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Estampas de 75 años de historia

  • La hermandad de Medinaceli y Esperanza de Algeciras inaugura su muestra de enseres y fotografías

  • Se podrá visitar hasta el 31 de agosto en la sala de exposiciones de Cajasur

El ex hermano mayor de Medinaceli y Esperanza (1977-1995), Juan Garzón, ante la primera túnica del Cristo. El ex hermano mayor de Medinaceli y Esperanza (1977-1995), Juan Garzón, ante la primera túnica del Cristo.

El ex hermano mayor de Medinaceli y Esperanza (1977-1995), Juan Garzón, ante la primera túnica del Cristo. / E. s.

La sala Cajasur aguarda en su interior el legado de 75 años de historia y arraigo en Algeciras. Miguel Gómez Medina, un sacerdote chaparro perteneciente a la congregación salesiana, erigió la cofradía de Medinaceli y Esperanza en 1943. Su sede la estableció en la antigua parroquia de San Isidro, hoy Capilla.

La hermandad inauguró ayer su exposición de enseres y fotografías en la sala Cajasur (Calle Alfonso XI) en el marco del 75 aniversario fundacional. Lo hizo con un acto emotivo en el que la colaboradora de la cofradía Beatriz Calderón dio lectura a unas estrofas compuestas para la ocasión y que arrancaron la ovación del público asistente. Antes el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, y la hermana mayor, Inmaculada Pérez, dieron la bienvenida. Las intervenciones fueron moderadas por el hermano de Medinaceli Jesús María Torres.

La muestra recoge la primera saya de la Virgen: un vestido de novia donado

La compilación de bienes reúne la primera túnica del Cristo, un ropón de cola en color morado que data de 1943, fecha en la que Carlos Bravo Nogales entregó la imagen. La exposición ha sido coordinada por el hermano Miguel Monfillo Perles y realiza un viaje regresivo a través de la línea del tiempo que comienza nada más entrar. El público que accede al salón se da de bruces con un despacho de madera noble, con algunos papeles y a cuyos pies se halla un arcaico brasero de aceite. Se trata de la recreación de la mesa en la que se conoce que Miguel Gómez -conocido por don Miguelito por su baja estatura- firmó la fundación de la hermandad. Este salesiano fue uno de los precursores de la llegada de esta congregación al municipio y de su posterior asiento en el extinto colegio San Ramón, ahora Salesianos-María Auxiliadora.

La primera saya de la Virgen de la Esperanza fue un vestido de novia blanco y con relieve al centro que una hermana donó. Esta es otra de las partes del patrimonio expuestas junto al estandarte de la hermandad, donde aparece el retrato de Jesús Cautivo de Medinaceli, obra del pintor Ricardo González Torre.

Las parihuelas de la cofradía iniciaron su carga a costal en 1978 tras la costalada, que hizo que el barrio se echara a los varales de la Esperanza ante la renuncia de los cámalos, portadores a sueldo que la hermandad sufragaba. De esta época se muestran los martillos que fueron utilizados por las capataces de trono a la sazón, Paco Rodríguez (paso de Virgen)y José Luis Pérez Bénitez (paso de Cristo).

Los uniformes de los romanos de la banda de cornetas y tambores de la hermandad se exhiben junto a la primera vestimenta verde que lució esta agrupación. El ex hermano mayor (1977-1995), Juan Garzón, adujo la falta de local de ensayo como motivo de la desaparición de estos grupos. "No nos querían en ningún lado, porque hacíamos mucho ruido", argumentó. El ex hermano mayor reconoció que faltó implicación en la juventud de San Isidro.

El de Garzón es uno de los nombres propios que recoge las paredes de Cajasur. Junto al suyo aparecen los de todos los hermanos mayores de la época moderna de la cofradía: Juan Palomo Morales (1995-2001), Juan Carlos Vadillo Roca (2001-2004), Manuel Delgado Cerro (2004-2012) e Inmaculada Pérez (2012-).

Las fotografías de la muestra conmemorativa de la fundación sirven de homenaje a muchos colaboradores de la cofradía, cuyo trabajo en silencio les apartó del disparadero fotográfico. Es el caso de las camaristas María Luisa Estero o María José Porras, madre e hija; Antonio Bejarano y José González Bermúdez, carpintero y electricista, respectivamente; Manuel Bueno, sacristán de la parroquia; y José Molina, añorado auxiliar.

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