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Vopak instala un sistema de control de olores con narices electrónicas

  • Unos sensores detectan la existencia de cambios en la composición del aire y si llegan a la población

  • La empresa asegura que los datos recopilados muestran un impacto casi nulo

Los 22 tanques y la terminal marítima de Vopak cuentan desde hace unos meses con unos equipos singulares: una serie de narices electrónicas para el control de los olores que puedan provenir de la instalación. Un sistema formado por diez dispositivos que detectan cambios en la composición de la atmósfera y si estos pueden llegar o no a la población. Y los primeros resultados muestran un impacto "prácticamente nulo" de los olores de la instalación sobre Algeciras, aseguran desde Vopak.

La compañía parte de una realidad ineludible: en una instalación de almacenamiento de hidrocarburos "siempre hay olores". Así lo reconocía ayer el director general de Vopak Terminal Algeciras, Peter van der Brug, quien explicó que para su control (y tras los episodios de fuerte olore registrados en la ciudad) se ha instalado en Algeciras un sistema que ya lleva varios años funcionando en las instalaciones de Vopak en el Puerto de Rotterdam. El objetivo final de este sistema es poder saber si sus instalaciones emiten olores perceptibles por la ciudadanía y poder actuar sobre las fuentes de estos olores en caso de ser de su competencia.

La posible deriva hacia el GNL como combustible marítimo frena la ampliación

La base de esta red de control son las llamadas narices electrónicas, unos dispositivos capaces de detectar los cambios en la composición del aire, que indicarían una sustancia extraña en el posible motivo de olor. En ese caso, mandan una señal a Rotterdam, donde está el sistema central y se almancenan los datos registrados por el dispositivo. Además de la nariz electrónica propiamente dicha, se instalan veletas y anemómetros para medir la dirección del viento y su velocidad. Y con el cruce de los datos obtenidos se consigue saber si hay un olor, su posible fuente y si impacta o no en la población.

Para ello se establecen unos niveles de impacto, que van de verde a rojo. Según explicó ayer el director de Seguridad y Medio Ambiente de la terminal, Juan Jesús Reyes, hay un sistema de alerta, de forma que si se llega al nivel rojo, el de máximo impacto en la población, el personal de Vopak recibe incluso SMS para avisar del problema detectado. Y en el caso de que este sea de la planta se actúa de inmediato, restringiendo operaciones, bajando el caudal de carga y descarga de productos petrolíferos y, en el caso de que la emisión provenga de uno de los barcos que están operando, se le da aviso.

Tras los primeros meses en funcionamiento, los resultados son positivos para la compañía: el impacto "es prácticamente nulo", aseguró Reyes durante una jornada informativa organizada por Vopak y la Asociación de la Prensa del Campo de Gibraltar. La inmensa mayoría de las mediciones registradas se han quedado en el nivel verde, en el que no hay riesgo de impacto en la población.

Estos datos, remarcó, están a disposición de las administraciones, que están trabajando en sus propias mediciones. El Puerto acaba de contratar la asistencia técnica para la toma de muestras, ensayos olfatométricos y modelización en las terminales marítimas de las instalaciones de almacenamiento de hidrocarburos y de los buques. Unos datos que ampliarán los recogidos por Vopak y cuyo objetivo es buscar el origen de los malos olores que se detectan en la ciudad periódicamente. Aunque esto es tarea difícil, puesto que el olor que se percibe suele ser la suma de varios focos diferentes.

Vopak está en la actualidad en fase de definición de su estrategia de transición digital y energética. El mundo de los combustibles está en plena revolución ante la entrada en vigor de los nuevos límites de contenido de azufre para el transporte marítimo. Y la compañía de origen holandés, dedicada al almacenamiento de hidrocarburos que llegan y salen por vía marítima, no es ajena a ese cambio. La probabilidad de que los buques comiencen a usar gas natural licuado (GNL) como combustible abre una puerta al cambio de materia a almacenar: el petróleo podría cambiar por el GNL. Y en esa redefinición el proyecto que Vopak tenía para la ampliación de sus instalaciones en Algeciras ha quedado en stand by, como explicaba ayer su director general. "Estamos estudiando otros productos más sostenibles, pero la situación ahora depende de la demanda. Son inversiones muy grandes", destacó. No obstante, la compañía reafirma que Algeciras es un puerto estatrégico.

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