demografía

El interior de Almería se queda sin niños

  • La despoblación se ceba con las comarcas más alejadas frente a la pujanza de la capital y el litoral

  • En catorce municipios no hubo nacimientos en 2016

Tahal, Benitagla, Alsodux o Beires son algunos de los pueblos que más población ha perdido en las últimas décadas. Tahal, Benitagla, Alsodux o Beires son algunos de los pueblos que más población ha perdido en las últimas décadas.

Tahal, Benitagla, Alsodux o Beires son algunos de los pueblos que más población ha perdido en las últimas décadas. / javier alonso

El interior de Almería languidece. De hecho, ya no da cobijo ni al 25% de la población de la provincia. Hace más de un siglo albergaba a más de la mitad de los almerienses. En la actualidad, ocho de cada díez partos se dan en el área metropolitana de la capital y en los municipios del Poniente. De hecho, la mitad de los municipios de la provincia tienen ya menos de 1.000 habitantes.

En Benitagla, Alsodux y Beires no nace un crío desde la década pasada y según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016, un total de catorce municipios de la provincia no tuvieron ningún nacimiento. Pero es que hay una treintena en los que hubo menos de dos partos, la mayoría de ellos ubicados en zonas interiores. De hecho, la natalidad almeriense sigue retrocediendo y eso se comienza a notar en una infinidad de municipios. En 66 de los 103 municipios de la provincia de Almería ya muere más gente de la que nace.

Mientras que Roquetas de Mar ha sumado 54.000 ciudadanos desde 1996 y con 90.000 habitantes se ha situado como el segundo municipio con más población de la provincia o El Ejido se ha convertido en un auténtico referente tras haber surgido como una pedanía más de Dalías, la Comarca del Nacimiento, Los Vélez y el Almanzora se vienen abajo demográficamente.

En un plazo de tres décadas, los almerienses mayores de 65 años serán el doble que los menores de 18. En el plazo de unos años, Almería tendrá más muertes que nacimientos. Las cifras ya están casi igualadas.

Por el contrario, el 85% de los municipios han ganado población en el Poniente, el 87% en el Levante y todos los del área metropolitana, el 100%, han ganado habitantes. La agricultura también está ayudando a fijar la población en municipios del interior como Sorbas, Arboleas, Berja, Pechina o Benahadux, cuya población no deja de aumentar desde hace varias décadas.

Algunas zonas vivieron un repunte en la década pasada, con el boom de la inmigración y la llegada de marroquíes, rumanos, ingleses, ecuatorianos, argentinos y alemanes, por este orden. Sin embargo, los datos constatan que dos terceras partes de los municipios han perdido habitantes desde inicios del siglo XX y un 33% está acelerando este proceso en los tres últimos lustros.

Un caso extraño es el de Cuevas de Almanzora, que sí ha sabido remontar la situación. A finales del siglo XVIII contaba con más de 26.000 habitantes. Su agricultura era fuerte y la minería daba trabajo. Pero en la posguerra española, la población emigró a Suiza, Alemania y Francia, y en los años 60 a Cataluña. En esa década tuvo su pico más bajo de población (7.795 habitantes), pero en la actualidad ha remontado hasta los 12.000.

Si la provincia almeriense ha crecido en 200.000 habitantes durante los últimos 20 años, se lo debe al área Metropolitana y al Poniente. Entre estas dos zonas suma casi el 80% de todos los habitantes que se han ganado en estas dos décadas.

Tan sólo el municipio de Roquetas de Mar ha sumado 54.000 ciudadanos desde 1996, lo que supone más de la mitad de sus vecinos, al haber superado ya los 90.000 habitantes y situarse como el segundo municipio con más población de la provincia. En este mismo espacio de tiempo, El Ejido ha sumado 41.000 habitantes y Almería capital 24.000. A este crecimiento también han ayudado La Mojonera o Vícar, pero también los municipios costeros de El Levante como Mojácar, Vera, Carboneras o Pulpí, todos ellos experimentando grandes crecimientos de población gracias a su apuesta por el turismo, uno de los principales motores del empleo enl litoral almeriense.

Pero el caso más llamativo se produce en el área metropolitana. Todos y cada uno de los municipios que la conforman han aumentado su población. Huércal de Almería, Viator , Benahadux o Pechina conforman una de las zonas con mayor tasa de natalidad de la comunidad.

El problema está en el interior. Los Filabres y el Nacimiento lideran la pérdida de habitantes. La Alpujarra los mantiene a duras penas y situación similar vive el Almanzora, aunque todas estas comarcas tienen más pueblos que pierden población de los que ganan. Al final de la década de los setenta, Almería tenia una media de 19 partos por cada mil habitantes. La cifra cayó en 2016 a mínimos históricos situándose en 11 nacimientos por cada mil habitantes. Las madres almerienses ya no son tan jóvenes ni tienen tantos hijos. Por tanto, si en 1975 la edad media de las madres almerienses era de 28,41, y en 1988 de apenas 27, en la actualidad, la edad media se ha situado en los 31 años.

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