Retos de 2020 en la Junta

Año II d. c. (después del cambio)

  • El Gobierno de Juanma Moreno afronta su segundo ejercicio con el objetivo de consolidarse en un escenario económico complejo y con la misión de atajar las carencias en la sanidad

Elías Bendodo, Juan Marín y Juanma Moreno, en el Parlamento Elías Bendodo, Juan Marín y Juanma Moreno, en el Parlamento

Elías Bendodo, Juan Marín y Juanma Moreno, en el Parlamento / Julio Muñoz / Efe

El país lleva inmerso en una discusión bizantina desde que tiró la última hoja del calendario de 2019 y colgó el de 2020 en la pared. ¿Estamos ya en la tercera década del milenio o hay que esperar al próximo 31 de diciembre? Los puristas lo tienen claro: los nuevos años 20 empezarán el 1 de enero 2021. De lo que no hay duda es que, caiga en la década que caiga, el 2020, año bisiesto, será el segundo año del cambio andaluz. Juanma Moreno celebrará su aniversario en la Presidencia de la Junta el próximo día 18. Su toma de posesión fue el culmen de un proceso que se inició en la misma noche del 2 de diciembre de 2018, cuando se supo que los andaluces habían dado la mayoría a la derecha.

Después de 37 años de gobiernos socialistas, PP, Ciudadanos y Vox lograron lo que Javier Arenas no pudo, a pesar de ganar las elecciones en 2012.Sacar al todopoderoso PSOE de San Telmo fue la mejor argamasa para que el tripartito cuajase en dos tiempos. Populares y naranjas dieron el primer paso en fechas navideñas y Vox se sumó después de Reyes. Un triunvirato bien avenido, como se ha demostrado en estos primeros doce meses de cohabitación.

Los socios que mantienen a Juanma Moreno en el palacio sevillano han capeado tres temporales electorales –abril, mayo y noviembre– y dos presupuestarios –junio y octubre–. Nada hace pensar que la situación vaya a dar un vuelvo. Para un gobernante es básico tener una mayoría sólida que le permita desarrollar su programa, pero es imprescindible no tener una mayoría en contra que pueda acortar su mandato antes de tiempo.Juanma Moreno tiene ambas condiciones atadas y, después del año de estreno, en 2020 se empieza a quedar sin excusas para que el cambio se deje notar y no sólo sea una consigna publicitaria.

Economía

El Ejecutivo de coalición lleva a gala la bandera del liberalismo y uno de sus grandes objetivos es hacer a Andalucía un lugar óptimo para la inversión privada. En eso se afana el consejero Rogelio Velasco –independiente, pero procedente de la cuota naranja–, que colabora estrechamente con Juan Bravo, titular de Hacienda, Industria y Energía. Ambos fueron los encargados de intentar convencer a la prensa de que los datos macroeconómicos del presupuesto no son demasiado optimistas en un escenario borrascoso a nivel internacional. Andalucía, según la previsión de San Telmo, crecerá un 1,9% en el ejercicio que acaba de empezar. 

La coyuntura debe conjugarse con las promesas de un Ejecutivo que ha hecho de la bajada de impuestos una prioridad, pero Juan Bravo tendrá que llevar a cabo la rebaja fiscal con precaución. La Airef ya ha alertado a la Junta que debe aumentar sus ingresos o recortar sus gastos para cumplir las reglas fiscales que Bruselas obligó a cumplir a España. Esas mismas reglas han provocado el mayor conflicto entre el nuevo Gobierno andaluz y el Ejecutivo central por un desvío en el objetivo de déficit de 2018 que, con toda probabilidad, se ha repetido en 2019. Las consecuencias se notarán en 2020 y ya será responsabilidad de los gestores del PPy Ciudadanos.

