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Cine

Lucía Bosé: una carrera rota por el amor

  • La actriz, que fue descubierta por Visconti y que trabajó con Antonioni o Fellini, muere a los 89 años. Su matrimonio con Luis Miguel Dominguín la apartó del mejor cine italiano.

Lucía Bosé, en 'Muerte de un ciclista'. Lucía Bosé, en 'Muerte de un ciclista'.

Lucía Bosé, en 'Muerte de un ciclista'.

Es posible que la peor decisión de Lucía Bosé fuera casarse con Luis Miguel Dominguín en Las Vegas un 1 de marzo de 1955. Al menos desde el punto de vista profesional y artístico. Su boda le supuso cambiar la Italia que vivía el mejor momento cinematográfico de su historia por la España franquista que estaba a años luz del esplendor del cine italiano. Aquí dejó de ser la estrella y la actriz para convertirse en la mujer del torero –"la italiana"- y, años después, en la madre de Miguel Bosé y la matriarca de una larga familia pródiga en nombres populares. De haber seguido viviendo y trabajando en Italia es seguro que su fortuna profesional hubiera sido muy distinta. El año en que se casó, en un momento milagroso y único en toda la historia del cine, estaban en activo la generación de los 40 y la de los 50, es decir, los Rossellini, Visconti, De Sica, De Santis, Germi, Lattuada, Monicelli, Bolognini, Maselli, Risi, Comencini, Scola, Rosi, Antonioni o Fellini, a quienes a principios de los 60 se sumarían Pasolini, Bertolucci, Olmi o los Taviani.

Aquel 1955 de su boda el cine italiano alcanzaba el techo de espectadores y recaudación, y se estrenaban La donna del fiume de Soldati, Un eroe dei nostri tempi de Monicelli, Il segno di Venere de Risi, Gli innamorati de Bolognini, Gli sbandati de Maselli, La aventura de Antonioni o Il bidone de Fellini. A principios de los 50 Lucía Bosé formaba junto a Silvana Mangano y Silvana Pampanini el trío de oro sexy del naciente star system italiano que pronto sumaría los nombres de Giovanna Ralli, Ana Maria Pierangeli, Eleonora Rossi Drago, Gianna Maria Canale, Elsa Martinelli, Marisa Pavan, Rossana Podestà, Virna Lisi, Rosanna Schiaffino, Lea Massari, Sandra Milo, Antonella Lualdi y, naturalmente, Sofia Loren, Gina Lollobrigida y Claudia Cardinale. Son las maggiorate, palabra inventada por De Sica en su episodio Il proceso di Frine del film colectivo Altri tempi como una broma que a la expresión común minorata psichica (disminuida psíquica) contraponía maggiorata física (aumentada física) para referirse a mujeres de físico imponente marcado por las ondulaciones de un pecho prominente, una cintura de avispa y unas caderas generosas.

Los más jóvenes deberían revisar sus películas de los 50 y su papel en 'Satiricón'

En 'No hay paz bajo los olivos' (1950). En 'No hay paz bajo los olivos' (1950).

En 'No hay paz bajo los olivos' (1950).

Dependienta en la justamente famosa confitería Galli de Milán, donde un ilustre cliente llamado Luchino Visconti -de quien después fue íntima amiga- reparó en ella pronosticándole un gran futuro en el cine, se dio a conocer ganando el concurso de Miss Italia en 1947, una competición ciertamente reñida ya que en segundo lugar quedó Gianna Maria Canale, en el tercero Gina Lollobrigida y tras ellas Silvana Mangano y Eleanora Rossi Drago. El premio le abrió las puertas del cine. Superó la prueba para interpretar Arroz amargo pero la familia le prohibió interpretarla para ganancia de la Mangano. Pero pronto se abrió camino convirtiéndose en una estrella y, como Silvana Mangano, logrando pasar de maggiorata a gran actriz dramática. Entre 1950 y 1955 interpretó 16 películas, entre ellas Non c’ è pace tra li olivi y Roma ore 11 (De Santis), Crónica de un amor y La señora sin camelias (Antonioni), Gli Sbandati (Maselli), Accade al comisariato (Simonelli) y, en España, en régimen de coproducción italo-española, Muerte de un ciclista de Bardem. Y allí acabó casi todo. Intervino en Así es la aurora de Buñuel en 1956, junto a Picasso en El testamento de Orfeo de Cocteau en 1960 y se retiró para ser la mujer del torero y la madre de  Miguel, Lucía y Paola.

Tras su separación en 1967 regresó durante una década al cine para volver a retirarse en 1977. Lo más notable de este retorno fue la serie de TVE La señora García se confiesa (1976-1977) escrita, dirigida y coprotagonizada por Adolfo Marsillach, y sus trabajos cinematográficos entre Italia y España con los Taviani (Bajo el signo del escorpión, 1969), Martin Patino (Del amor y otras soledades, 1969), Camino (Un invierno en Mallorca, 1969), Bolognini (Metello y Por las antiguas escaleras, 1970 y 1974), Cavani (L’ospite, 1972), Risi (La colonna infame, 1973), Chávarri (Los viajes escolares, 1974). Su más memorable aparición en este retorno fue la interpretación de la matrona romana en el episodio de la villa de los suicidas del Satiricón de Fellini: un papel breve pero inolvidable que señala uno de los puntos más altos de la creatividad felliniana y de la carrera de la actriz. Posteriormente interpretó pequeños papeles en películas más bien olvidables con la excepción –quizás- de Crónica de una muerte anunciada de Rosi (1987) y El niño de la luna de Villaronga (1989).

En 'Crónica de un amor', de Antonioni. En 'Crónica de un amor', de Antonioni.

En 'Crónica de un amor', de Antonioni.

En el último trecho de su vida se creó una imagen llamativa, cultivó unas aficiones peculiares, participó en algunos programas televisivos de cotilleo y hasta protagonizó algún escándalo, circunstancias que no hacían justicia a su talento como actriz. Los más jóvenes que sólo conocieron a esta Bosé deberían revisar sus películas de los años 50 y Satiricón. No hace mucho, al presentar un libro dedicado a su biografía, dijo: “No he llegado más lejos en el cine porque me he reservado la mitad de mi vida para mí”. Ella sabría si acertó o no. Lo cierto es que vivirá para siempre en la historia del cine gracias a esa otra mitad que no se reservó para ella. 

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