Algeciras CF

La trituradora del Algeciras CF

  • La marcha de Miguel Ángel García como director deportivo albirrojo pone fin al proyecto iniciado en junio con siete jornadas por delante

  • La afición pide más 'cabezas' y reabre el debate sobre qué derrotero debe tomar el club ahora

Álvarez, Mané, Viso y García, en la presentación del proyecto del Algeciras en junio. Álvarez, Mané, Viso y García, en la presentación del proyecto del Algeciras en junio.

Álvarez, Mané, Viso y García, en la presentación del proyecto del Algeciras en junio. / Jorge del Águila

El Algeciras CF se ha convertido en una trituradora de proyectos, ilusiones, entrenadores, futbolistas, directivos y aficionados. El fútbol es como el fuego eterno que todo lo consume. Se alimenta de personas, de momentos efímeros, de alegrías y penas. De penas, sufrimiento y golpes va sobrado el algecirismo en los últimos tiempos. La marcha de Miguel Ángel García como director deportivo pone fin a una etapa que arrancó el pasado mes de junio con una idea que dejó por el camino a un técnico, Javier Viso, y un club que siente imposible alcanzar la liguilla de ascenso con una desventaja de seis puntos a falta de siete partidos.

La renuncia de Miguel Ángel García, tras la derrota en Coria, la tercera consecutiva de Emilio Fajardo, llegó en un acto de "responsabilidad" por parte del máximo responsable deportivo dentro de la directiva. El hombre que apostó por Mané como secretario técnico, por Viso como entrenador de la casa en verano y por un importante esfuerzo para reforzar la plantilla en invierno, tras la reestructuración del cuerpo técnico con Miguel Ángel Berlanga de ayudante y Fajardo de primera espada.

García, cuya labor como abogado del club es intachable, además de ser el artífice de poner en marcha la Fundación del Algeciras CF, es la primera víctima de un fracaso deportivo que aún no se ha consumado, aunque el hecho de que el equipo vaya octavo a estas alturas ya habla por sí solo.

Esta institución, con este presupuesto, con esta afición, con esta historia, no puede permitirse ser el colista de los candidatos al ascenso en el grupo X de Tercera división. Lo dijo no hace mucho el presidente, Ricardo Alfonso Álvarez, en una rueda de prensa. El Algeciras no puede dar la imagen que dio en Coria ni en otros muchos campos. La pelota podrá entrar o no, pero la imagen, la relevancia de la camiseta es innegociable.

El algecirismo exige más cabezas dentro de su enorme decepción. Las lanzas apuntan al palco, donde probablemente tengan que convocar elecciones cuando la campaña termine a mediados de mayo. Pero las críticas también miran al banquillo con Fajardo y Berlanga como señalados y por supuesto al vestuario, donde muchos no han dado la talla. No porque no tengan fútbol, sino porque se han visto aplastados por esa plancha de acero que supone ser jugador del Algeciras.

Ricardo Alfonso Álvarez y su junta directiva sostienen con vida económica al Algeciras de una forma casi milagrosa. Eso poca gente lo puede poner en duda. No obstante, este grupo de dirigente va camino de acumular su tercera intentona fallida por subir, la cuarta decepción seguida si se cuenta el último descenso desde Segunda B cuando los actuales rectores llegaron como junta gestora.

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