Cultura

Una encrucijada de caminos

La Moneta y Compañía. Dirección, coreografía y guión: La Moneta. Música: Miguel Iglesias, Diego Amador, Mauricio Sotelo. Baile: La Moneta, Raimundo Benítez, José Galán y David Córdoba. Guitarras: Miguel Iglesias y Paco Iglesias. Cante: David Sánchez El Galli y Miguel Lavi. Miguel el Cheyenne a la percusión Artista invitado: Diego Amador (piano). Fecha: Viernes, 8 de octubre. Lugar: Teatro Lope de Vega. Aforo: Lleno.

Después de una brillante carrera formando parte de compañías como la de Javier Latorre, la granadina La Moneta decidió emprender un camino en solitario cuyos méritos la han traído a la Bienal de Sevilla, en donde anoche cerró el apartado del baile con su último trabajo, un desigual espectáculo en el que la bailaora ha querido mostrar el momento artístico en que se encuentra.

Como a todas las jóvenes, a Fuensanta le corresponde ahora investigar, experimentar con distintos lenguajes para lograr una parcela, un estilo propio y reconocible en el mundo del flamenco. Y con todo el derecho a equivocarse, sigue descomponiendo el baile que tan bien conoce para inventar frases nuevas, expresiones diferentes. Todo el principio del espectáculo, en el que, según dice, habla de sus dudas artísticas, se resiente de un dramatismo teatral y completamente näif que, en nuestra opinión, no aporta absolutamente nada al conjunto.

Luego vendrá una petenera compartida y un taranto con bata de cola y mantón que se queda en terreno de nadie; en esa encrucijada de caminos a la que se refiere en el programa. Ya no le satisface el esquema tradicional, pero no puede seguir inventando, así que emplea el gesto fiero y brusco -al igual que en la zambra- para intentar expresar todo el arte que siente dentro. Un arte que no se derramaría hasta el final, cuando, después de una hora de espectáculo monótono y oscuro -a pesar de que músicos y bailarines cumplieron dignamente con sus cometidos, incluido el piano de Diego Amador- La Moneta, olvidándose de todo, de rojo, bailó una impresionante soleá en la que pudimos disfrutar de su hermosa cabeza, de sus manos agiles, de sus desplantes y de esa fuerza suya tan escasa hoy día... Un baile genuinamente granadino que puso al público de pie.

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