la búsqueda de los dos hermanos La investigación continúa

Un mes sin Ruth y José

  • Las pesquisas policiales, centradas en el padre de los niños y en la parcela de Las Quemadillas, no han dado resultados.

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Aquel 8 de octubre pasaron la mañana en casa de sus abuelos, en la calle Don Carlos Romero, en La Viñuela. Visitaron la casa de su tía en San Lorenzo y jugaron con sus primos, de edades parecidas a ellos. A mediodía, su padre los llevó a la parcela de Las Quemadillas, donde durmieron la siesta. Y en torno a las 17:00 fueron a los jardines del Parque Cruz Conde, donde iban a encontrarse de nuevo con sus primos. Ahí se pierde la pista de Ruth y José, los hermanos de 6 y 2 años de quienes el martes se cumple un mes desde que se les vio por última vez.

La desaparición de los dos pequeños es un caso inquietante que mantiene en vilo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y a la sociedad en su conjunto. Porque, pese a que el Cuerpo Nacional de Policía mantiene un dispositivo especial de búsqueda organizado en torno a la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), ningún resultado han dado las líneas de investigación abiertas hasta el momento. El Día analiza a continuación las claves del caso.

las horas previas a la desaparición

El padre de los niños, José Bretón, habría llegado a Huelva el jueves 6 por la noche y se alojó en su vivienda de El Portil. El viernes por la mañana, fue a buscar a los niños a la casa de su exmujer para llevarlos al colegio y, mientras los pequeños estaban en clase, se citó con la madre para tomar un café e intentar una reconciliación. Le regaló un ramo de flores, que ella aceptó, y le dio una carta en la que le pedía retomar la relación, un documento incluido en el sumario judicial. El detalle es significativo porque, tras la pérdida de los pequeños, la mujer denunció a Bretón por supuestos malos tratos psíquicos y porque, en su auto de ingreso en prisión, el juez se refiere a la "existencia de un móvil aparentemente anunciado". Algunas fuentes interpretan que Bretón podría haber intentado, supuestamente, algún tipo de venganza.

Al final de la jornada escolar, el imputado recoge a los niños y los tres ponen rumbo a Córdoba, donde el imputado residía desde la ruptura. Aquella noche, los pequeños duermen con los abuelos en la vivienda de la calle Don Carlos Romero, en el barrio de La Viñuela, y él lo hace en la parcela de Las Quemadas.

la cronología del día de la pérdida

Ya por la mañana, Bretón recoge a Ruth y José y los lleva a casa de su tía para que jueguen con sus primos, de edades similares. Los niños almuerzan allí y a las 13:30 regresan a La Viñuela. Sus padres le preguntan si comerá con ellos, pero Bretón ha planeado almorzar con unos amigos, que finalmente cambian su agenda y se van a Montilla. Contrariado, deambula con el coche y los pequeños se quedan dormidos. Se dirige a Las Quemadillas. Los niños, dice, están dentro del coche, cada uno en su silla, y Bretón aparca bajo un chamizo con las puertas abiertas. Enciende una hoguera, quema objetos de su exmujer y, cansado, se sienta en el coche y se queda adormilado. Cuando los pequeños se despiertan, se dirigen al Parque Cruz Conde. Al filo de las 18:10, según la versión de Bretón, desaparecen en un descuido.

el progenitor, el único imputado

José Bretón pasó de denunciante a sospechoso en unos días. Su rostro hermético, su silencio y la frialdad de sus gestos -sólo se le ha visto soltar unas lágrimas durante la reconstrucción de los hechos- suscitaron todo tipo de comentarios desde el principio. Tras acudir voluntariamente a declarar en varias ocasiones a la Comisaría en calidad de denunciante, quedó detenido el 18 de octubre. Pese a ello, su versión se ha mantenido a férrea: no se ha derrumbado y sostiene que sus hijos se perdieron en un descuido suyo mientras jugaban. Para aclarar qué ocurrió, el juez de instrucción ordenó una reconstrucción en el Parque Cruz Conde. Bretón recordó, paso a paso, qué hizo aquella tarde. Aparcó, según su versión, en la calle Pintor Espinosa y caminó con los niños de la mano por Pintor Zurbarán y Pintor Losada hasta la zona verde. Allí deja que los niños se separen. Corretean y él se sienta a descansar en una máquina para hacer flexiones. En un momento determinado, mira a la derecha, se distrae y al girar de nuevo la vista a la izquierda, donde estaban los niños, ya no los encuentra.

