Coronavirus

Ceuta cierra la entrada y salida de la ciudad autónoma durante los fines de semana

  • La medida se podría extender hasta mediados de diciembre

El Puerto de Ceuta. El Puerto de Ceuta.

El Puerto de Ceuta. / E. S.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha anunciado este miércoles que nadie podrá "entrar ni salir" de la ciudad durante los fines de semana con la intención de contener la propagación de la Covid-19 en la ciudad autónoma. En un decreto que se publicará en las próximas horas se determina el cierre de las comunicaciones con Ceuta de tal manera que nadie podrá entrar o salir en la línea marítima con Algeciras y en los enlaces aéreos con Algeciras y Málaga salvo "causa debidamente justificada o causa de fuerza mayor".

En una rueda de prensa Vivas ha precisado que el decreto entrará en vigor este viernes, día 30, tras constatar que es en los fines de semana cuando se produce mayor movilidad, y ha estimado que podría prorrogarse "hasta mediados de diciembre".

Ha asegurado que el cierre del puerto y del helipuerto durante los fines de semana ha sido propuesto y aceptado por un comité de expertos: "No es una decisión política ni para quedar bien o mal". También ha remarcado que los fines de semana no se podrá entrar ni salir de Ceuta salvo casos debidamente justificados y motivados, "como temas médicos, laborales, de grave enfermedad de un familiar o para hacer exámenes", ha dicho Juan Vivas. Así, ha advertido de que las personas que vayan a la estación marítima tendrán que justificar ante la Policía su embarque hacia Algeciras.

Vivas ha explicado que las medidas se han adoptado porque la ciudad se encuentra en una situación epidemiológica y sanitaria "extremadamente difícil y muy grave; no es una alarma gratuita porque estamos en el peor momento de la pandemia". En su opinión, "no se puede actuar de otra manera que no sea una actitud responsable para tratar de evitar el drama del colapso en el hospital".

Ceuta mantiene el toque de queda entre las once de la noche y las seis de la mañana; fija las reuniones con un máximo de seis personas y limita a un tercio el aforo de los lugares de culto, que no podrán rebasar nunca las 75 personas

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