Libros de 2019 | Especial Navidad Cómo ser una buena persona

  • Dando cuenta de su brutal empatía con el mundo animal, la naturalista alemana Sy Montgomery ofrece de paso una valiosa lección sobre cómo estar en la vida

La naturalista y divulgadora alemana Sy Montgomery (Fráncfort, 1958). La naturalista y divulgadora alemana Sy Montgomery (Fráncfort, 1958).

La naturalista y divulgadora alemana Sy Montgomery (Fráncfort, 1958). / D. S.

A Sy Montgomery le gustan los animales. "A mí también me gustan", podría decir cualquiera de nosotros. Bien, sólo que Montgomery, por su amor a los animales, es capaz de aguantar tener el cuerpo infestado de garrapatas, el ataque de un tigre, el asedio de un orangután. Con tres licenciaturas y una trayectoria de campo impresionante, Montgomery es una de las naturalistas más conocidas, autora de títulos como El alma de los pulpos o El embrujo del tigre. Montgomery tiene, como Korad Lorenz, "el anillo de Salomón": el don de comunicarse con las criaturas del mundo, y en ese don –puede uno concluir– lo emocional es clave.

En Cómo ser una buena criatura, Montgomery –a la que no se puede acusar impunemente de "peluchista"– explica desde la ternura la importancia que para ella ha tenido –y que, llegados a este punto de la historia, tiene para todos– la conexión con los animales: una importancia que se puede desarrollar,y desgajar, desde la lógica, intelectualmente, pero que surge de lo emocional. Este es quizá el principal gancho en los relatos que Montgomery desarrolla: su brutal empatía con quien tenga enfrente, sea un border collie, un armiño sediento de sangre o un pulpo gigante. Su unión con los animales es tan enorme que cayó en una depresión –y se puso, con alivio, una fecha para suicidarse– tras la muerte de dos queridas mascotas. De esa umbría la salvó, de nuevo y por supuesto, el mundo animal.

Son ellos, viene a decir en este título, los maestros: son los animales quienes enseñan a estar atento a las maravillas del mundo, que lo distinto no es incomprensible, a asumir la muerte como una forma más de entender el hecho extraordinario de compartir latido en un rincón perdido entre lo oscuro. Como los cuentos de El libro de la selva, Cómo ser una buena criatura nos habla de seres peludos, con plumas o piel de reptil. Pero, realmente, lo que enseña es a ser una buena persona.

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