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“La tesis era la forma ideal de terminar de formarme en lo que realmente me gustaba”

  • Entrevista a Elena Pérez, doctora en Ingeniería Química

  • La investigación se titula ‘Valorización de corrientes de la unidad FCC’ y es la primera tesis industrial en la Universidad de Cádiz así como en Cepsa.

Elena Pérez Guevara, doctora en Ingeniería Química. Elena Pérez Guevara, doctora en Ingeniería Química.

Elena Pérez Guevara, doctora en Ingeniería Química.

La joven madrileña Elena Pérez Guevara ha sido la primera en desarrollar una tesis industrial entre Cepsa y la Universidad de Cádiz. La pandemia le ha supuesto hacer algunos cambios en su vida, como la lectura virtual de la tesis (con la que ha obtenido sobresaliente Cum Laude), y, en el plano personal, posponer su boda prevista para este otoño. Pero no hay reto que se le resista a Elena, su pasión por la ciencia y su tesón le han llevado a cumplir su sueño de convertirse en investigadora

¿Siempre tuviste claro que querías ser científica?

De pequeñita quería ser bombera (risas), pero más o menos sí. Desde que empiezas a tener que escoger por letras o ciencias, tuve claro que me gustaban más las ciencias, aunque también me gustaba mucho escribir, o asignaturas como filosofía, pero mis favoritas eran química, física y matemáticas.

En bachiller mi profe de química fue clave para mí. Me encantó la asignatura y ahí decidí que quería trabajar con algo relacionado con esa rama. Por eso escogí la carrera de Ingeniería Técnica Industrial, especializad Química Industrial.

Cuando hice las prácticas del máster (de Ingeniería Química) en el Centro de Investigación de Cepsa descubrí el mundo de la investigación y me cautivó. Ahí descubrí mi vocación investigadora.

Cuando me enteré de la plaza que sacó Cepsa con la UCA para hacer el doctorado vi clara la oportunidad. Apliqué para el doctorado y tuve la suerte de conseguir la plaza. Era la forma ideal de terminar de formarme en lo que realmente me gustaba.

Tras la apuesta que hice por ‘luchar por mi sueño’, he tenido la tremenda suerte de que, al finalizar el doctorado, me han contratado en Cepsa para ser investigadora en su Centro de Investigación, y por tanto, podré dedicarme a lo que me gusta tras todos los esfuerzos.

¿Crees que tu éxito puede servir de ejemplo a jóvenes que vean la profesión enclavada en un sector ‘de hombres’?

Aunque antiguamente si es verdad que era un sector ‘de hombres’, cada vez lo va siendo menos. De hecho, ya lo empecé a ver en la universidad. Si bien es cierto que en otras especialidades (como mecánica o electricidad) la mayoría de los estudiantes de ingeniería son chicos, concretamente en química ya no era así cuando yo estudié.

En el ámbito laboral también me sorprendió, al menos en el Centro de Investigación de Cepsa, donde la plantilla está muy repartida entre hombres y mujeres. Y además, los puestos de mando tampoco están copados por hombres, casi hay mayoría de mujeres. Lo importante es dedicarse a lo que te guste y te motive.

¿En qué consiste la tesis?

A pesar del innegable cambio que se está produciendo en el sector energético mundial, es decir, el empleo creciente de energías alternativas, coches eléctricos, etc., el petróleo sigue y seguirá siendo, al menos, a medio plazo el recurso energético dominante. Las refinerías se enfrentan al reto de aumentar la producción de productos de alto valor añadido, desde combustibles líquidos hasta materia prima para la industria petroquímica. Sin embargo, cada vez más, se ven obligadas a procesar petróleo de peor calidad, debido al agotamiento de las reservas. Adicionalmente, las autoridades están implantando especificaciones relativas a la calidad de los combustibles para transporte cada vez más estrictas debido al perjudicial impacto de sus emisiones en el medio ambiente y la salud de las personas.

En este escenario, las refinerías deben ser capaces de producir combustibles líquidos de alta calidad y que cumplan con la legislación existente, es decir, carburantes que maximicen su efectividad de combustión y minimicen las emisiones contaminantes, todo ello partiendo de crudos de peor calidad y aumentando la producción para satisfacer la creciente demanda. En este contexto surgió esta tesis doctoral industrial, cuyo objetivo es el estudio de vías para aportar flexibilidad de producción a las refinerías, así como un aprovechamiento más eficiente del petróleo.

