La lego película 2 | crítica

Empacho posmoderno

Una imagen de 'La Lego Película 2'. Una imagen de 'La Lego Película 2'.

Una imagen de 'La Lego Película 2'.

Los tiempos dictan que toda película de superhéroes ha de pasar ya bien por la oscuridad metafísica y trascendente, o bien por el filtro hipertrofiado de lo paródico y metarreferencial, modelo éste que no deja de ganar entregas en su formato de animación posdigital.

Es el caso de esta calculada franquicia de Warner que abusa hasta la extenuación de un encadenado de chistes y gags visuales y, para nuestra desgracia, también verborreicos, a costa de todos los posibles cruces, sinergias y mash-ups entre personajes tan conocidos como Batman o Superman, productos diversos de juguetería con copyright y los paisajes, tramas y argumentos de otros no menos populares títulos del blockbuster que van de Mad Max a Transformers pasando por la mismísima 2001, Una odisea del espacio o El planeta de los simios, en los que son dos de los tantos guiños al espectador adulto que haya de pasar más o menos obligado por taquilla.

Esta segunda entrega de la Lego Película sigue peleando contra el horror vacui a golpe de estímulo permanente, en una aventura sin descanso por escenologías de piezas animadas y con una batalla paródica entre el universo marcial de los viejos héroes autoconscientes y la brillantina cursi y popera de una raza invasora que, a la postre, resulta casi más estimulante en su vertiente kitsch que los propios defensores de la justicia y la concordia terrícola.

Con todo, incapaces de seguir el ritmo frenético de los gags, las citas y los pasos de pantalla, desfallecemos por incapacidad de atención y agotamiento ante el inagotable ingenio chistoso de los guionistas, los números musicales y el innegable posibilismo expresivo de las famosas piezas de construcción de nuestra infancia.