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Pipo y el desafío del '10' albirrojo

  • El canario se incorpora al Algeciras con la misión de dar al equipo de Viso ese último pase que tanto se echó de menos el pasado curso

  • Aterriza con humildad y contagiado de ilusión

Pipo Rodríguez juega con el balón, ayer en los anexos de La Menacha. Pipo Rodríguez juega con el balón, ayer en los anexos de La Menacha.

Pipo Rodríguez juega con el balón, ayer en los anexos de La Menacha. / erasmo fenoy

Pipo Rodríguez trabajó ayer por primera vez con el Algeciras CF. El centrocampista canario, el último fichaje de los albirrojos, aterriza contagiado por la "ilusión" que se respira en la plantilla de Javier Viso y con "ganas" de ponerse ya la elástica roja y blanca. El futbolista, una de las apuestas fuertes de Mané, tiene por delante una misión importante: dar a los algeciristas ese último pase que tanto se echó en falta durante la pasada temporada.

Alejandro Rodríguez Marrero, Pipo o Ale Pipo, está a punto de cumplir 24 años pero atesora una experiencia notable lejos de las islas desde que salió de la inagotable cantera de la Unión Deportiva Las Palmas.

Todo el mundo me recibió con los brazos abiertos desde el primer momento"

El "futbolista diferente" -en palabras del secretario técnico algecireño- rubricó su fichaje el pasado viernes y ayer por fin tomó contacto con su nuevo hogar. Pipo conoció a sus compañeros en los anexos de La Menacha. "Todo el mundo me recibió con los brazos abiertos y me he sentido muy cómodo desde el primer momento", confesó.

El jugador de Las Palmas se mostró "sorprendido" por "el interés" que le demostró la cúpula algecirista y por el cariño que ha visto en tan poco tiempo desde que se dio a conocer su fichaje.

Pipo cuenta que la oferta del Algeciras le atrajo desde primera hora y, a pesar de otras proposiciones más exóticas, finalmente valoró el saber estar albirrojo.

El centrocampista, de corte ofensivo, procede del Villa de Santa Brígida, del grupo canario de Tercera división, donde destacó en la segunda vuelta tras haber jugado la primera parte de la competición en el Gavá, del grupo catalán, del que se marchó en enero por los problemas económicos que arrastraba el club. Pero el bagaje de Pipo desde que irrumpió en los juveniles de la UD Las Palmas le llevó a pasar por Segunda B con Pobla de Mafumet y luego con el filial del Tenerife, con el que llegó a debutar en Segunda.

El canario asume que ha creado expectativas en el algecirismo pero hace gala de humildad al subrayar que viene a "aportar mi granito de arena, a poner trabajo para conseguir los objetivos, poco a poco, con ilusión y entrega".

Pipo entiende que ahora no es momento de hablar de playoff o ascenso. Es tiempo de trabajo y de formar un equipo "con la ayuda de la afición, que vamos a necesitar a la gente, sobre todo cuando pasemos por algún momento malo", advirtió el nuevo '10' albirrojo.

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