La tesis consiste en el diseño de los catalizadores más adecuados para llevar a cabo un proceso químico, que consta de dos reacciones o etapas. Este proceso tiene como objetivo transformar ciertos productos de la refinería de poco valor añadido, en otros de mayor interés. Concretamente en diésel de alta calidad, que cumpla con las especificaciones legales requeridas; de manera que sea un combustible con una alta eficiencia y que se minimice la contaminación que produce.

Debido a la pandemia mundial tuviste que hacer la lectura de manera virtual, ¿eso te supuso más confianza o miedo?

La verdad es que diría que ninguna de las dos cosas. Cuando llevas más de tres años (cerca de cuatro) con un proyecto profesional y personal, como es un doctorado, que te absorbe todo tu tiempo y energía, lo que más deseas es finalizarlo con éxito. Cuando por fin parecía que el momento iba a llegar y se planificó la defensa en Cádiz para finales de marzo, de repente, nos confinaron a todos debido al COVID-19… Fue un golpe duro, no lo voy a negar. Al principio decidimos esperar, a ver si más adelante se podría hacer de manera presencial. La defensa de la tesis doctoral es una vez en la vida, y la verdad es que una videoconferencia pierde mucho al lado de un acto presencial.

Fue pasando el tiempo y no se veía claro qué iba a pasar, cuándo se podría hacer de manera presencial, cuándo se podría volver a viajar con normalidad… Hay que tener en cuenta que no sólo debía abrir la Universidad de Cádiz, sino que la mitad del tribunal, la directora de tesis de Cepsa y yo misma, vivíamos en distintas comunidades (Barcelona, Tenerife, Madrid…). Por tanto, al final, tuvimos que ser prácticos y adaptarnos a la situación. Y la verdad es que agradezco mucho a los miembros del tribunal y a mis directores de tesis la labor que realizaron y la colaboración para hacer la defensa por videoconferencia. Si es cierto que tenía algo de temor a que hubiese algún fallo técnico, pero al final salió todo a la perfección.Además me llevé una grata e inesperada sorpresa, al hacerlo por vía videoconferencia es accesible a mucha más gente (hubo alrededor de 50 personas conectadas), si hubiese sido presencial no hubiese ido tanta gente. Muchos familiares, amigos y compañeros me pudieron ver, algo que, de manera presencial, no hubiese sido posible. Y me hizo mucha ilusión poder compartir ese momento de mi vida con ellos. Así que como a todo, hay que sacarle la parte positiva, y estoy muy contenta con la experiencia.

¿Animarías a otros estudiantes a seguir tus pasos?

Totalmente. Si su objetivo es formarse como investigador pero aplicado a la industria, una tesis doctoral industrial es ideal. Una tesis académica seguro que es tremendamente interesante también, y te aporta otras herramientas como la docencia. Pero, por otro lado, una tesis industrial te forma en otros sentidos, como el de desenvolverte en el ámbito laboral o de la aplicación de la investigación a la industrial real.

¿Qué te parecen este tipo de colaboraciones entre universidad y empresa para fomentar la investigación?

Creo que es una idea extraordinaria. Es una forma real de colaboración entre ambas entidades, de transferencia de conocimiento y un caldo de cultivo perfecto para la formación del doctorando. Realmente es una formación muy completa y de calidad, puedes nutrirte de los conocimientos, cursos, etc. del mundo de la universidad, y de las experiencias y enseñanzas de los profesionales de la empresa.

Además, un aspecto muy importante durante todo el proceso, es el apoyo que te brindan los profesionales que dirigen tu estudio. En mi caso, realmente todo el grueso del trabajo experimental ha sido desarrollado en el Centro de Investigación de Cepsa. Por tanto su apoyo ha sido total. De los directores de la tesis (Chema González Molinillo y Enrique Martínez de la Ossa de la UCA, y María José Franco de Cepsa), todos me han aportado grandes cosas. María José, con la que he convivido día a día, ha sido una excelente directora de tesis, ha sabido apoyarme y dirigirme en todo momento y siempre le estaré tremendamente agradecida por sus enseñanzas, apoyo y ayuda, porque además de ser una gran profesional, la considero muy buena persona, y le pone muchas ganas, responsabilidad y cariño a su trabajo.