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Vecinos de Las 190 denuncian sufrir vandalismo juvenil

  • Reclaman más presencia policial contra destrozos y amenazas

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Los vecinos de los bloques 7 y 4 de la barriada Santo Domingo de Guzmán, más conocidas como Las 190, se encuentran desesperados ante la constante amenaza que el gamberrismo infantil les supone tanto para su integridad física como para sus viviendas.

Y es que desde hace unos años, coincidiendo con la ocupación de las viviendas prefabricadas que se tenía previsto desmantelar tras la construcción de las 54 viviendas sociales, se vienen produciendo estos problemas. Las prefabricadas fueron ocupadas por familias con riesgo de exclusión social y aunque los vecinos no culpan a todos los inquilinos de las mismas, sí reconocen que muchos de los menores residen en el lugar.

Los vecinos de Las 190 han puesto sus quejas en conocimiento de las autoridades municipales a través de hasta dos escritos presentados en el registro la situación de desamparo que sufren debido a la "molesta presencia de una pandilla compuesta por niños de 10 a 13 años que constantemente la emprenden a huevazos o a petardazos con las fachadas de los edificios". Los vecinos, quienes por temor a represalias no han querido desvelar sus identidades, aseguran que sufren toda clase de vejaciones por parte de los menores. "A una mujer que vive en un bajo le tienen amargada la existencia. Como la vean que tiene la luz de la cocina encendida se las ingenian para arrojar todo tipo de basura e incluso huevos. La mujer hace de comer con una vela para que no la molesten", señala una de las vecinas, que indica además que los menores han destrozado dos bancos que se habían colocado en las proximidades del portón a donde no tienen reparo en arrojar basura.

Los propietarios de un quiosco también dicen sufrir una violencia desmedida e impropia de menores. "Me han arrojado huevos, basuras. Un día me pusieron un petardo en la ventana e incluso me han robado. También me rompieron un cristal", asegura el propietario del quiosco que se confiesa impotente ante las acciones violentas de los menores.

Otros vecinos señalan que los menores tienen atemorizadas a las personas mayores y reclaman mayor vigilancia de la Policía y la responsabilidad de los padres y tutores de los "gamberros". "Los padres son perores. Hay padres que han llegado a amenazar a los vecinos", dice otro vecino que relata que los menores salen corriendo en cuanto detectan la llegada de las autoridades.

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