OBITUARIO

Hasta siempre, doctor

Carlos Navarro. Carlos Navarro.

Carlos Navarro. / josé maría quiñones

Hay personas que pasan por la vida sin dejar apenas huella, pero otras hacen que su estela perdure por siempre. En estos días, a pocas horas del comienzo de la gran fiesta de los algecireños, se nos ha ido uno de nuestros paisanos que pertenecía a ese segundo grupo, al que siempre será recordado por sus obras, acciones y forma de ser.

El pasado miércoles se nos iba un amigo, un algecireño comprometido con su ciudad natal y con su gente. Ese día emprendía el viaje definitivo Carlos Navarro Moreno, doctor en Geriatría y durante años uno de los pilares sobre los que se asentó la Semana Santa de Algeciras.

Como decía el gran Antonio Machado, Carlos era un buen hombre, y un hombre bueno. Excelente profesional, consagró su vida como médico al cuidado y la atención de las personas mayores, convirtiéndose en un reputado geriatra. Como Ayuntamiento de Algeciras, tuvimos la suerte de poder contar con él el 1 de octubre de 2013, durante la celebración del Día del Mayor, ofreciendo una magnífica disertación en el claustro del que es hoy nuestro Museo Municipal, versada en los cuidados que necesitan los ancianos.

Carlos tenía, además, otras pasiones más allá de su trabajo y su familia, por la que se desvivía. Una de ellas era el fútbol. Seguidor incondicional del Real Madrid, pero sobre todo, de su Algeciras Club de Fútbol, convertido en un habitual de la tribuna del Nuevo Mirador, en los últimos años, y del antiguo, hace ya mucho más tiempo.

Pero sobre todas ellas sobresalía una en especial: su amor por la Semana Santa y por el mundo cofrade. Hermano de toda la vida de su cofradía, la Real, Antiquísima y Venerable Cofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad, el 28 de junio de 2004 alcanzó el gran honor de convertirse en su hermano mayor, estando al frente de ella durante cuatro años.

Su buen hacer en ese periodo le llevó a recibir el 7 de marzo de 2009 la Insignia de Oro de su hermandad, como muestra pública de gratitud por el trabajo realizado al frente de esta Corporación del Viernes Santo algecireño.

Una de las sentencias más sabias del refranero castellano es la que dice que "bendita la rama que al tronco sale", y en el caso de Carlos Navarro, no puede ser más cierta. Mucho de lo que aprendió vino de su madre, nuestra siempre recordada Josefina Moreno Amorós, para quien la cofradía era su segunda casa. Ella fue una de las personas que tiró del carro en los años malos, en aquellos tiempos en los que la Semana Mayor algecireña pasaba por sus peores momentos y, a pesar de ello, la cofradía seguía saliendo a las calles para dar público testimonio de Fe.

Siempre recordaré que el 5 de marzo de 2012, en el Altar Mayor de la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma, y junto al por aquel entonces presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Francisco Javier Vega Lizana, tuve el inmenso honor de entregar a doña Josefina la Palma Cofrade, la mayor distinción que en este ámbito se entrega en Algeciras. Y allí, en un banco de la iglesia mayor de nuestra ciudad, emocionado, estaba Carlos.

Se nos ha ido un amigo, un algecireño con quien pude compartir el servicio militar en la Comandancia de Marina de la ciudad, así como un compañero con quien poder desempeñar nuestra labor sanitaria como médico, pero solo se ha marchado en el plano físico, porque su personalidad y valía siempre estarán en nuestros corazones y en nuestros recuerdos. Y hoy, a escasos días de su partida, estoy completamente seguro que María Santísima de la Soledad, que de luto riguroso despidió a uno de sus hijos más devotos, ya le cobija bajo su manto, a la espera de que el 19 de abril de 2019, el próximo Viernes Santo, el Cristo Yacente y su Madre salgan a las calles de una Algeciras que llora su ausencia, pero que se reconforta con el legado dejado.

Querido Carlos: has sido un ejemplo a lo largo de tu vida, incluso en la lucha contra la enfermedad, maldita enfermedad, que al final te ha superado, pero tu familia, tus hermanos cofrades, y tus amigos, entre los que tengo la suerte de contarme, estamos plenamente orgullosos de tu paso por este mundo terrenal. Ahora, te pedimos que desde esa balconada del cielo en la que estás cuides de nosotros, como hiciste, e hiciste bien, durante tantos años.

Que la tierra te sea leve, amigo.

Hasta siempre, doctor.

josé ignacio landaluce

Alcalde de Algeciras

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