Literatura

Muere Luis Racionero, un autor ecléctico y libre

  • El escritor, que dirigió la Biblioteca Nacional, ganó el Premio Azorín o el Anagrama y abordó en su obra los temas más dispares

Luis Racionero, en Sevilla en 1999, cuando ganó el Premio Fernando Lara. Luis Racionero, en Sevilla en 1999, cuando ganó el Premio Fernando Lara.

Luis Racionero, en Sevilla en 1999, cuando ganó el Premio Fernando Lara. / José Ángel García

El escritor y ensayista catalán Luis Racionero, un intelectual ecléctico y difícil de encasillar que siempre escapó de todo lo que pudiera limitar su libertad, falleció ayer en Barcelona a los 80 años de edad. Novelas, ensayos, artículos y memorias conforman la obra de este escritor heterogéneo, apasionado y amante del placer, como plasmó en su obra Manual de la buena vida (2017).

Luis Racionero Grau, ex director de la Biblioteca Nacional, nació en 1940 en Seo de Urgel (Lleida). Tras estudiar Ciencias Económicas e Ingeniería Técnica Industrial, residió en Berkeley (California) y obtuvo el grado de máster en Planificación Urbana.

En la década de los 70, y tras una etapa trabajando como consultor en temas de urbanismo y profesor, Racionero decidió refugiarse en la literatura. Su producción comenzó en 1972 con Ensayos sobre el Apocalipsis, y a esta obra le seguirían Textos de Estética Laoísta (1976), Filosofías del underground (1977) o Conocer a Leonardo da Vinci (1978), entre otras propuestas.

En la década de los 80 se convirtió en uno de los ensayistas de mayores ventas en España, con obras como España en Europa (1987), donde describe el largo camino de nuestro país hacia la integración en la Unión Europea; o Florencia de los Medicis (1989), otro éxito editorial que aproximaba al lector a la cuna del Renacimiento con abundante material iconográfico.

A lo largo de su carrera recibió importantes galardones, como el Premio Anagrama de Ensayo (1983) por Del paro al ocio, el Premio Azorín de novela (1996) por La cárcel del amor, el Fernando Lara (1999) por La sonrisa de la Gioconda y el Espasa de Ensayo (2000) por El progreso decadente, entre otras distinciones.

Tras su etapa bohemia californiana, protagonizó una aproximación al nacionalismo (llegó a figurar en las listas de ERC por Girona), para acercarse después al Partido Popular. A finales de marzo de 2001 sustituyó en la dirección de la Biblioteca Nacional a Jon Juaristi. Tres años después, tras el cambio de Gobierno en 2004, fue reemplazado en la dirección de esta institución por la escritora Rosa Regás.

En 2009 publicó su libro de memorias Sobrevivir a un gran amor, seis veces, que definió como "terapia irónica", y donde desgranaba su convulsa vida sentimental retratando a varias de sus ex parejas, entre ellas la sexóloga Elena Ochoa. Su obra se completa con títulos de temáticas tan dispares como Ética para Alicia (2014), Los tiburones del arte (2015) o Gaudí, la última catedral de Europa (2016).

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