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Montoya, un balono como pez en el agua

  • El riojano, que sigue al detalle la actualidad albinegra mientras apura sus vacaciones, ve "ambición" en el proyecto y se ilusiona con la plantilla

Javi Montoya se divierte dándose un baño en su tierra. Javi Montoya se divierte dándose un baño en su tierra.

Javi Montoya se divierte dándose un baño en su tierra. / E. S.

El portero de la Real Balompédica Linense Javier Montoya no pierde cuenta de lo que acontece en el club albinegro a casi mil kilómetros de distancia. El meta logroñés apura su período vacacional en su tierra junto a la familia y con la mirada puesta en todo lo que sucede en La Línea. El guardameta llegó a la disciplina de la Balona el pasado verano y, en tan solo una temporada, ha encandilado a la afición linense con sus meritorias actuaciones. Su gran estado de forma llevó a la directiva a renovarlo hasta 2020. Montoya considera que "el club está haciendo las cosas bien" para la próxima andadura y reconoce que tiene "muchas ganas de empezar" en un proyecto en el que ve "ambición".

Javi Montoya, que aprovecha para desconectar en sus últimos días de descanso en La Rioja, su hogar, no abandona en absoluto su puesta a punto para la nueva temporada. Entre descanso y descanso, el riojano explica que tiene "un planning" para mantenerse activo y en forma, para llegar al comienzo de la pretemporada en el mejor estado y lo más preparado posible. Un nuevo proyecto que trae consigo otros aires a la entidad que preside Raffaele Pandalone, con el técnico barcelonés Jordi Roger, del que Montoya asegura que tiene "muy buenas referencias" y del que le han hablado "muy bien", pero que no ha tenido la suerte de conocer en persona aún, ni tampoco de compartir palabra todavía.

La oportunidad que ha tenido Stoichkov es la que querría cualquier jugador de Segunda B"

Este aspecto no es obstáculo para el meta balono, que pese a ello, ve con buenos ojos cómo está marchando el verano, "se están haciendo las cosas bien", apunta. Una de las costumbres deportivas más habituales en la zona en la que se crió es la pelota vasca, y casualmente tiene un primo pequeño que lo practica y al que ha querido transmitir sus conocimientos en competición, salvando las diferencias entre ambos deportes, compartiendo algo de sus ratos libres ensayando como pelotari. Montoya no aparca el balompié en la época estival, ya que aprovechó para visitar el Benito Villamarín, su antigua casa como bético, justo antes de marcharse de La Línea rumbo al norte de la península.

Sobre la actualidad de la Balompédica, lo más reciente, la marcha del sanroqueño Stoichkov al Mallorca, opina que "es una gran oportunidad para él" y admite que es la ocasión que "todos queremos", aunque también sabe de la valía del delantero y bromea con "ir a por él" si hace falta en el hipotético caso de que la Balona ascendiese de categoría esta temporada. Una oferta que al cancerbero riojano no se le ha presentado, y que tampoco valora porque le gusta la andadura en la que está inmerso con la Balona, "ni me planteo estar en otro equipo", asegura.

El riojano no ha perdido contacto con los miembros de la plantilla que continuan, y subraya que "con el capitán" (Ismael Chico) sigue hablando con mucha asiduidad y está "al tanto" de todo lo que sucede en el entorno de los blanquinegros.

De las nuevas incorporaciones, Montoya dice que tampoco ha tenido suerte de haber coincidido con ellos, aunque comenta que "con Carrasco hablé el otro día" para temas de encontrar lugar de residencia en La Línea. El meta está ilusionado -se le nota- y él mismo lo admite: "Estoy con ganas de que eche a andar la pretemporada".

Del proyecto que está preparando la Balompédica destaca que "hay ambición". El guardavallas no tiene fecha aún de retorno, lo que dice con mucho arte, del que se ha contagiado en su periplo linense, es que pondrá camino de La Línea "cuando me de por ahí, sinceramente", tratando de apurar sus últimos días con la familia y con el cariño que le guarda a la tierra de su equipo, después de un año importante para él deportivamente.

El cancerbero riojano afronta su segunda temporada como miembro de la entidad albinegra con los todos los sentidos puestos en soñar, pero con los pies en el suelo, y no sin antes disfrutar de lo que le queda de descanso para volver "a trabajar duro".

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