debido a la fuerza de compresión que se ejerce sobre la vértebra; de ahí que estas fracturas no suelen provocar clínica neurológica y únicamente el dolor es la manifestación más frecuente.

El tratamiento quirúrgico busca:

-Control y alivio del dolor mediante las técnicas menos agresivas posibles al tratarse de pacientes ancianos con enfermedades asociadas.

-Corregir la pérdida de altura de la vértebra fracturada.

Las técnicas más frecuentemente utilizadas son:

-Vertebroplastia: es una técnica que consiste en rellenar el cuerpo vertebral fracturado con un material viscoso pero de rápido fraguado y endurecimiento, que refuerce la vértebra de manera inmediata y evita que el aplastamiento progrese.

No pretende reexpandir la vértebra sino, únicamente, estabilizar la vértebra lesionada. Sus mejores resultados se obtienen cuando el hundimiento vertebral es inferior al 70% de la altura de la vértebra, cuando hay menos de tres vértebras fracturadas y cuando el paciente tenga menos enfermedades y su estado general sea mejor.

El mejor momento de su realización va a depender de cada caso en particular. Si el paciente precisa una movilización rápida y no tolera corsés ni el reposo, es la indicación principal. Otros casos en los que se ha optado por un tratamiento conservador y a los dos meses persiste el dolor, se realiza una RMN y se aprecia un edema en la vértebra, también se indica.

-Cifoplastia: consiste en la introducción de un balón hinchable dentro del cuerpo vertebral, su hinchado para lograr la expansión vertebral formando una cavidad y la posterior introducción de cemento óseo de alta viscosidad para rellenar dicho espacio. Con ella seremos capaces de restaurar la altura de la vértebra.

Tiene las mismas indicaciones que la vertebroplastia pero la ventaja principal es que se puede realizar en fases más tempranas al no tener riesgo de fuga del cemento.

-Cirugía abierta: en algunas ocasiones, la fractura tiene mayor entidad en lo que se refiere a la estabilidad biomecánica como neurológica, pudiendo haber patrones de muy importante cifosis dorsal que obliguen a la corrección quirúrgica de la misma para restaurar la alineación correcta.

Su indicación es principalmente para aquellas fracturas vertebrales con compromiso neurológico asociado, en aquellos casos en los que exista una angulación superior a los 25 grados debido a una rotura del muro anterior vertebral.

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