javier solana. profesor universitario y ex secretario general de la otan

"La falta de acuerdo para el Brexit perjudicaría sobre todo a Reino Unido"

  • El ex ministro aboga por gestionar la inmigración sin que eso lleve a un ascenso de los populismos

El que fuera alto representante del Consejo para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, durante la entrevista en el Hotel Guadacorte. El que fuera alto representante del Consejo para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, durante la entrevista en el Hotel Guadacorte.

El que fuera alto representante del Consejo para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, durante la entrevista en el Hotel Guadacorte. / jorge del águila

Varias veces ministro, portavoz del Gobierno, secretario General de la OTAN, alto representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea y comandante en jefe de la Eufor. Con ese apabullante currículum una entrevista a Javier Solana podría durar horas, pero no hay tiempo: tiene solo unos minutos antes de dar una lección de geopolítica aplicada en la apertura de los cursos de verano de la Universidad de Cádiz en San Roque. Los suficientes para repasar algunos asuntos de la actualidad nacional e internacional de la mano de una de las voces más cualificadas.

-El presidente Sánchez ha propuesto en el Congreso -la entrevista se produjo el martes- votar un nuevo estatuto de Cataluña.

-Cualquier propuesta que pueda desatascar la situación en la que nos encontramos es buena. No me parecería mal que hubiera una nueva negociación para tener un estatuto, es una idea que puede dar algún fruto. Pero no he hablado con el presidente, por lo que no sé exactamente qué quiere decir esa expresión de nuevo estatuto.

-Pero no votar un referéndum como piden los nacionalistas catalanes.

-Aquí lo que está muy claro es lo que se puede hacer y lo que no dentro de la Constitución. No se puede hacer nada fuera de la Constitución porque es la norma de las normas para todos los españoles, independientemente de dónde vivamos.

-Acabamos de asistir a la escenificación de un acercamiento entre Trump y Putin. ¿Debe temer Europa esa posible alianza?

-El encuentro que ha tenido lugar en Helsinki entre el presidente Putin y el presidente Trump después de la reunión de la OTAN ha sido un poco atípica. No ha habido ninguna decisión importante respecto a casi nada, le han querido quitar importancia, ya no la llamaban siquiera cumbre, sino reunión. Creo que especialmente Trump se ha dado cuenta de que no era una reunión muy constructiva para su relación con los demás miembros de la comunidad internacional, sobre todo con los europeos.

-Desde la elección del presidente Trump hemos contemplado declaraciones y actos que podríamos denominar disruptivos. ¿Es Trump una amenaza para la estabilidad política internacional?

-EEUU no puede ser una amenaza a la estabilidad internacional a menos que se vuelvan todos locos, que no es el caso. Lo que sí es cierto es que el presidente Trump tiene una forma de hacer las cosas, expresarse, comunicarse, que no es la forma natural con la que se han comunicado los políticos de la comunidad internacional y que genera un poco de malestar, pero no creo que eso lleve a ninguna situación de tensión. Lo que hay que mirar son sus actos y ahí sí ha habido algunos importantes, como los que tienen que ver con el comercio internacional, las relaciones con China y con Europa, que no van en el buen camino. El crecimiento internacional global empieza a verse afectado por disputas sobre los temas de carácter comercial. Esas disputas solían resolverse en la organización mundial del comercio, pero Trump detesta las organizaciones multilaterales, entre ellas la OMC, por lo que estamos sin instrumento para resolver esos conflictos.

-¿Ve factible que los distintos países de la UE alcancen un acuerdo sobre política migratoria en un plazo medio de tiempo?

-Yo diría que sí. No digo que soy optimista, pero creo que soy realista. Y confío en que se pueden encontrar fórmulas que permitan enfrentarse a un proceso migratorio que tenga que ver con la economía, se pueden hacer pactos con los países de origen respecto a los emigrantes económicos. A Europa le ha llegado de una manera extraordinariamente fuerte la migración relacionada con la guerra de Siria, una explosión de personas que huyeron de la guerra y que son refugiados, a los que hay que tratar conforme a las normas internacionales. Eso no tiene nada que ver con la fórmula para los inmigrantes económicos y creo que una vez se calme la guerra de Siria se podrían encontrar esas fórmulas de gestión de la inmigración.

-¿Qué le parece la propuesta de crear centros fuera de las fronteras europeas para hacer una clasificación previa de los migrantes?

-Lo primero es ver lo que se ha hecho ya, que son acuerdos con los países de donde vienen los inmigrantes. España lo ha hecho muy bien en ese sentido; tuvimos una época con mucha inmigración y se llegó a un acuerdo con los países de origen, eso es lo que hay que hacer. Si no se puede alcanzar ese consenso la situación se puede hacer un poco más difícil, pero la idea de que Europa estructure campos de refugiados en países terceros no me parece una buena solución. La emigración tiene una componente moral, humanitaria y también política. En los países a los que llegan los emigrantes las fuerzas más reaccionarias, más populistas, generan grandes disfunciones en las políticas nacionales. Hay que encontrar un equilibrio para mantener una línea de comunicación con los países terceros, gestionar la emigración y que haya personas que puedan seguir viniendo, sin que eso genere un cambio en las opiniones públicas de la UE que conlleve cambios de Gobierno como tenemos en este momento en Italia.

-Presiones migratorias con tensión política, Brexit, ascenso de la extrema derecha... ¿Habrá problemas para seguir con el proceso de integración europeo?

-Creo que no. Es verdad que desde el punto de vista de Europa no es el mejor momento, porque en ningún sitio del mundo están las cosas calmadas. Pero fíjese, el crecimiento mundial en 2018 ha sido bastante bueno y por lo tanto ha sido también bastante bueno en los países europeos. Por otro lado, es verdad que las posiciones del presidente Trump no han ayudado a que haya una política coordinada y veremos qué pasa, porque van a pasar muchas cosas de aquí hasta las elecciones próximas. Por lo demás, el resto de los temas pueden seguir tratándose de una manera razonable dentro de la estabilidad de la UE. ¿Hay problemas? Sí, en el este de Europa, Polonia, Hungría, etcétera, en países que están teniendo unos comportamientos que no me gustan, sobre todo en temas ligados a los emigrantes, a la democracia en su sentido más profundo. Pero a cambio tenemos otros países en momentos mejores.

-Llega el momento del Brexit.

-El año está ahí. Estamos viendo todavía una gran incertidumbre, no sabemos si va a ser duro, blando, todavía la situación dentro de Gran Bretaña no está lo suficientemente clara. Lo que sí puedo decir es que queda muy poco tiempo, cada vez menos, para llegar a un acuerdo con Gran Bretaña. Y si no se alcanza sería muy negativo, sobre todo para Reino Unido.

-¿El Brexit es una buena oportunidad para redefinir las relaciones con Gibraltar?

-El tema de Gibraltar tendrá que ser tratado en los acuerdos que haga la Unión Europea con Reino Unido. Y veremos cómo es el resultado de ese tratamiento, pero lo mismo puede pasar con la parte de Irlanda del Norte.

-¿Marruecos es cada vez más clave en la relación con los países árabes y África?

-Para España, Marruecos es un país clave por muchas razones. En 2018 ha tomado una decisión muy importante para sus relaciones con el resto de África, ha decidido entrar en la Unión Africana. Va a tratar de jugar un papel más importante en África y eso es bueno, y desde luego es bueno para nosotros.

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