Una misión de locos | Crítica Otra comedia francesa que no necesitábamos

Dany Boon y Philippe Katherine en una imagen de 'Una misión de locos'. Dany Boon y Philippe Katherine en una imagen de 'Una misión de locos'.

Dany Boon y Philippe Katherine en una imagen de 'Una misión de locos'.

Alguien tendrá que explicar algún día por qué se siguen estrenando en España estas comedias francesas sin gancho ni recorrido más allá de sus fronteras, productos coyunturales al servicio de estrellas locales, aquí Dany Boon en la enésima parodia del agente secreto y el loco simpático, cuyo alcance cómico fuera del país galo, salvo que suene la flauta a costa de los vecinos belgas (Bienvenidos al Norte), se nos antoja más bien nulo.

Por lo visto, da igual, y la prueba es esta intrascendente Una misión de locos ocupando salas (vacías) y quitándole espacio a propuestas que nuestros conservadores distribuidores no se atreven a estrenar. Un filme, decíamos, a la medida de un Boon narcisista al que el doblaje reduce además toda vis cómica verbal, y a la de su compañero de fatigas Philippe Katherine, que se suma aquí a una buddy movie poco trepidante con la pretensión de rescatar a una novia de dudosa identidad de las garras del terrorismo (de pacotilla) entre torpes escenas de psiquiátrico, delirios fantasiosos de tiroteos y fugas en las torres de Dubai y persecuciones en coches utilitarios.