real balompédica linense

Balonos a través del tiempo

  • Futbolistas de difrentes etapas de la Balompédica se reúnen con fines benéficos para celebrar el décimo aniversario del ascenso en Anduva y para homenajear a Alfredo Gallardo

Comentarios 1

Los nervios, la tensión, la mala baba que generalmente rodea a un partido de competición dejó paso ayer a una entrañable jornada de añoranza en el Municipal de La Línea. Unas 400 personas acudieron a algo parecido a un encuentro de fútbol con fines benéficos que enfrentó a jugadores de diferentes etapas de la Real Balompédica con motivo del décimo aniversario del recordado ascenso a Segunda B que se materializó en 2008 en el estadio Anduva de Miranda de Ebro.

Los participantes -que agotaron las baterías de sus teléfonos móviles a base de hacerse fotos con excompañeros y familiares- se distribuyeron de forma un tanto aleatoria bajo más la mirada que la dirección de Gabriel Navarro Baby y Juan Mari Sánchez. Eso sí, no pudieron evitar que mientras a algunos -caso de Borja, Carlos Guerra, Johny, Bezares- da la sensación de que hay opciones de que sean convocados para la próxima pretemporada a otros, y tampoco es cuestión de hacer daño, el tiempo de vestirse de corto y competir ya le queda muy atrás. Entre las ausencias, previstas o no, llamó poderosamente la atención la del sanroqueño Stoichkov.

El encuentro sirvió, además de para recoger alimentos y para provocar reencuentros entre quienes compartieron caseta pero llevaban años sin verse, como homenaje a Alfredo Gallardo, presidente de los balonos en aquel ascenso de 2008. Gallardo, visiblemente emocionado, recibió de manos de Miguel Ángel Espínola en representación de todo el grupo, un presente a manera de reconocimiento por su trabajo en el club.

Otros dos momentos destacaron durante la calurosa mañana. Por un lado, la celebración de su gol del guadireño Bezares, que tomó su camiseta a lo Messi y la enseñó a los presentes, en lo que daba toda la sensación de no ser un gesto gratuito, sino más bien una reivindicación de lo que siempre fueron sus colores.

Por otro, la intervención de Pepe El Masajista tras una supuesta lesión de Javi Gallardo, que provocó que todos los participantes mantearan al elemento más entrañable de la caseta albinegra, que luego fue simbólicamente expulsado por Arturo Abad por pérdida de tiempo.

Por cierto, ganaron los que vestían de blanco y negro con un gol, cosas del destino, de Carlos Guerra, que también anotó en aquella recordada tarde de 2008 en Miranda.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios