Real Balompédica Linense La Balona recupera sus señas de identidad

  • Los albinegros vuelven a ganar en casa después de dos meses

  • En los diez triunfos como local de Roger, el rival, como el Badajoz, no anotó

Carrasco se dispone a despejar de cabeza; al fondo, Álvaro Vega Carrasco se dispone a despejar de cabeza; al fondo, Álvaro Vega

Carrasco se dispone a despejar de cabeza; al fondo, Álvaro Vega / Erasmo Fenoy

La Real Balompédica Linense logró el pasado domingo su primer triunfo en casa después de algo más de dos meses. Lo hizo imponiéndose 1-0 al poderosísimo CD Badajoz. Los albinegros han necesitado recuperar su solidez defensiva para celebrar una victoria en su maltrecho estadio. Desde que Jordi Roger desembarcó en el banquillo albinegro en el verano de 2018 la Balona ha ganado diez compromisos como local (nueve de Liga y uno, ante la Balompédica Conquense, en Copa Federación). En todos precisó que el rival no anotase.

No hay nada como ser uno mismo… y que eso revierta en el éxito. La Balona logró el domingo su primer triunfo en casa desde el 15 de septiembre. Se da la nada casual circunstancia de que en las tres victorias conseguidas por los albinegros ante sus incondicionales esta temporada (sobre UCAM, Don Benito y el propio Badajoz) coinciden con los partidos en los que el enemigo no marcó. Por medio, el triunfo del Cartagena (0-1) y los empates a un gol con Marbella, Recreativo de Granada y Real Murcia.

Lo de ganar solo si el rival no se estrena es exactamente lo mismo que sucedió la campaña pasada, en los seis triunfos que los albinegros celebraron ante su parroquia: 1-0 al filial del Granada y al Sanluqueño, 2-0 a Atlético Malagueño y Recreativo de Huelva y 3-0 a Marbella y El Ejido.

En la presenta campaña Jordi Roger cambió de sistema. Pasó –en gran medida condicionado por las bajasde la defensa de cuatro a los tres centrales. Pero ni con esas conseguía encontrar la solidez defensiva de un año antes.

Un dato habla por sí solo. La Balompédica llegó a los doce goles en contra en la duodécima jornada, con la derrota 3-0 en Yecla de hace poco más de una semana. En la campaña precedente no alcanzó esa cifra hasta la vigésimo primera fecha del calendario, el día que cayó 2-1 en Jumilla.

El resurgir de Álvaro Vega y Carrasco y la mano salvadora de Montoya, decisivos

En esta última jornada y ante un rival del potencial del Badajoz –que a pesar de verse muchos minutos en inferioridad numérica acabó jugando con tres delanteros– los balonos no solo elevaron notablemente su nivel de intensidad, sino que sus hasta ahora cuestionados centrales Álvaro Vega y José Manuel Carrasco (éste de manera muy especial) se significaron por su acierto.

Por no hablar de la mano providencial de Javi Montoya, que se reivindicó en un disparo desde la frontal de Carlos Portero, después de varios partidos en los que, sin haber sido el máximo responsable de los goles encajados, se echaba en falta su papel de ángel salvador. Un rol que, a la vista está, su equipo necesita.

La Balompédica hizo ante el bloque de Mehdi Nafti mucho más que volver a la senda del triunfo. Recuperó sus señas de identidad y palpó que su camino hacia la victoria pasa por la puerta a cero. Así que solo se trata de perseverar. 

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