Coronavirus | Fase 1 de la desescalada El comercio empieza a recobrar el pulso

Varios clientes miran zapatos en una tienda del centro de Algeciras. Varios clientes miran zapatos en una tienda del centro de Algeciras.

Varios clientes miran zapatos en una tienda del centro de Algeciras. / Nacho Marin (Algeciras)

El comercio del Campo de Gibraltar va recobrando poco a poco el pulso y, a su vez, le va cogiendo el tranquillo a una forma de trabajar repleta de nuevos protocolos y normas a los que ha tenido que adaptarse a marchas forzadas por la irrupción del coronavirus. Es el precio que toca pagar para levantar la persiana y va a seguir siendo así a lo largo de bastante tiempo. 

Garantizar la seguridad de los clientes y de los comerciantes durante gestos tan cotidianos como comprar un reloj, empuñar una moto en un concesionario o probarse una camisa es el reto que se han marcado los empresarios de Algeciras y La Línea. En ambas localidades, sus sectores idean la creación de un sello de garantía que puedan lucir en sus puertas y escaparates para demostrar que la seriedad y respeto por las normas está siempre presente. 

"Tenemos la idea de crear una especie de pegatina o distintivo para aportar esa confianza que los clientes nos demandan. De que en el comercio se siguen las normas a rajatabla en cuanto a limpieza, desinfección, distancias y aforo. Percibimos que aún hay recelo a salir a la calle y debemos dar esa seguridad", explica Lorenzo Pérez Periáñez, presidente de Apymell, la principal asociación de comerciantes linenses.

Al otro lado de la Bahía, en Algeciras, el sello de seguridad también está sobre la mesa, según detalla Francisco Soto, presidente de la Asociación del Comercio Tradicional del Centro Casco Histórico. "Creemos que es algo que debe coordinarse y ponerse en marcha con otras administraciones y con el apoyo del Ayuntamiento. Crear un distintivo que motive al cliente", destaca Soto. De hecho, fue uno de los asuntos planteados en la primera reunión de la comisión de impulso a Algeciras, celebrada el martes, y que estuvo centrada en el comercio.

Las medidas como contar con gel hidroalcohólico, mascarillas, guantes y marcas en el suelo así como desinfecciones frecuentes ya están plenamente interiorizadas. Ahora toca proyectar ese trabajo hacia el cliente. 

Reapertura y desescalada

Había muchas dudas en los primeros compases de la desescalada sobre cómo abrir y si resultaría rentable trabajar primero bajo un sistema de citas previas en la fase 0 y ahora, en la fase 1, con una limitación del aforo al 30% y la regla de los dos metros de distancia con el cliente. 

La vuelta a la actividad en la fase 0 dejó unos porcentajes discretos de apertura de negocios tanto en Algeciras, con apenas un 25% de sus tiendas abiertas, como en La Línea, con apenas un 10% de empresarios que dieron el paso como avanzadilla en el camino hacia la llamada "nueva normalidad".

Algo más de dos semanas después, ya en plena fase 1, la situación ha mejorado en cuanto a la oferta de negocios abiertos. Otra cosa son las ventas, que se mantienen aún en niveles discretos, según los empresarios. 

La asociación del Casco Histórico de Algeciras, con unos 70 negocios asociados, opera ya al 90%. Suman joyerías, tiendas de calzado y textil, de regalos y mercerías. "Los seis o siete negocios que siguen cerrados son de hostelería. Solo uno de nuestros socios del sector hostelero ha abierto. Todo lo que no es hostelería trabaja ya desde el 4 de mayo", apunta Soto. 

Apymeal, otro de los colectivos que agrupa a empresarios del sector en Algeciras, también estima un alto grado de apertura de los negocios a partir del 11 de mayo, con la excepción de la hostelería. "La hostelería sigue a la espera de que las condiciones para su reapertura sean más flexibles. De los bares y restaurantes abiertos, todos se han beneficiado de la medida adoptada por el Ayuntamiento de Algeciras a petición de Apymeal de ampliar la superficie de terrazas para poder acoger el mayor número de mesas posible cumpliendo la distancia de seguridad entre cada una de ellas", valora Paca Ríos, presidenta del colectivo empresarial.

En La Línea, Apymell calcula que el 75% de sus 160 comercios asociados ya ha abierto. "Y de este 75%, el 60% abre todo el día. El resto, solo por las mañanas", comenta Pérez Periáñez. Para el empresario linense, se trata de un detalle importante para devolver "vida" a las calles de la ciudad y generar esa dinámica de pasear para ver escaparates y realizar compras. "Nosotros recomendamos abrir todo el día, para evitar la sensación de calles desoladas", apostilla. 

Pérez Periáñez y Soto coinciden en que se ha dejado notar la suspensión de toda clase de eventos y fiestas, especialmente en las ventas en el ramo del textil, calzado y complementos. "La gente no compra prendas nuevas si no hay sitios para ir a estrenarla. Las tiendas asociadas a Apymell están facturando ya, pero no tanto como en otras etapas", reflexiona el presidente de Apymell. "La gente va de tiendas, pero no en la proporción de siempre. Se han perdido muchas ventas para la temporada de primavera. Y también para la feria en comercios como las mercerías y trajes de gitana", agrega Soto. 

"Nuestros socios coinciden en que el público está con ganas de comprar y que las ventas han sido mejores de lo que se esperaban", según Ríos.

La recuperación del empleo aún tendrá que avanzar. "En el caso de las empresas asociadas a Apymeal que han decidido retomar la actividad, casi la totalidad lo ha hecho dejando a todos o algunos de sus trabajadores en ERTE, e irán poco a poco dando las altas conforme vaya mejorando la actividad. También tenemos algunasempresas que han reducido la jornada a los empleados", apunta Paca Ríos.

Rebajas

¿Son las rebajas una solución para estimular las ventas o reducen aún más el margen de beneficio al liquidarse el género a un precio reducido? Para la asociación comercial de La Línea, son necesarias. "Lo pedimos muchos comerciantes para quitarnos mucho estocaje y hacer caja. Reduce el margen de ganancias, sí, pero por liquidez es necesario", reconoce el presidente de Apymell. Es, según Pérez-Periáñez, la oportunidad de atraer clientes para que se compren un abrigo a buen precio con miras al próximo invierno, por ejemplo. 

Francisco Soto, sin embargo, defiende su existencia pero con matices: "No siempre han sido positivas para el pequeño comercio frente a una competencia de grandes superficies con políticas agresivas de precios todo el año. Para el textil, sí para liquidar género de la temporada. Para otros sectores no lo veo oportuno", contrapone Soto. 

Los colectivos comerciales insiste en que ahora, más que nunca, las tiendas de proximidad ofrecen garantías, trato cercano, precios competitivos, seguridad y forman parte del engranaje para la recuperación de la economía

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