Fútbol | Liga de Campeones

Haaland marca cinco goles para el City en la Champions (7-0)

Haaland celebra uno de los cinco goles al Leipzig.

Haaland celebra uno de los cinco goles al Leipzig. / Adam Vaughan | Efe

Había dudas sobre su aportación al juego del Manchester City y Erling Haaland dio la mayor exhibición de su carrera deportiva. Con cinco goles, un registro histórico en la Champions League, solo al alcance del mejor Leo Messi, Haaland guió el pase del Manchester City ante el RB Leipzig (7-0) y aterra al resto de rivales en la etapa más importante del torneo.

"La gente espera que marque siempre dos o tres goles", aseguró en la previa Kevin de Bruyne para defender a Haaland. Y el noruego respondió: Cinco goles, un repóquer, una cifra que en una competición de más de 60 años de historia solo ha logrado en una eliminatoria Messi en un 7-1 contra el Bayer Leverkusen. Luiz Adriano también marcó cinco al Bate Borisov, pero fue en fase de grupos.

La exhibición de Haaland casi hizo olvidar que el City accedió a cuartos por sexto año consecutivo. Lo opacó todo.

Haaland, entre el minuto 22 y el 57, es decir, en 35 minutos dejó una exhibición para los libros de historia y desmenuzó y destrozó al RB Leipzig. No hizo ningún tanto bonito, pero no es a eso a lo que juega este monstruo de las cifras y de los goles.

Empezó con un tanto de penalti, por una dudosa mano de Henricks, siguió un minuto después al empujar a la red un disparo de De Bruyne que había golpeado en el larguero, y completó un 'hat trick' en la primera parte al mandar para dentro un balón que Ruben Dias había estrellado en el palo. Su imán es tal que en ese 3-0 fue el defensa el que, tratando de despejar, tiró la pelota contra el noruego para que esta se colara en la red. No es suerte, es posicionamiento, es instinto y saber dónde estar en todo momento.

El recital de Haaland solo lo interrumpió un gol de Gungodan, que aprovechó la primera asistencia de Jack Grealish en Champions en un año, para sentar a un defensa y definir con un disparo raso y cruzado.

Pero no tardó el noruego en recuperar el protagonismo con un cabezazo que sacó Blaswich y que, tras un rebote le cayó en los pies. Otro rebote a la cazuela. ¿El último? Pues no. En el 57 otro balón muerto llegó a los pies de Haaland; otro balón muerto acabó en la red.

Cinco goles, a Haaland le quedaba más de media hora por delante para convertirse en el primer jugador en la historia de la Champions en marcar seis goles en un partido, para pensar incluso en superar los 17 goles que Cristiano Ronaldo marcó en la 2013-2014.

Y cuando Guardiola sacó a tres jugadores a la banda para hacer cambios, el sueño se rompió. Haaland miró de reojo, temiendo que la presencia de Julián Álvarez le sentenciara y se cumplieron sus peores temores. Guardiola le sacó del campo, para preservar su físico en un partido más que finiquitado, y le privó de aumentar su barbaridad. No hubo mala cara de Haaland, que se abrazó al técnico español y se fue con una sonrisa al banquillo.

Poco importó a partir de entonces, hasta el City perdió el ritmo y concentración, como si quitar a Haaland hubiera hecho que el partido perdiera todo interés. Excepto para De Bruyne, que redondeó la noche en el descuento con un golazo desde fuera del área.

El City, tras la mejor noche de la carrera de Haaland, vuelve a cuartos por sexta temporada seguida y estará en el bombo del viernes.

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