Empleo

La previsión de creación de empleo en las cuentas aprobadas a finales de diciembre ronda los 65.000 puestos de trabajo, lo que aleja mucho al Gobierno de la meta marcada por el propio presidente durante la campaña:600.000 nuevos empleos antes del final de la legislatura. Mucho debe cambiar la situación económica en 2020 para que Andalucía se acerque a estos números. Hasta no hace tanto, la norma económica dictaba que la región no era capaz de crear empleo con crecimientos inferiores al 2% del PIB, pero el mercado de trabajo es distinto al de hace una década.

El papel que la Administración pública tiene en la creación de empleo no deja de ser inductor, pero en la Junta hay mucha confianza en que el nuevo modelo de formación para el empleo ayude a cambiar esta realidad. Rocío Blanco, titular de Empleo, anunció antes de final de año que los demonizados cursos de formación volverían a echar el vuelo este trimestre. Recientemente, en una entrevista con Europa Press, ha revelado que el análisis de los expedientes que ha agarrotado su consejería en la última década está próximo a finalizar.

Regeneración

La gestión de los cursos de formación de los gobiernos socialistas de la primera década del milenio están bajo la sombra de la sospecha de corrupción que, tras el fallo de los ERE, ha marcado a los anteriores ejecutivos. La extinta Faffe (Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo) ha quedado como paradigma de esta mala praxis política, aunque esta entidad de la administración paralela lleva casi diez años cerrada. En elParlamento se discutirá durante todo el año sobre lo que ocurrió en los despachos de aquella fundación adscrita a la Consejería de Empleo, puesto que la comisión de investigación se extenderá durante todo el año, a pesar de que ha quedado descafeinada tras un inicio marcado por su politización.

El entramado de agencias, fundaciones, consorcios y empresas públicas a la que antaño pertenecía la Faffe sigue dando empleo a casi 30.000 trabajadores públicos. La administración paralela estaba en el foco de PP y Ciudadanos, pero Vox la ha colocado como su principal prioridad. En el año que empieza se conocerá el análisis pormenorizado que resulta de una serie de auditorías externas que permitirá conocer, en teoría, de forma transparente, como funcionan estas entidades. El socio externo del Gobierno considera que la reorganización y reducción de la tupida administración paralela es más urgente que desarrollar otras de sus exigencias, que, por su marcado carácter ideológico, obtienen mucha mayor atención en los debates parlamentarios y en los titulares de los medios.

Una protesta de médicos frente a San Telmo Una protesta de médicos frente a San Telmo

Una protesta de médicos frente a San Telmo / Julio Muñoz / Efe

El estado del bienestar

La tesis de Vox, pero también de PP y Ciudadanos, es que el ahorro en racionalización es un pilar básico para el mantenimiento de los servicios públicos. Su argumento consiste en asegurar que todo lo que no se gaste en esos “chiringuitos” servirá para abrir plantas de hospitales, desmantelar aulas prefabricadas y sumar beneficiarios en las listas de la dependencia.

Las carencias en materia sanitaria son una herencia de la gestión socialista, pero hay una sensación, al menos entre los profesionales, de que el cambio no se ha notado como debería. El titular de Salud y Familias, Jesús Aguirre, salió debilitado de la crisis de la listeriosis, pero en otoño se recrudecieron las protestas de batas blancas ante la falta de personal. Las modificaciones presupuestarias que PP y Ciudadanos criticaban desde la oposición para gastos de personal sanitario se han repetido bajo gestión popular. No ha ayudado tampoco la generación de expectativas por el cambio de color en la Junta.

El PP erosionó a los últimos ejecutivos socialistas en cada plan de verano del SAS y en cada invierno de urgencias colapsadas. Ahora se le puede volver en contra, por lo que revertir la situación en Salud es, quizás, el principal reto de Juanma Moreno. Se ha hablado ya de una renovación en el gabinete, pero habrá que esperar, salvo sorpresa, a que se vayan los fríos del invierno. En el lado naranja también suenan tambores de cambio tras el 10-N, pero lo que se vende desde San Telmo es la calma y la buena sintonía de un Gobierno que, por petición de su jefe, está protegido por una cápsula.

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