Provincia

La inmigración, tablero electoral

  • Pimpampún de los partidos fijando posiciones ante un debate muy ideologizado

  • El PP se defiende de las acusaciones de radicalización y Rivera se va a Ceuta

Albert Rivera haciendo declaraciones, ayer, en el paso fronterizo de Ceuta. Albert Rivera haciendo declaraciones, ayer, en el paso fronterizo de Ceuta.

Albert Rivera haciendo declaraciones, ayer, en el paso fronterizo de Ceuta.

Este verano la provincia no está sufriendo una crisis migratoria, sino una crisis de recursos para la inmigración, que es un continuo en nuestras costas desde hace más de 30 años. Ni siquiera este año es el que más inmigrantes atraviesan el Estrecho, ya que van 21.000, el aforo del Carranza. El año record fue 2006, cuando rozaron los 40.000. Por entonces, con un país en plena bonanza del ladrillo, apenas hubo debate. Pero han pasado doce años y la inmigración es terreno abonado para encaramarse en púlpitos de contenido político definidos.

El minoritario partido extraparlamentario y ultraderechista Vox cazó al vuelo el asalto, con conatos violentos, de la valla de Ceuta. Al día siguiente uno de sus dirigentes se presentó en el centro de Ceuta y propuso la estupidez de levantar un muro de hormigón. Nadie iba a seguir tan absurda propuesta, pero marcaba un punto extremo sobre el que jugar. A partir del asalto de Ceuta, en el que no hubo ningún herido grave, una veintena de guardias civiles y más de un centenar de inmigrantes heridos por las cuchillas de la valla, empezaba la partida. Los movimientos iniciales los hicieron este fin de semana el ministro de Interior, Grande Marlaska -"no estamos desbordados"- y el nuevo líder del PP, Pablo Casado -"no hay papeles para todos"-.

Con esas posiciones en un debate de alto octanaje ideológico, por tanto de rédito electoral, se empezaron a mover las fichas en todas las partes del tablero. Ciudadanos, que trata de encontrar su lugar tras haberse descolocado con la batidora política a la que se ha asistido las últimas semanas, colocó ayer a su líder, Albert Rivera, entre guardias civiles, ante el mismo perímetro de la valla de Ceuta, cuyo paso está restringido.

En su intento por buscar un discurso propio Rivera afirmó que "no se puede mirar para otro lado ante el problema de la inmigración irregular" y pidió al Gobierno de Pedro Sánchez ir "más allá de las ocurrencias, del buenismo y de los comités de marketing, que solo están creando un efecto llamada". No ahondó en qué consiste ese efecto, pero sí pidió "más recursos y más tecnología"

Acompañado por el candidato de Ciudadanos a la Junta, Juan Marín, Rivera charló con miembros de la Guardia Civil y la Policía Nacional en el paso fronterizo y se jactó de ello: "Hay que estar aquí, escuchar a los agentes, a los ceutíes que sufren esta problemática como otros lugares de España, como Cádiz. La ley hay que cumplirla y los agentes necesitan sentirse arropados y que un país esté detrás de ellos".

Al menos, frente a la ocurrencia de Vox del muro, que por supuesto no mencionó, al menos admitió que las soluciones son "difíciles y complicadas". Lo difícil suele ser complicado.

No quiso valorar las opiniones del presidente del PP, Pablo Casado, no quería fallar en el movimiento cuando se están marcando las posiciones de la partida. "Lo que hay que buscar es soluciones y la inmigración irregular es un problema y si no lo vemos así lo que conseguiremos es acabar como otros países, que los populistas saquen tajada del vacío de legalidad, de responsabilidad y de presencia de un Gobierno". Y ahí lo dejó caer. Luego, un llamamiento a Marruecos, con comprensión, y otro a Europa, que cree que también tiene que ir a la frontera que él conoció ayer durante un rato. "En vez de criticar a la Guardia Civil y poner pegas a lo que hace España deberían decirnos cómo se frena esos flujos con pocos recursos". Estaba entre guardias civiles.

El PP, por su parte, hizo su tarea desde la calle Génova de Madrid, arropando la jugada del nuevo jefe, que consiste en endurecer algo el mensaje sin pasarse y sin criminalizar al inmigrante. "En el problema de la inmigración ilegal los inmigrantes son las víctimas y las mafias que negocian con ellos las culpables, pero el responsable y quien debe poner soluciones sobre la mesa es el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez", dijo en su debut el joven secretario general del PP, Teodoro García Egea, tirando de argumentario. Es decir, hay gente muy mala -mafias-, gente buena -inmigrantes engañados- y gente incompetente -Pedro Sánchez-. De este modo, quería poner en su sitio lo dicho por Casado el fin de semana, que tenía un receptor muy claro, que es una parte del electorado que agradece un mensaje duro migratorio acorde con una parte de la opinión pública europea que tan poco tiene que ver con lo que se pensó en su refundación civilizada para Europa. Pero Casado no necesita portavoces, él mismo se defendió diciendo que pide una política de inmigración "realista" y "no buenista". A quienes le llaman "radical", les salió etimológico, recordando que radical viene de "raíz" y, al parecer, la raíz suponer "tener las cosas claras". ¿Qué es tener las cosas claras? Volvemos a García Egea, el portavoz: "Una posición común con Europa", sin especificar qué Europa.

Una parte de esa Europa, Gerald Kraus, también habló. Kraus diseñó el el acuerdo entre la Unión Europeay Turquía para frenar la llegada masiva de refugiados, que propuso crear un centro de acogida en España con la colaboración de países europeos. Para Kraus, en unas declaraciones al periódico alemán Die Welt "el Gobierno de Sánchez es proeuropeo, está favor de los rescates por mar y de los derechos humanos". Dicho esto, abogó por "un plan que muestre cómo se refuerzan los controles, se reduce la inmigración y se preservan los derechos de los refugiados sería en beneficio de Madrid". Es decir, pura teoría. El Gobierno parecía contestarle ayer pidiendo ayuda a Bruselas. Dinero. Lo que no había hecho hasta ahora.

El Gobierno, además, respondió a este debate con Grande Marlaska en Mauritania y la ministra Valerio en Chiclana. Marlaska le pidió a Casado lealtad institucional, elevando a gran problema de Estado la llegada de pateras, pese a que el sábado en Algeciras no fue tan dramático, y Valerio, más política, preguntó a Rivera y Casado si quieren "sumarse a las tendencias de algunos líderes políticos de Europa con actitudes clasistas y xenófobas. En esa línea nunca van a encontrar al Gobierno".

Mientras, Podemos tiró por otro lado y Rafael Mayoral, secretario de Sociedad Civil y Movimiento Popular de Podemos (son cargos, los suyos, con nombres muy raros), acusó al líder del PP, de querer generar una situación de alarma con la inmigración para "desviar el foco de la precariedad generalizada que se está ofreciendo a los sectores populares". Ellos a lo suyo. Como los demás,mirando a su electorado. Sigue la partida.

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