Algeciras

Una familia que alquila viviendas okupadas se hace fuerte en La Piñera

  • Tres mujeres denuncian haber sido agredidas tras ser forzada una de ellas a desalojar un piso

  • La denunciante es una joven okupa que se negó a pagar 50 euros semanales a sus falsos caseros

La víctima de la paliza, con uno de sus ojos amoratados. La víctima de la paliza, con uno de sus ojos amoratados.

La víctima de la paliza, con uno de sus ojos amoratados. / (Algeciras)

Prefiere que ni su identidad ni la de sus familiares se hagan públicas. María (nombre ficticio) apenas puede entreabrir el ojo izquierdo, tremendamente enrojecido después de que ayer, miércoles, según relata, su falso casero la agrediese brutalmente en compañía de una decena larga de personas “en venganza” por haberle denunciado previamente ante la Policía por amenazas. Su madre y una hermana de esta también sufrieron agresiones. El juicio rápido ha sido fijado para la mañana de hoy en los juzgados de Algeciras.

El parte médico de la joven, de 21 años y madre de una niña de once meses, indica que padece “traumatismo ocular severo”, en tanto que el de su madre apunta a “escoriaciones en mejilla izquierda de 15 y 5 centímetros”, diversas contracturas en varias partes de su cuerpo y contusiones. El de su tía es algo más leve, con heridas superficiales en la cara, visibles a simple vista, y en miembros superiores.

La denuncia presentada por María y a la que ha tenido acceso esta redacción indica que en junio de año pasado “llegó a un acuerdo con unos individuos […] para que le abrieran el piso y poder establecer en él su domicilio, cobrándole por ello 300 euros”. “El piso” es una vivienda, cuyo dueño real desconoce María, y que está situado en el bajo de un bloque de la calle Eresma, en la barriada de La Piñera. Afirma que no es el único okupado a instancias de los mismos caseros.

La cosa cambió en febrero de este año, cuando sus agresores, miembros según su testimonio de una familia dedicada a buscar pisos vacíos para abrirlos y hacer negocio con ellos, empezaron a reclamarle que pagase 50 euros semanales en concepto de alquiler. Ella se negó puesto que ese pago no formaba parte del acuerdo inicial. Ya en abril, la tensión fue insoportable.

María sostiene que la familia acudía frecuentemente a una panadería donde trabajaba como dependienta “a montar la bronca” y a amenazarla, al tiempo que espantaba a la clientela. Como consecuencia, siempre según la versión de la víctima de la agresión, perdió el trabajo.

La situación fue a peor hasta que el pasado martes, día 14, se decidió a dejar la casa, no sin antes haber presentado una denuncia por amenazas. Este hecho hizo que, en el momento en que dejaba el que había sido su hogar, se presentasen sus caseros en compañía de un numeroso grupo de personas para agredirla. María afirma que huyó a la carrera y que se refugió en casa de su madre, tras lo que acudió al juzgado a presentar la denuncia por consejo de la Policía Nacional.

Fue horas después cuando, al ir a recoger sus enseres, volvió a sufrir un nuevo ataque por parte de las mismas personas, “agarrándola por los pelos, tirándola al suelo y golpeándola fuerte y repetidamente por todo el cuerpo”. Su tía, también herida, y su hermano pequeño fueron testigos de todo, además de algunos vecinos que presenciaban la escena.

Una nueva agresión tuvo lugar posteriormente en el domicilio de la madre de María. Esta y su hermana plantaron cara a dos mujeres y un hombre en el rellano del bloque donde residen, también en La Piñera. La pelea se interrumpió al hacer acto de presencia una dotación de la Policía Nacional, que recomendó a ambas a presentar una segunda denuncia que obra también en manos de esta redacción.

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