La Línea

Un siberiano en La Línea

  • Por tercer año, un mosquitero bilistado, originario de Siberia, ha sido visto en el parque Princesa Sofía

  • Pesa 10 gramos y recorre unos 12.000 km

El mosquitero bilistado que fue visto en el parque Princesa Sofía de La Línea El mosquitero bilistado que fue visto en el parque Princesa Sofía de La Línea

El mosquitero bilistado que fue visto en el parque Princesa Sofía de La Línea / Álex Colorado

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En el parque Princesa Sofía se pueden ver, según la época del año, unas 90 especies de aves. Entre ellas hay algunas rarezas como las que fue avistada hace unos días por Rafael Cerpa, David Cuenca y Álex Colorado, vinculados a Los locos del parque y el Grupo Ornitológico del Estrecho (GOES), un mosquitero bilistado (Phylloscopus inornatus), originario de Siberia, que con sus 10 gramos de peso ha conseguido recorrer los cerca de 12.000 kilómetros que separan La Línea de la zona más oriental de Rusia.

Se trata de la tercera vez que se avista a esta especie en el parque, algo muy raro porque suele pasar los inviernos en la zona subtropical de China, en el noreste de Indochina y en algunos casos también en La India.

Su llegada a la península –también ha sido avistado en otras poblaciones, aunque de manera ocasional– está siendo estudiada por la Fundación Migres. Alejandro Onrubia, coordinador de proyectos de esta entidad, señala que la llegada de mosquiteros bilistados y otros migrantes orientales sigue siendo un tema de debate. “Originalmente el mosquitero bilistado cría en el norte de Siberia y se desplaza en invierno hasta el sureste asiático. Sin embargo, en la última década se detecta un número creciente de registros en el suroeste de Europa. El volumen de registros indica que se trata de una respuesta poblacional y no un hecho anecdótico vinculado a unos pocos individuos”, indica el ornitólogo.

El comportamiento migrador de estas aves, como señala Onrubia, tiene un fuerte componente genético (que regula el momento de la migración, la dirección de vuelo y la duración del viaje y por tanto la distancia recorrida), por lo que se han planteado varias posibilidades. “La primera es que se trate de aves desorientadas o desplazadas accidentalmente por situaciones atmosféricas concretas, como vientos fuertes o temporales de noreste. Otra hipótesis es que se trate de un artefacto derivado de que cada vez hay más ornitólogos que registran algo que ha ocurrido siempre. También cabe la posibilidad de que haya un cambio en el programa innato y el inicio de una nueva ruta migratoria, dentro de la hipótesis de la migración invertida”, señala el responsable de Migres.

Para Alejandro Onrubia, el volumen de aves implicadas y la recurrencia anual, así como la ausencia de relación con los anticiclones siberianos, descarta las dos primeras hipótesis (desorientadas o desplazadas accidentalmente). “También se ha analizado la evolución del número de ornitólogos en Europa y la evolución en el número de registros de estas aves y no se ha encontrado relación, lo que descarta que se trate de que sea algo que ha ocurrido siempre. Actualmente, se discute la hipótesis de la migración invertida, un cambio en el programa innato que produce una orientación invertida que lleva a las aves a nuevas zonas de invernada”, indica el ornitólogo, que destaca que la novedad es que estas aves sobreviven si encuentran unas condiciones adecuadas “y ese pool genético se va haciendo progresivamente más común en la población”.

Onrubia señala que aparte de los aspectos aparentemente anecdóticos de la presencia del mosquitero bilistado en la península, este hecho permite estudiar el control de la migración y cómo se forman nuevas rutas y patrones migratorios en las aves, “lo cual puede resultar de interés para evaluar las posibilidades de adaptación al cambio global o climático”.

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