Cómics

El malhumorado entrañable

  • 'Don Berrinche y otros personajes frustrados' (1948), de Peñarroya, apareció en varios tebeos de Editorial Bruguera como 'El Campeón', 'Pulgarcito' y 'El DDT contra las penas'

Viñetas de la obra. Viñetas de la obra.

Viñetas de la obra. / En 1950, 'Don Berrinche' compartía sus historietas con 'Gordito Relleno'.

José Peñarroya (Castellón, 1910-Barcelona, 1975) fue un historietista español de la Escuela Bruguera. Fue portadista de muchas publicaciones de la casa, hasta bien entrados los años sesenta. Se le considera como uno de los cinco grandes pilares de la editorial en los años cincuenta, junto a Guillermo Cifré, Carlos Conti, José Escobar y Eugenio Giner.

La familia de José Peñarroya se trasladó a Barcelona cuando él contaba solamente con dos años de edad; allí fue donde vivió el resto de su vida. En el año 1942 se ofreció para trabajar en los Estudios Chamartín de dibujos animados, donde conoció a otros dibujantes con los que pasó a trabajar en 1947 para Bruguera, iniciando así la edad dorada de la editorial.

Durante la siguiente década trabajó en varias revistas de Bruguera: El Campeón, Pulgarcito, El DDT, Ven y Ven. Ahí fue donde vieron la luz sus series más populares: Don Pío (1947), Gordito Relleno (1948) y Don Berrinche (1948).

En 1950, Don Berrinche aparecía en las historietas de Gordito Relleno, la otra célebre creación de Peñarroya. En esta etapa, era el pobre Don Berrinche el que solía salir malparado. El gruñón encontró acomodo definitivo en El DDT contra las penas en 1951.

El aumento de la vigilancia de la censura a partir del año 1954 afectó muy gravemente a esta serie, que temporalmente quedó reconvertida en Brrr… ¡Cómo está el deporte!, por Don Berrinche, repórter diplomado y malhumorado.

En 1957, Peñarroya, junto los cinco grandes, que estaban muy descontentos con el trato de Bruguera a sus autores, abandonó la editorial para formar su propia revista: Tío Vivo, donde creó nuevos personajes y nuevas series. Pero Tío Vivo no pudo competir en la distribución con las revistas de Bruguera, editorial que finalmente acabó absorbiendo la nueva revista y reciclando a sus autores.

Nuevamente con la cabecera Don Berrinche, pasa a Ven y Ven y al Suplemento de historietas de El DDT en 1959, y de nuevo al DDT en 1963, donde al año siguiente formó un dúo con Pepito, para reanudar su andadura en solitario, ya como una reliquia del pasado, en otras publicaciones de la casa como Gran Pulgarcito, Mortadelo Extra o la última etapa de Pulgarcito antes del cierre de la editorial.

Don Berrinche ofreció al público la caricatura más feroz del dogmatismo nacional español, casi sin que la censura franquista se diese cuenta. El protagonista, Don Berrinche, se mueve por un aborrecimiento general hacia su prójimo, lo que le lleva a provocar situaciones violentas.

Don Berrinche es un señor muy delgado, con rasgos agresivos y vestido de negro hasta el sombrero. Es un fumador continuo de puros y va armado con un garrote rematado por un gran clavo, hasta que en 1951 la censura lo hizo sustituir por un simple bastón.

Don Berrinche ejemplifica la frustración y simboliza los malos tiempos vividos por los españoles de la posguerra, buscando siempre el enfrentamiento físico y ejerciendo una violencia tan desmesurada que hoy en día sería totalmente impensable en una publicación infantil.

Lo de Don Berrinche en realidad no es maldad, sino que el personaje sufre un gran enfado permanente, causado muy probablemente por la impotencia ante la dura vida cotidiana.

Don Berrinche es una de las series mejor mejor narradas de Peñarroya, con grandes hallazgos gráficos a base de espirales, estrellitas y líneas curvas que indican movimiento, estados de ánimo, etcétera... Además, el autor inventa frases para sustituir las palabrotas y los tacos, frases que durante toda una época calarían muy hondo en muchos lectores: "¡Nitroglicerina y retropropulsión!"; "¡Vendetta y carcoma!"; "¡Trolebuses y filibusteros!"; y un largo etcétera...

La inclusión de interlocutores como Gordito Relleno y Pepito fueron intentos de suavizar las historietas, ya que la censura no veía bien una serie protagonizada por un protestón.

El volumen se completa con páginas seleccionas de otras series de la Editorial Bruguera: Pepe el hincha (del mismo Peñarroya); Golondrino Pérez (de Cifré); Plim el Magno (de Escobar); Don Polillo (de Vázquez); Deliranta Rococó (de Montserrat Vives y Martz Schmidt); Pepe (de Jaume Rovira); El mini Rey (de Joan March); y Ricky y Los Desahuciados (de Jesús de Cos y Miguel).

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