Estado de los embalses La sequía golpea al Campo de Gibraltar como nunca en los útimos 25 años

  • Charco Redondo está a un 28% de su capacidad y Guadarranque, a un 36%

  • La Junta mantiene la zona en situación de "alerta" por la falta de agua

Embalse de Guadarranque en Castellar Embalse de Guadarranque en Castellar

Embalse de Guadarranque en Castellar / Erasmo Fenoy (Castellar)

La sequía golpea con fuerza al Campo de Gibraltar. Los embalses de Charco Redondo y Guadarranque -que abastecen a todos los municipios de la comarca excepto Tarifa- han perdido en un año 41,86 hm3 (el 24,72%) lo que los mantiene en los niveles más bajos de los últimos 25 años.

En agosto de 2019, ambos sumaban unas reservas de agua de 96,03 hm3 y ahora solo registran 54,17 hm3, lo que ha encendido la alarma en las administraciones, que comenzaron a tomar medidas hace meses.

Según los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica, de la Dirección General de Infraestructuras del Agua de la Junta de Andalucía, Charco Redondo se encuentra a solo un 28% de su capacidad, que es de 81,60 hm3. Tiene 22, 85 hm3 de agua, cuando hace un año embalsaba 46,98 hm3. La media de los últimos diez años indica que por estas fechas debía tener 53 hm3, un 65,24% de lo que puede contener.

Guadarranque tampoco está bien, aunque sí algo mejor. Con una capacidad de 87,70 hm3, el embalse se encuentra al 35,71%; es decir, dispone de unas reservas del 31,32% cuando el año pasado por estas fechas tenía 49,05 hm3. Ha perdido en un año el 21,72% (17,73 hm3). La media de los últimos diez años es de 62 hm3, un 71,36% de su capacidad.

El director general de Infraestructuras del Agua, Sergio Arjona, explicó la semana pasada que desde mayo se han adoptado medidas que han permitido que el sistema del Campo de Gibraltar no entre en una situación de emergencia. Entre las acciones llevadas a cabo, se encuentran la reducción del agua para la agricultura y el consumo.

Las precipitaciones en la comarca en los dos últimos años hidrológicos, según Arjona, “han sido aproximadamente el 10 por ciento de la media histórica, es decir, estamos en un momento concreto en el Campo de Gibraltar de un déficit de precipitaciones que no se conocen en décadas”.

Actualmente, el sistema del Campo de Gibraltar se encuentra en “situación de alerta”, fase anterior a la “situación de emergencia”.

En la comarca, destaca la Junta, se está mejorando con una inversión de 1,7 millones de euros la estación elevadora EI-1 de San Roque, construida en los años setenta.

El Gobierno autónomico tiene competencias en la gestión del “agua bruta”, agua no tratada que para ser consumida por la población tiene que serlo. En el caso, de la comarca, la Mancomunidad gestiona varias plantas potabilizadoras, como Arenillas o El Cañuelo, que realizan el tratamiento del agua bruta que entrega la Junta y se encargan de la distribución y la gestión.

La mejora de la estación elevadora de San Roque garantizará el suministro si sigue sin llover

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible inició en mayo los trámites para la aprobación del decreto por el que se regulan las condiciones de entrada y salida en situación de sequía en el ámbito territorial de las demarcaciones hidrográficas intracomunitarias de Andalucía, así como las medidas a adoptar en las zonas afectadas como el Campo de Gibraltar. El inicio en 2018 de un periodo seco en Andalucía se ha venido prolongando hasta la actualidad por la falta de precipitaciones a lo largo del último año y comienzos del presente, "especialmente grave" en áreas de las provincias de Huelva y Cádiz. Las aportaciones a embalses en el último año hidrológico 2018-2019, que llegaron en algunas zonas escasamente al 40% de los valores medios, han descendido aún más a lo largo de estos primeros meses de 2020, situándose en un intervalo entre el 25 y el 10% de la media en el ámbito de los Sistemas de Explotación del Campo de Gibraltar, en la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas; en el Sistema Barbate en la Demarcación Hidrográfica del Guadalete-Barbate, y en el Sistema Corumbel, en la Demarcación Hidrográfica del Tinto, Odiel y Piedras, muy próximos a mínimos históricos.

Juan Lozano, presidente de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar y de Arcgisa, la empresa mancomunidad que gestiona el ciclo integral del agua, suspendió a principios de año la transferencia de caudales de agua potable entre la comarca y la Costa del Sol, “tal y como viene establecido en el acuerdo de colaboración existente entre Arcgisa y Acosol cuando no esté garantizada la reserva de consumo de al menos el equivalente a un año hidrológico”.

Según explicaba el observador metereológico Antonio Rízquez en un artículo publicado en 2010 en la revista Almoraima, los embalses, "muestran grandes oscilaciones de sus reservas de agua que en ocasiones rebosan y en otras, por las frecuentes arritmias de nuestra pluviometría nacional, de sequías de varios años consecutivos, el mantenimiento del elevado suministro a la zona y las pérdidas por evaporación, los dejan secos".

Relata Rízquez que desde su puesta en servicio en 1966 y hasta 1980 inclusive, el Guadarranque, el primer gran embalse de la comarca, mantuvo sin interrupción reservas anuales al final del verano que no bajaron del 61% de su capacidad de explotación, gracias a una larga serie de años con ausencia de sequía y porque durante dicho periodo la demanda de suministro aún era reducida. Las severas sequías consecutivas de 1981 a 1983 hicieron bajar la reserva del embalse al 15% en octubre de 1982 y al 3% en dicho mes de 1983. 

"Hasta octubre de 1962 no comenzó a embalsar el Charco-Redondo. Llegados a mayo del año siguiente, las reservas seguían siendo muy reducidas: Guadarranque al 6% y Charco-Redondo al 11%. Fue en el año 1985, gracias a las copiosas lluvias de enero y febrero, cuando la reserva conjunta de ambos embalses alcanzó un tranquilizador 55%. Otra serie de años consecutivos de sequías (de 1993 a 1995), agotaron de nuevo las reservas de los embalses pese a la estricta administración que se llevaba a cabo, hasta descender el conjunto al 9% en mayo de 1995 y, tras la intensa evaporación y el crecido consumo estival, al 1% en octubre de dicho año. Al finalizar el año meteorológico 1995/1996 el 30 de septiembre, las reservas conjuntas alcanzaron un sorprendente 89%, dando fin a las drásticas restricciones y proporcionando garantías para afrontar otros dos o tres años consecutivos de sequía", subraya. 

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