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Jesús Cautivo de Medinaceli se cita con Algeciras para su devoto besapié

  • El primer viernes de marzo la ciudad acude a San Isidro para cumplir con la añeja tradición

Jesús de Medinaceli y María de la Esperanza, en San Isidro. Jesús de Medinaceli y María de la Esperanza, en San Isidro.

Jesús de Medinaceli y María de la Esperanza, en San Isidro. / jorge del águila

Una mirada que se ahonda perdida en el pecho, unos labios en los que el perdón se derrama, tres monedas que exige el ritual y un pie besado y amado por los algecireños cada primer viernes de marzo. El Cristo de Medinaceli, una de las mayores devociones de la ciudad, afronta este viernes la jornada más esperada por sus fieles, por la enorme suerte de poder tocarlo y sentirlo a escasos centímetros: la celebración del tradicional besapié en la Capilla de San Isidro. Si cada Martes Santo el fervor por Jesús Cautivo recorre las esquinas y rincones de la capital de la Bahía, el barrio más señero de Algeciras se reviste de entrega y plegarias para disfrutar de su gran cita del mes de marzo, inmersos en plena Cuaresma, con el contador disparado inequívocamente hacia la Semana de Pasión.

Un año más, miles de personas, algecireños y devotos llegados de diferentes localidades vecinas, desfilarán este viernes por la capilla de San Isidro para cumplir con esa tradición, en muchos de los casos, heredadas de abuelos a padres y de padres a hijos, de visitar al vecino más solemne de la Plazoleta. Plantarse ante Jesús de Medinaceli, reverenciarse a sus plantas, besar su pie y cumplir con el tributo ritual de las tres monedas como limosna, es casi una obligación para el cofrade local.

La jornada se inicia muy temprano para la corporación del Martes Santo con la celebración de la eucaristía a partir de las 8:30 horas. Una vez finalizada, dará comienzo el devoto Besapié, de manera ininterrumpida, hasta las 22:00. En esa franja, además de los fieles, serán numerosas las personalidades de la vida civil, política y militar de la ciudad que se acercarán para cumplir con el solemne acto y presentar sus saludos a Inmaculada Pérez, hermana mayor de Medinaceli. Justo a última hora, pasadas las diez de la noche y si el tiempo lo permite (la previsiones no son buenas), la imagen desfilará por las calles del barrio para realizar un Vía Crucis aunque en caso de que la lluvia (o amenaza) lo impidiese, se realizaría en el interior de la capilla de San Isidro. Con esto finalizarán los actos del besapié, dejando sólo para la siguiente jornada el cierre definitivo con la Función Principal.

El Besapié, una Cuaresma más, se lleva a cabo como colofón a una intensa y ajetreada semana de cultos en honor a Jesús Cautivo de Medinaceli. Actividad que se inició el pasado lunes con la conferencia del reverendo Carlos Amigo, arzobispo emérito de Sevilla, que prosiguió el martes con la exaltación de Trinidad Murgado y que supuso además al inicio del solemne triduo en su honor, finalizado ayer y que estuvo oficiado por el director espiritual de la corporación del Martes Santo, el reverendo Manuel Muñoz.

Una semana de cultos con una impronta muy llamativa y para el recuerdo como fue la presentación de la imagen titular como hacía años que no se veía, con una túnica lisa burdeos y sin la corona de espinas, que en este caso portaba en su mano la Virgen de la Esperanza, ataviada de hebrea, unos metros más atrás en el altar principal. Durante el besapié, previsiblemente, el Cristo portará una túnica distinta (probablemente, la de salida con los bordados de espigas) y volverá a estar coronado de espinas. Quizás, y ojalá, suponga un guiño de futuro ante una salida procesional sin corona de espinas.

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