Algeciras

Una ciudad plagada de mascarillas

  • Algeciras se despierta por primera vez con la nueva normativa andaluza que obliga a su uso incluso cuando se pueda mantener la distancia social

La población, con mascarillas, en el centro de Algeciras La población, con mascarillas, en el centro de Algeciras

La población, con mascarillas, en el centro de Algeciras / E.S.

Este miércoles ha entrado en vigor la obligatoriedad total de las mascarillas en Andalucía, incluso cuando pueda guardarse la distancia social. En el centro de Algeciras, una de las zonas más transcurridas de la ciudad, ya se notaba por la mañana la entrada en vigor de esta normativa.

Son pocos, por no decir casi ninguno, los viandantes que no portan su mascarilla. Aunque se puede ver alguna excepción, los transeúntes parecen haber anotado la nueva normativa. Eso sí, lo que no han desaparecido son los que no la utilizan correctamente.

Aunque son una minoría, todavía hay quienes la portan con la nariz al aire, en la barbilla o incluso en el codo, atentos por si deben colocársela adecuadamente para evitar las multas de 100 euros que se pueden interponer por no utilizarlas. Afortunadamente, sí es difícil encontrar personas que no la lleven a la vista. Pese a que no todo el mundo las usa bien, parece que ya son excepciones contadas quienes se la dejan en casa. 

La población, con mascarillas, frente al parque María Cristina de Algeciras La población, con mascarillas, frente al parque María Cristina de Algeciras

La población, con mascarillas, frente al parque María Cristina de Algeciras / Nacho Marín

Aunque la mascarilla debe utilizarse siempre, siguen existiendo una serie de excepciones. Así, por ejemplo, en playas y piscinas se deberá emplear salvo si estamos quietos en la toalla o durante el baño. Tampoco son obligatorias para menores de seis años, para el deporte al aire libre, para personas que tengan problemas respiratorios o de salud que impidan su uso y ante situaciones incompatibles con esta. Comer y beber se encuentran evidentemente dentro de estas excepciones, pero también fumar. Entre quienes no portan las mascarillas, se pueden encontrar muchos fumadores con un cigarrillo.

En los locales de restauración, también se notan quienes la siguen portando mientras no les traen su consumición, aunque no son mayoría. Es costumbre extendida desde el desconfinamiento quitarse la mascarilla una vez se toma asiento en un establecimiento, pero con ello sí existen más dudas entre los ciudadanos.

Los empleados de restauración del centro observan que la mayoría de los clientes no aguantan con la mascarilla puesta hasta que son servidos. Fernando Sánchez, empleado de la cafetería Abril, estima que solo "un 30% la usa hasta que le servimos". Encarni Romero, de la cafetería Okay, dice que todavía ve un poco de conciencia al respecto. "Nosotros tenemos claro que hay que dejársela puesta. Los clientes no", opina. 

El endurecimiento de las condiciones de empleo de la mascarilla, sin embargo, no parece haber impulsado su venta en las farmacias. Por lo general, las del centro cuentan que no han notado el impulso por la nueva normativa y lo achacan a que, se utilizaran o no, la población ya las tenía.

Los algecireños ya estaban acostumbrados a las mascarillas, pero con la nueva normativa, ya será difícil no verlas durante un largo tiempo. Todo sea por prevenir la propagación del coronavirus.

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