Smallfoot | Crítica

El entrañable Yeti de las nieves

El Yeti y el humano, 'smallfoot', protagonistas de esta cinta animada. El Yeti y el humano, 'smallfoot', protagonistas de esta cinta animada.

El Yeti y el humano, 'smallfoot', protagonistas de esta cinta animada.

Smallfoot, la nueva propuesta animada de Warner, quiere contar la vieja historia de los abominables yetisdesde el otro lado, a saber, haciendo que éstos sean los protagonistas humanizados, entrañables y con conciencia, y que los humanos de pies pequeños y pelo al viento funcionen como depredadores atontados en su mundo de ropa de montaña, fama efímera y redes sociales.

La idea, sin duda interesante, se articula sobre el principio del aislamiento y el pensamiento de aldea y los viajes de ida y vuelta, más bien de arriba abajo, entre las cimas salvajes y el territorio humano, una distancia con frontera de nubes artificiales y cabras locas que Kirkpatrick y Reising atraviesan con velocidad de crucero, alto sentido del slapstick, algunas ideas brillantes (el lenguaje ininteligible entre yetis y humanos) y no poco dinamismo de cartoon animado, salpicado, eso sí, por unos cuantos números musicales, del Under pressure de Queen al rap didáctico que se marca Chojin, que no se cuentan precisamente entre nuestros momentos favoritos de la película.

Lo que queda, cómo no, es una explícita fábula sobre el atrevimiento a salir del armario de la comunidad cerrada y una invitación a la aventura del conocimiento y de acercamiento a lo desconocido como camino hacia la inteligencia y la madurez, mensajes que, en ocasiones, no hubieran necesitado de tanta explicitud almibarada para calar entre la muchachada cautiva.