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Barnier pide al Reino Unido una solución para Gibraltar e Irlanda antes de octubre

  • El negociador jefe de la UE quiere poder ratificar el acuerdo en las cámaras antes de marzo de 2019

Michel Barnier. Michel Barnier.

Michel Barnier. / efe

El negociador jefe de la Unión Europea (UE) para el Brexit, Michel Barnier, instó ayer a las autoridades británicas a encontrar una solución antes de octubre para Gibraltar e Irlanda del Norte tras la salida del Reino Unido del club comunitario.

Octubre es el plazo que se ha fijado Bruselas para finalizar la negociación sobre el acuerdo de retirada del Reino Unido. "Debemos alcanzar un acuerdo sobre todos los temas aún abiertos en el acuerdo de retirada. Eso incluye la cuestión de Irlanda e Irlanda del Norte, que es la más grave, pero también las bases militares británicas en Chipre y, evidentemente, Gibraltar", aseguró Barnier en una rueda de prensa posterior al consejo de Asuntos Generales celebrado en Bruselas.

Según Barnier, cada uno de esos puntos es "importante" y un pacto es "necesario antes y para el acuerdo de retirada", que la UE quiere concluir en octubre con el objetivo de poder ratificarlo en los parlamentos nacionales entre ese mes y marzo de 2019, cuando tendrá lugar el Brexit.

Barnier recalcó que el acuerdo de retirada es el "requisito previo" para una marcha "ordenada", para el periodo transitorio que concluirá el 31 de diciembre de 2020 y para "crear la confianza que necesitamos para construir una asociación sólida para el futuro".

En el caso de la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, insistió en plantear una solución "legalmente operativa" para proteger a la isla de las consecuencias del Brexit y preservar los acuerdos de paz del 10 de abril de 1998, conocidos como Acuerdos de Viernes Santo.

Sobre el libro blanco del Reino Unido que recoge la propuesta británica para la futura relación con los Veintisiete, Barnier consideró que contiene "varios elementos que abren la puerta a una discusión constructiva sobre la declaración política" relativa a la asociación entre Bruselas y Londres tras el Brexit, documento que también se espera concluir en octubre.

Entre los elementos "útiles y positivos", citó la iniciativa de un acuerdo de libre comercio y los compromisos en la igualdad de condiciones, en particular, con respecto a las ayudas de Estado y las reglas sobre empleo y medio ambiente. También se refirió a la cooperación en la seguridad interior y exterior.

"En ese punto lo que es importante y positivo sobre la postura británica son las garantías aportadas sobre la protección de los derechos fundamentales y el reconocimiento del papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea como único árbitro del derecho europeo", comentó Barnier, convencido de que esa posición sobre la corte facilitará los intercambios de datos entre ambas partes.

"Eso abre la posibilidad de ampliar nuestra oferta en materia de cooperación en la seguridad interna en particular", añadió.

Sin embargo, sobre la futura asociación económica, Barnier admitió que el libro blanco plantea una serie de cuestiones, sobre todo, respecto a su compatibilidad con la integridad del mercado interior, la unión aduanera y la política comercial común, la indivisibilidad de las cuatro libertades y la autonomía de decisión de los Estados miembros.

Insistió en que varios aspectos de la iniciativa británica son "útiles" para la discusión, pero precisó que Bruselas no va a negociar el libro blanco en sí mismo.

En cualquier caso, Barnier admitió que la propuesta británica sobre la futura relación es el resultado de "un debate interno muy intenso" en el Reino Unido que era "necesario".

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