Algeciras

Un juzgado anula la licencia a SAM para reparar contenedores en una nave sin paredes

  • Los vecinos de la Colonia San Miguel presentaron un recurso por los ruidos que causa la actividad y la jueza obliga a que se realice en un lugar cerrado e insonorizado

Una de las viviendas de la Colonia San Miguel que lindan con las instalaciones de SAM.

Una de las viviendas de la Colonia San Miguel que lindan con las instalaciones de SAM. / Jorge del Águila

La titular Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Algeciras ha anulado la modificación de la calificación ambiental aprobada por la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento a la empresa Servicios Auxiliares Marítimos de Algeciras (SAM), situada en la antigua fábrica de Celupal, que le permitía llevar a cabo la actividad de taller de calderería en una nave sin paredes. Las tareas de reparación de contenedores a pocos metros de las viviendas causaban molestias por ruidos a los vecinos de la Colonia San Miguel, que presentaron un recurso ante esta decisión. La sentencia, que analiza la normativa del Plan General de Ordenación Urbana, obliga a la empresa a desarrollar estas tareas en una nave cerrada y con unas estrictas condiciones de insonorización.

La comunidad de propietarios de la urbanización Cedros de San Miguel, colindante con las instalaciones, presentó un recurso contencioso administrativo ante esta decisión, ya que se venía quejando desde hace años por las tareas de reparación de contenedores a escasos metros de sus casas, lo que ocasionaba ruidos molestos a los residentes de estas viviendas. Los vecinos lograron dos sentencias a su favor por actividad ilegal, ya que en principio se llevaba a cabo sin licencia. Posteriormente, la empresa obtuvo la autorización municipal para realizar la actividad, ruidosa, en una nave sin paredes, que ha sido anulada por el Juzgado y que ahora obliga a la empresa a hacerlo en un local cerrado e insonorizado.

La jueza señala que el tenor literal de las disposiciones urbanísticas “no ofrece lugar a dudas, y es la exigencia de un lugar cerrado, un local, para el desarrollo de tales actividades ruidosas próximas a núcleos habitables”. El local, señala la sentencia, “debe cumplir unas estrictas condiciones deinsonorización, pero partiendo de la base ineludible de que la actividad debe desarrollarse en un lugar cerrado”.

“Por lo tanto, la actividad de taller de calderería no puede llevarse a cabo en la nave dry en tanto en cuanto la misma no está completamente cerrada, debiendo ser estimada la demanda sobre este particular y anular la resolución recurrida”, indica la sentencia, contra la que cabe recurso de apelación.

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