El juez instructor desconfió de esta versión y, aceptando la tesis de la Fiscalía, ordenó prisión preventiva comunicada y sin fianza para Bretón, sobre el que pesan dos imputaciones: simulación de delito y, la más grave y que lo mantiene privado de libertad, detención ilegal cualificada por desaparición de menores. La Fiscalía explicó pasados los días que en ningún momento barajó acusar a Bretón de homicidio o asesinato, si bien, según el fiscal jefe de Córdoba, existen "motivos más que de sobra" para que el progenitor siga en la cárcel.

¿un posible trastorno psicológico?

La personalidad de José Bretón, exsoldado profesional que estuvo destinado en varias ocasiones en Bosnia, se ha puesto en entredicho desde el inicio. Fue su propio abogado, José María Sánchez de Puerta, quien avanzó tras ser detenido que una posible línea de defensa podría basarse en un supuesto trastorno psicológico de su cliente. Ya había trascendido que Bretón había sufrido varios intentos de suicidio y que, por ello, había recibido tratamiento psicológico. La familia materna desmintió días más tarde que Bretón padeciera alguna afectación. El juez instructor, no obstante, ha encargado al Instituto de Medicina Legal un examen psicológico del imputado.

la clave, en la finca de las quemadillas

Aunque el Cuerpo Nacional de Policía ha realizado una somera batida del río y ha registrado varias graveras y canteras, el grueso de la investigación se ha centrado desde el principio en la parcela familiar de Las Quemadillas, de alrededor de 10.000 metros cuadrados. Los investigaciones han dispuesto de hasta tres órdenes judiciales de registro.

La primera se centró en los restos de una hoguera situada junto a la casa, donde los agentes encontraron restos de ropa de la madre de los niños y de objetos personales. Aunque lo que más llamó la atención fue la existencia de restos biológicos, en concreto de pequeños huesos. Tras ser analizados, quedó aclarado que pertenecían a animales con los que la madre de los niños, veterinaria de profesión, habría hecho prácticas durante sus estudios. La segunda orden permitió a los agentes inspeccionar el naranjal que circunda la vivienda. Utilizaron un georradar para analizar los últimos movimientos del terreno, así como guías caninos. Las gestiones no dieron resultado. Y ya el jueves pasado, la Policía -convencida de que en la finca se encuentran las claves para encontrara a Ruth y José- regresó con una tercera orden para investigar el interior de la casa. Los agentes levantaron losas, derribaron tabiques y buscaron en la cámara de aire del tejado, sin obtener ningún resultado. Algunas fuentes apuntan a que la Policía mantiene que los niños nunca estuvieron en el Parque Cruz Conde -ningún testigo lo ha corroborado-, por lo que su pista se perdería en la parcela.

la postura de la familia de la madre

A Ruth Ortiz, la madre de los pequeños, apenas se le ha visto en el útlimo mes. La portavoz de la familia, Esther Chaves, ha explicado en reiteradas ocasiones que su amiga se encuentra destrozada, pese a que confía en que los niños permanecen con vida retenidos por alguien. La postura de la familia ha sorprendido por su prudencia y su defensa de la labor de los investigadores, hasta el punto de reclamar a la opinión pública que respete la presunción de inocencia de Bretón y de rechazar que se creen grupos populares para buscar a los pequeños. El pasado 16 de octubre, al término de una manifestación, se leyó una sobrecogedora carta de Ruth: "Soy capaz de perdonar y olvidar si vuelvo a ver sus caritas y escuchar mamá".

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