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Muerte y reencarnación

  • ECC reedita un recopilatorio de historietas que se abre con 'El gran frío', que traslada al futuro remoto de WildStorm, justo antes de la muerte del universo

Una ilustración de la obra. Una ilustración de la obra.

Una ilustración de la obra.

En 1993, solo cuatro años después de afirmar que había dicho todo lo que tenía que decir sobre el género de supehéroes, Alan Moore sorprendió a propios y extraños regresando al género. Y lo hizo nada menos que en una serie como Spawn, bandera de la recién creada editorial Image y una de las series más insustanciales de un mercado de por sí insustancial. En lugar de añadir exigencia literaria al dibujo de Todd McFarlane, Moore adaptó su guion a las epatantes ilustraciones del hot artist, y firmó un episodio de una ligereza impropia, eso sí cargado de conceptos. Lo que parecía una broma se convirtió pronto en norma cuando el prestigioso guionista siguió apareciendo en otros proyectos de la franquicia, probando que su afán deconstructivo había dado paso a una voluntad de insuflar nueva vida al género por la vía del desenfado. A continuación, Moore tomó en sus manos WildC.A.T.s, la cabecera estrella del estudio WildStorm, otro de los fundadores de Image, para construir una vigorosa reinterpretación de los personajes de Jim Lee, plena de ritmo y acción.

ECC recuperó recientemente los WildC.A.T.s de Moore y sigue adelante en su empeño de ofrecer a los lectores otros trabajos del guionista en su paso por WildStorm, de modo que edita ahora el recopilatorio Wild Worlds, reunión de historietas dispersas de aquellos años. El volumen se abre con la joya El gran frío, episodio publicado originalmente en el primer número de la cabecera Wildstorm Spotlight (1997), con Majestic como protagonista. Hermosa y melancólica, la aventura nos traslada al futuro remoto de WildStorm, justo antes de la muerte definitiva del universo, cuando el último puñado de seres vivos se enfrenta a la desaparición. Con impactantes ilustraciones de Carlos D'Anda, que se inspira en parte en la imaginería del propio Moebius en El Incal, El gran frío muestra que el ingenio y la capacidad de evocación del escritor, que ya por entonces se hallaba inmerso en un título tan memorable como Supreme, seguían intactos. También el cierre del tomo es delicioso: Reencarnación es el corto epílogo de los WildC.A.T.s de Moore, incluido en el número 50 de la serie (1998). Los dibujos de Travis Charest dan vida a estas ocho divertidas páginas con final sorpresivo.

El conjunto se completa con dos miniseries, Voodoo: Bailar en la oscuridad (cuatro números, 1997-98) y Deathblow: Byblows (tres números, 1999-2000). La primera tiene dibujos de Al Río y Michael López y narra las peripecias en solitario de la carismática stripper perteneciente a los WildC.A.T.s, con excelentes cubiertas de Adam Hughes. Y la segunda, que reúne a Moore con un viejo conocido, el británico Jim Baikie, bien podría ser un serial de ciencia ficción del 2000AD: una cruenta lucha entre clones de Deathblow nos revela que el ADN de los miembros de Team 7 será utilizado para fabricar copias de los miembros del equipo. En resumen, Wild Worlds señala que el cambio en la poética de Moore era firme, y conduce directamente a la explosión del autor en el sello America's Best Comics.

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