Tribuna libre

Venor Noctu

  • "José Luis Amaba su trabajo y no era bueno, era el mejor"

José Luis Domínguez Iborra, primero por la izquierda, junto a compañeros de Aduanas.

José Luis Domínguez Iborra, primero por la izquierda, junto a compañeros de Aduanas.

Y eso era lo que mejor sabía hacer. Buscar a los malos, cazar de noche, su trabajo. 40 años en las trincheras del Estrecho, casi . Curtido en la mar con miles de horas de navegación y miles de horas de vuelo, el que más, su último destino eran los medios aéreos del cuerpo y de ahí no quería que lo movieran. Ni despacho ni comodidades. Amaba su trabajo y no era bueno, era el mejor. Aduanero con vocación de servicio descendiente de familia del cuerpo, era hijo y, además, era marido, padre y abuelo.

José Luis era una leyenda y lo seguirá siendo. Ya lo decía Arturo Pérez-Reverte cuando venía a Algeciras a trabajar: un tío valiente y ejemplar de esos echaos palante en todo. De corazón, humildad, noble, cariñoso con los suyos y hasta con los malos. A veces contaba aquella noche tan dura en el Estrecho en la que la embarcación con los contrabandistas detenidos se hundió y él los abrazaba para que no se ahogasen y entrar en calor porque no sabían nadar. Era bueno hasta para eso.

Amigo, te has ido sin despedirte de tu familia, de tus amigos, de tus compañeros, de todos, porque todo el mundo te quería. Siempre esa sonrisa, esa amabilidad, eras bueno en todo. Te han homenajeado como te mereces, pero es poco.

Es muy triste que tenga que pasar esto para que valoren ahora tu esfuerzo durante tanto tiempo, para que te reconozcan a ti y a tus compañeros que aún siguen en el tajo. Porque aún hay muchos compañeros que siguen tus pasos y tus caminos para ser como tú les enseñaste y esto no se termina, desgraciadamente. El cuento de nunca acabar. La ruleta seguirá girando hasta que se pare y le toque a otro. Las estadísticas no engañan. Malos y buenos, buenos y malos en una zona tan hostil como es el Estrecho de Gibraltar, zona especial y singular que tiene que ser reconocida sí o sí.

Los políticos y administraciones no pueden seguir dando pésames a nuestros agentes de las fuerzas del orden y luego volver las caras recortando por benéfico económico en detrimento de los servicios de nuestros agentes. Salen ellos y salen los ciudadanos perjudicados.

Te tocó a ti, pero vete tranquilo y vuela alto. Alúmbranos y vigílanos desde el cielo. Seguiremos luchando para que tus reivindicaciones y las de tus compañeros, que tanto reclamaste, salgan adelante. Los tuyos nunca te olvidarán. Iborra, descansa en paz.

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