Operación Torta La desarticulación de una banda de narcos de cocaína destapa su conexión con los Castaña

  • Los colombianos trataron de emplear la logística del clan linense del hachís para distribuir la droga por España

  • El jefe del clan es conocido como "el médico de Maradona" 

  • Entre los detenidos figura Edwin Congo, ex futbolista del Real Madrid

Un agente manipula el cartón de una de las cajas impregnadas de cocaína. Un agente manipula el cartón de una de las cajas impregnadas de cocaína.

Un agente manipula el cartón de una de las cajas impregnadas de cocaína. / E. S.

La desarticulación de un grupo de narcotraficantes de cocaína que pretendía distribuir la droga en España ha puesto de relieve las cada vez más frecuentes conexiones de este tipo de organizaciones con las redes del hachís radicadas en el Campo de Gibraltar. En esta ocasión, con el clan de los Castaña, según indicaron ayer fuentes de la Policía Nacional.

En la bautizada como Operación Torta se ha incautado una tonelada de cocaína impregnada en cajas de cartón y se ha detenido a una veintena de personas. Todas formaban presuntamente parte de un grupo criminal cuya base de operaciones estaba en España y que utilizaba un sofisticado sistema de ocultación de la droga, impregnándola entre las capas de papel de cajas de cartón

El cabecilla de la banda es un personaje con antecedentes por narcotráfico y conocido como el Doctorcito, el Cirujano o Milton, aunque también como el “médico de Maradona”. También figura como investigado y detenido el ex futbolista del Real Madrid Edwin Congo, de nacionalidad colombiana, al igual que el anterior.

La organización criminal se puso en contacto con una persona del entorno de los Castaña ante las dificultades que atravesaba su red de distribución en España, según las fuentes policiales consultadas por Europa Sur, que añaden que la negociación entre ambas partes se cerró sin acuerdo.

No es la primera vez que se demuestran los vínculos entre los narcos de la cocaína y del hachís, si bien la novedad en este caso es que la banda colombiana desarticulada no introducía la droga por medio de las narcolanchas utilizadas entre las dos orillas del Estrecho ni a través de los muelles del Puerto de Algeciras: la droga llegaba a Europa a través de Grecia y desde allí se distribuía (o se pretendía hacerlo) por toda Europa. España, en este caso, era uno de los destinos finales.

Lo más llamativo es que los colombianos se dirigiesen a los Castaña para que fuesen ellos los encargados de distribuir la cocaína por todo el país, lo que da idea de la fuerte implantación del clan linense más allá de los límites territoriales del Campo de Gibraltar.

Cajas de cartón

Las láminas de papel con la cocaína eran superpuestas durante el proceso de elaboración de las cajas de cartón. La droga era extraída posteriormente a través de complejos procesos químicos. Cada caja contenía pequeñas cantidades de droga –inferior a los 100 gramos- y eran enviadas desde Colombia a Europa en contenedores de transporte de piñas y limas.

La macrooperación internacional finalizó con la localización de 1.200 kilos de cartón prensado y más de 1.000 litros de productos químicos en Holanda, siendo realizados los arrestos en España (9), Bulgaria (4), Holanda (3) y Colombia (2).

La operación ha sido liderada por la Policía Nacional, en estrecha colaboración con la Fiscalía Antidroga y el Juzgado Central de Instrucción 2 de la Audiencia Nacional, con la participación de la Policía Nacional de Bulgaria, la Policía Nacional de Países Bajos, la Policía Nacional de Colombia (DIRAN), el HSI (Departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional-Homenland Security Investigations) la DEA (Drug Enforcement Administration), el CBP (Control Border Patrol) e Interpol.

Tras la pista del Doctorcito

La investigación comenzó hace un año, cuando los agentes detectaron las ilícitas actividades del Doctorcito, viejo conocido de los agentes al haber sido detenido hace años por tráfico de drogas. Esta persona, un supuesto médico que llegó a tratar a Maradona, utilizaba su clínica en Colombia, entre otros lugares, para mantener negociaciones con terceras personas relacionadas con la investigación.

Tras diversas gestiones, los agentes comprobaron la existencia de una organización que trataba de introducir cocaína a gran escala en Europa para, posteriormente, distribuirla por diferentes países tratando de dar salida a los productos legales en los cuales ocultaban la sustancia estupefaciente. Para ello, contaban con una amplia de red de contactos.

El avance de la investigación permitió a los agentes saber que la red enviaba desde Colombia a sus químicos, que llegaban a España y donde eran recibidos y acogidos para, posteriormente, viajar hasta Bulgaria y Países Bajos. Allí realizaban el proceso de extracción de la cocaína. Una vez finalizado el trabajo, regresaban de nuevo a España y, finalmente, a Colombia.

Una vez extraída la cocaína, era distribuida por toda Europa, contando para ello con los contactos y la logística necesaria para cubrir sus ilícitos envíos hacia España, Grecia, Países Bajos y otros países de Europa.

Los agentes detectaron que, en ocasiones, diversificaban el riesgo realizando envíos de droga a Bulgaria y a los Países Bajos, donde tenían suficiente infraestructura establecida para poner en marcha dos laboratorios más, actualmente desarticulados. Este sistema les permitía avanzar ya que, mientras llegaba una carga ilícita a uno de los países, la organización utilizaba a los químicos en otro envío, e incluso los distribuía en diferentes puntos de Europa para evitar pérdidas en caso de detección o caída de los laboratorios establecidos.

Nuevo envío hacia Europa

El pasado mes de enero, los agentes detectaron que la red preparaba el envío de una importante cantidad de droga a través de la ruta investigada. Para ello, la organización envió a una persona a Colombia para constatar que la droga estaba debidamente ocultada, confirmando a su regreso que todo estaba listo para dar curso a la ilícita importación. 

Los policías detectaron la llegada a Grecia de un cargamento con cuatro contenedores, dos de ellos con limas -5.016 cajas- y otros dos con piñas -1.660 cajas- que transportaban la cocaína oculta impregnada en las cajas en las que se encuentra envasada la fruta. En ese momento, y a través de los mecanismos de colaboración policial internacional, se solicitó el apoyo de la Dirección General de la Lucha contra el Crimen Organizado – Sección de Narcóticos de Bulgaria, bajo la dirección de la Fiscalía Especializada de Bulgaria, quienes se encargaron de la localización y seguimiento de los contenedores hasta una nave en Sofía, lugar donde pretendían separar la carga legal de la ilegal, trasladando el cartón “contaminado” hasta el laboratorio que habría preparado al efecto. 

Una vez intervenida la droga, se puso en marcha el correspondiente dispositivo operativo internacional para localizar a todos los componentes de la organización, destacando la excelente labor de la Policía Nacional de Colombia (DIRAN) al localizar a los objetivos en su país. Asimismo, se han tramitado ocho órdenes internacionales por el Juzgado Central de Instrucción número dos de la Audiencia Nacional.

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