Desembocadura del Palmones Un fallo de coordinación impidió que se requisase la narcolancha embarrancada

  • Los tres motores, valorados en 90.000 €, desaparecieron antes de que la embarcación fuera destruida

La narcolancha encallada en el Palmones.

Una leve estela de humo surgía aún en la tarde de este martes de los restos calcinados de la embarcación que el pasado día 8 embarrancó en la desembocadura del río Palmones, en la orilla algecireña, después de que el día anterior hubiera sido objeto de una larga persecución en una operación contra el tráfico de drogas por parte del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA). Los tripulantes de la semirrígida se habían dado a la fuga, aprovechando presumiblemente la oscuridad de la madrugada.

El colectivo de funcionarios de Vigilancia Aduanera en el Campo de Gibraltar colgó en las redes sociales la foto de la goma para subrayar el arduo trabajo que realizan en la comarca y para reclamar, de paso, mejoras laborales y salariales.

Lo que pasó en las horas siguientes carece de una explicación lógica, puesto que ninguna autoridad procedió a la incautación y traslado de la embarcación a un depósito autorizado, si bien la comarca carece oficialmente de unas instalaciones de este tipo tras haber quedado desierto el concurso abierto con ese propósito por la Junta de Andalucía. De forma transitoria, las gomas se acumulan en el Puerto de Algeciras.

Según fuentes extraoficiales, el SVA barajó la posibilidad de hacerse con la semirrígida atándole un cabo para tratar de llevarla de nuevo al mar tirando de ella, pero esta posibilidad se fustró dado que la goma había embarrancado en la playa a gran velocidad y estaba lejos de la orilla.

Las gestiones con diferentes administraciones y cuerpos no dieron fruto alguno en pleno puente festivo. “Fue un déficit fatal del sistema”, admite un responsable consultado por 'Europa Sur'.

Posteriormente, hubo intentos para llevar un tractor con un remolque para que se la llevase, pero las gestiones con diferentes administraciones y cuerpos no dieron fruto alguno en pleno puente festivo. “Fue un déficit fatal del sistema”, admite un responsable consultado por Europa Sur.

El resultado quedó a la vista. En menos de 48 horas, los tres potentes motores fueraborda de la embarcación, valorados cada uno de ellos en unos 30.000 euros, desaparecieron junto a todo objeto de valor que pudiera haber a bordo. Finalmente, en la mañana de ayer, las llamas acabaron por destruir la embarcación, borrando de paso las escasas pruebas que pudiera haber aún. Pasadas unas horas, sobre la arena tan solo quedaba el armazón de metal y la estructura de los asientos retorcidos por el calor.

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