Sevilla

Los 'nuevos' cascos de la Policía

  • Interior obliga a los agentes a colocar un forro de tela azul sobre unos cascos con más de 20 años para que parezcan nuevos.

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Las carencias en medios materiales que sufre la Policía Nacional son tan flagrantes que se están reutilizando cascos de intervención que tienen más de 20 años y que ahora se recubren con un forro de tela azul para darle apariencia de nuevos. Los continuos recortes económicos que padecen las Fuerzas de Seguridad del Estado han provocado que se vivan en la plantilla de la Policía Nacional en Sevilla escenas tan surrealistas como las que se muestran en las fotografías que acompañan esta información.

Los responsables de la Dirección General de la Policía Nacional han dado instrucciones a las jefaturas territoriales para que los cascos se recubran con estos forros de tela, que se ajustan al casco por fuera como si se tratase de una pegatina. Así, los antiguos cascos blancos se convierten en unos modelos azules aparentemente nuevos. Los forros llevan incluso el escudo de la Policía Nacional en el frente. De esta forma los cascos van en consonancia con los colores del nuevo uniforme que desde el año pasado utiliza la Policía Nacional, con la camisa azul tipo polo sustituyendo a la antigua camisa blanca con corbata y chaqueta.

Generalmente estos cascos no tienen fecha de caducidad, pero los fabricantes recomiendan que se renueven aproximadamente cada cinco años. Pese a que por fuera los materiales no suelen deteriorarse salvo que reciban algún golpe, por dentro sí pueden agrietarse debido al calor o a la acumulación del sudor y terminan quedando más holgados sobre la cabeza del usuario, por lo que la protección no es todo lo segura que ofrece un producto nuevo. Este tipo de cascos son los que utilizan las unidades de respuesta rápida (UPR), conocidas popularmente como Rayos, y los agentes de Caballería cuando tienen que realizar alguna intervención para garantizar el orden público, como ocurre en las manifestaciones y en los partidos de fútbol.

El secretario general de la Unión Federal de Policía (UFP), Antonio Jurado, denunció a este periódico la reutilización de este tipo de elementos de protección y critica la política de prevención de riesgos laborales de la Jefatura Superior. "En vez de comprar cascos nuevos, como no hay dinero para nada, se obliga a los policías a colocarle un forro para que parezcan que son nuevos, cuando la mayoría tienen más de 20 años. Así no se ven los desconchones ni las abolladuras que tienen la mayoría y van a juego con el uniforme. Es una forma muy cutre de renovar la imagen de la Policía".

Este sindicato ya ha alertado en varias ocasiones de las graves carencias en cuanto a medios materiales que sufre la plantilla de la Policía Nacional en Sevilla. Recientemente la UFP denunció que los policías tenían que pagarse de su bolsillo los chalecos antibalas puesto que no había suficientes unidades para cubrir toda la plantilla, cuando un chaleco con la mínima calidad tiene un coste superior a los 600 euros.

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