Campo de Gibraltar

Las personas migrantes fallecidas en el mar se reducen casi a la mitad

  • Inquietud en el tejido asociativo por el repunte en la ruta entre África y Canarias

Treinta y un años ha hecho este 1 de noviembre de la primera foto de un inmigrante muerto Treinta y un años ha hecho este 1 de noviembre de la primera foto de un inmigrante muerto

Treinta y un años ha hecho este 1 de noviembre de la primera foto de un inmigrante muerto / Ildefonso Sena

Las personas migrantes que han desaparecido o fallecido en el mar tratando de llegar a las costas españolas se ha reducido casi a la mitad este año con respecto a 2018. De acuerdo a los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desde el 1 de enero hasta el 28 de octubre de 2019 han muerto en el mar camino de España al menos 324 migrantes, frente a los 621 que fallecieron el mismo periodo del año pasado.

A esta cantidad hay que sumar a una persona desaparecida y a otras cuatro más cuyos cuerpos fueron hallados el pasado martes, 29 de octubre, durante un rescate en el mar de una embarcación en la que viajaban tratando de llegar en cayuco a las costas de las Islas Canarias. La ruta hacia las costas del archipiélago está experimentando un repunte, aunque el términos globales el número de llegadas en patera a España de migrantes en situación irregular se ha reducido más de la mitad con respecto a 2019.

Según cifras oficiales, un total de 22.247 migrantes han llegado en patera a las costas españolas en lo que va de 2019, lo que supone un 53,3% menos que durante los diez primeros meses de 2018, cuando llegaron 47.684 personas.

El ministro del Interior en funciones del Gobierno de España, Fernando Grande-Marlaska, ha atribuido el descenso de llegadas de pateras a costas españolas al trabajo y cooperación entre su país y el vecino Marruecos. En septiembre tuvo lugar la séptima reunión entre el ministro español y su homólogo del país norteafricano desde junio de 2018, fecha en la que Marlaska tomó posesión de su cargo. Precisamente ayer viernes, 1 de noviembre, se cumplieron 31 años de la primera muerte documentada de una persona migrante en el Estrecho de Gibraltar.

Fue en el año 1988 cuando el mar arrojó el primer cuerpo de un migrante que trataba de alcanzar las costas españolas a la playa tarifeña de los Lances. El fallecido en aquel entonces fue un joven marroquí de Nador de 23 años que había pagado 35.000 pesetas para poder cruzar el Estrecho y arribar a Europa con el fin de encontrar trabajo. Ese día, el periodista tarifeño Ildefonso Sena Rodríguez, exadjunto a la dirección del diario Europa Sur, inmortalizó la primera imagen del cuerpo de un migrante sobre la arena de una playa española.

Sena, al documentar por primera vez este hecho, entró por derecho propio en la historia del Periodismo. Nunca hasta entonces nadie había hecho una fotografía de un fallecido en la tentativa en cruzar desde África. La imagen conmovió al mundo. En ella se veía a aquella persona sin vida sobre la blancura de la arena de la playa de Tarifa y hasta la propia embarcación de madera, una patera, que servía como triste telón de fondo.

En otras instantáneas puede apreciarse también un Land Rover de la Guardia Civil que había entrado casi hasta la misma orilla ante este hallazgo sin precedentes. España era entonces un país de tránsito ya que el objetivo de estas personas era llegar a Francia o Italia y aquella fue la primera patera documentada, una de tantas que, treinta años después, siguen llegando a las costas europeas de esta orilla del Estrecho.

Desde entonces, más de 7.000 personas han fallecido en esa encrucijada intentando alcanzar España, según la estimación realizada por Andalucía Acoge y la Fundación Por Causa con datos oficiales de la OIM. En declaraciones a Europa Press, el secretario general de Andalucía Acoge, José Miguel Morales, ha apuntado que al menos 1.100 han perdido la vida en todo en Mediterráneo solamente en 2019, aunque es cifra “siempre es mayor” porque no todas las muertes son documentadas y contabilizadas.

A su juicio, la reducción en el número de llegadas irregulares a España tiene que ver con los 170 millones de euros que España y la Unión Europea han dado a Marruecos “para que haga de gendarme de la UE”. “Al final el dinero europeo sirve para reducir las llegadas pero a un coste que no tiene nada que ver con los valores propugnados por la Unión Europea, a costa de los derechos humanos y de financiar políticas de represión hacia quienes intentan migrar”, ha dicho.

Además, respecto a la reactivación de la ruta hacia las Islas Canarias, ha apuntado que “está demostrado” que cuando la UE cierra una vía de acceso, “siempre se activa una nueva” y, por ello, ve necesario que se activen rutas legales y seguras.  En esta línea, ha advertido de que la vía desde el continente africano hacia Canarias es “la más larga y peligrosa”. “Hacía años que no veíamos un repunte así”, ha sentenciado.

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