nuevos talentos

Una aventura musical en Qingdao

  • La orquesta Álvarez Beigbeder participará en un festival internacional en China con seis algecireños en sus filas

  • Algunos de estos jóvenes tocaron en otros certámenes relevantes

Los seis jóvenes algecireños, ayer con sus instrumentos junto al monumento a Paco de Lucía. Los seis jóvenes algecireños, ayer con sus instrumentos junto al monumento a Paco de Lucía.

Los seis jóvenes algecireños, ayer con sus instrumentos junto al monumento a Paco de Lucía. / Jorge del Águila

Seis jóvenes algecireños participarán con la orquesta Álvarez Beigbeder de Jerez en el Segundo Festival de Eurochestries de Quingdao, del 2 al 12 de agosto. En él tocarán orquestas de Noruega, Francia, Nueva Zelanda y España, además de China, país anfitrión.

"Yo soy miembro de la orquesta y me dijeron si sabía de gente que diera la talla, el nivel y contacté con todos", comenta Anabel González, viola de la orquesta. Así es como Aniria, Claudia, Óscar, Adrián y María, antiguos alumnos del Conservatorio Profesional Paco de Lucía, se incorporaron al proyecto. Junto a otros cincuenta más serán dirigidos por el prestigioso director de orquesta jienense Ángel Luis Pérez Garrido, vicepresidente de Eurochestries. La mayoría son de Jerez y la provincia de Cádiz, aunque se han sumado músicos de Sevilla, Málaga, Granada, Jaén, Badajoz y Ceuta.

Todas las orquestas tocarán juntas en el concierto de clausura del festival

El 31 de julio comienza la aventura partiendo de Madrid. Todos están nerviosos e ilusionados porque "no todos los días se va a China", comenta Aniria Ramón, otra de las jóvenes. El viaje acabará el día 14 de agosto, cuando vuelvan a casa.

"La edad media de Eurochestries va entre los 14 y los 23 años", comenta Víctor M. González, jefe de prensa de la orquesta. Añade que estos festivales están pensados para mostrar el talento de las nuevas generaciones y dar impulso a los jóvenes para hacerles ver que la música también puede ser un medio de vida.

Se muestran realmente emocionados ante un reto como este. El choque cultural es uno de los puntos que más les atrae del viaje a China, donde inaugurarán con el resto de orquestas el auditorium más moderno de Asia, con 4.000 butacas de aforo.

Van a estar ensayando en Jerez con sus compañeros hasta el sábado, día que realizan un concierto recaudatorio. Ninguna entidad pública o privada ha aportado financiación, a pesar de las gestiones de la presidenta de la orquesta, Magdalena Garrido Rodríguez. Por ello, interpretarán en ese concierto algunas de las piezas que han preparado para el festival y así tratar de cubrir algunos gastos.

Les espera toda una aventura, tocarán 12 obras en diferentes localizaciones, visitarán las construcciones del nuevo estudio de cine que prepara Wanda, un flashmob en las fábricas de cerveza de la ciudad y mucho turismo.

Lo que más ansían, es conocer gente, su parte favorita de estos viajes. Hacen muchos amigos, con algunos aún mantienen contacto y se pican entre ellos, compiten, les hace ser mejores. Entre ellos tienen conexión porque al final, de un lado u otro, todos viven prácticamente la misma vida.

Pero, ¿qué ha llevado a estos seis jóvenes a sacrificar horas y horas estudiando y tocando?, ¿qué les llevó a querer vivir de la música? Hay todo tipo de respuestas, desde un amigo que tocaba en clase hasta el apoyo de familiares para sumergirse en este mundo. Algunos como Claudia Sánchez lo han tenido complicado para entrar en el conservatorio, pero tenía un objetivo claro.

Han tenido que sacrificar muchas cosas por una pasión que exige disciplina y dedicación. Les entristece ver los pocos que quedan. "Da pena porque había tantos niños antes y ahora de mi edad soy la única", comenta Claudia. Pero esto tiene un aliciente: se convierten en una gran familia que se comprende porque comparten vivencias y agobios. "Me gusta la confianza que cogemos tan rápido", comenta Adrián González, oboe. "El único idioma que hay es meterse en una habitación a las dos de la mañana y ponerse a tocar con un chino, un americano y un francés", comenta Víctor. Esta es la esencia de la música, la capacidad de unir a personas aunque estas no se entiendan, de crear amigos. El último día tendrá lugar el concierto de clausura con todas las orquestas tocando a la vez. Será el broche de oro a una gran experiencia de convivencia que recordarán toda la vida.

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