MEDIO AMBIENTE Una difícil recta final para la temporada almadrabera

  • El alga asiática dificulta la leva con graves daños materiales

  • Preocupa el cambio de trayectoria de los atunes, que huyen de las redes totalmente tapadas por las algas.

'Levantá' de atunes en 2019. 'Levantá' de atunes en 2019.

'Levantá' de atunes en 2019. / JULIO GONZÁLEZ

Las almadrabas de la Organización de Productores Pesqueros OPP51 (Zahara de los Atunes, Tarifa y Conil) continúan en la etapa final de la temporada 2020 con grandes obstáculos. “Tras enfrentarse a la crisis del coronavirus en las fases de calamento y pesca, ahora, en la leva, deben superar otro gran escollo: la proliferación desmedida del alga asiática”, afirman en una nota de prensa.La Rugulopterix okamurae (nombre científico), aún no declarada como especie invasora, “está complicando gravemente la última fase de la temporada, la denominada leva, donde se recogen y se guardan hasta el próximo año todos los enseres que estos meses han formado las almadrabas en la costa de Cádiz”.El alga asiática, explican, “está provocando graves deterioros y roturas en las redes y otros materiales que dan forma a este arte de pesca sostenible y trimilenario con el que se captura el atún rojo salvaje”. Este año, la temporada de pesca se ha realizado del 25 de abril al 12 de junio.Las dificultades para realizar la leva están siendo “muy graves, sobre todo en la almadraba de Tarifa, la que viene enfrentando de manera más acusada este problema desde el pasado año”, aseguran.

Una 'pared' oscura para los atunes

Los efectos de este alga asiática no solo se limitan a lo material. Según pudo observar parte del equipo de buzos de las almadrabas de la OPP51, su rápida proliferación en las redes, donde se adhiere de manera masiva, forma una especie de pared para los atunes. Un hecho que está provocando que muchos de estos peces, al toparse con una gran oscuridad, desvíen su trayectoria que les adentra en la almadraba.

'Laboratorio' científico

En 2019, el alga asiática ya causó graves daños en las almadrabas de Conil y Tarifa, con la rotura de los artes a final de la temporada. Por ello, la OPP51, a través de fondos europeos, decidió tomar cartas en el asunto e impulsó una investigación en colaboración con el Departamento de Zoología de la Universidad de Sevilla. Precisamente durante estos días de leva, el equipo de investigación liderado por el científico y catedrático de la Universidad de Sevilla José Carlos García ha realizado varias inmersiones junto al personal de las tres almadrabas de la OPP51. En ellas se comprobó la evolución y comportamiento de esta especie potencialmente invasora.

Una pesquería discriminada

La OPP51 ya advirtió en marzo de 2019 a la Dirección General de Pesca y Acuicultura de la Junta de Andalucía la necesidad de incluir a las almadrabas gaditanas “en la orden de ayudas de mínimos, ya que, lamentablemente, las almadrabas vienen padeciendo una evidente discriminación: son la única modalidad de pesca no incluida en el acceso a las subvenciones pesqueras de la Unión Europea por culpa de una regulación autonómica que las mantiene en el olvido”.Han sido reiterados los intentos por parte de la OPP51 para que se corrija tal disfunción y seadapte a la nueva norma comunitaria en igualdad de condiciones que el resto de pesquerías, algo que la Administración española y andaluza “no parecen haber acabado de reconocer”, apuntan.

Coronavirus y reinvención del sector

El que se preveía como un año esperanzador para este pesquería artesanal –se había logrado alcanzar una cuota de pesca anterior al plan de recuperación (1.070 toneladas)– “ha virado a una campaña llena de dificultades”, admiten.Desde el inicio del estado de alarma por el coronavirus, las almadrabas de la OPP51 continuaron sus trabajos “extremando las precauciones de seguridad y asumiendo el riesgo de un sector que es fuente de empleo para muchas familias de los pueblos almadraberos, además de enfrentarse al cierre del canal Horeca”.Al toparse con la hostelería cerrada en plena temporada de pesca y sin vislumbrarse un horizonte claro de recuperación, Gadira, comercializadora exclusiva del atún rojo salvaje de las almadrabas de la OPP51, ha buscado vías de reinvención. Así, en plena temporada de pesca, impulsó por primera vez la venta online del atún rojo salvaje de almadraba en toda la península.Esta nueva forma de comercialización “dio respuesta a la demanda de numerosos visitantes que acudían en temporada de almadraba a Cádiz ya que este año, debido a las medidas de confinamiento, vieron truncado su viaje”.

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