Gestión hidráulica Pelayo clama por el agua

  • El núcleo rural de Algeciras recupera parte del suministro de agua después de la crisis vivida este verano

  • Los vecinos sugieren una ampliación del depósito que surte a la barriada

Depósito de agua que suministra la barriada, en El Bujeo. Depósito de agua que suministra la barriada, en El Bujeo.

Depósito de agua que suministra la barriada, en El Bujeo. / Jorge del Águila (Algeciras)

“Por la mañana, nada de agua. A partir del mediodía, un hilito mínimo hasta las 16:30; y, por la tarde, cortada. Sobre las 23:30 volvía”, explica una quiosquera de Pelayo desde su puesto a pie de carretera. “Así hasta hace poco, pero es que esta semana nos hemos tirado tres días sin agua corriente entre las 7:00 y las 2:00”, prosigue. Como ella, una gran parte de los vecinos (sobre todo, aquellos que viven en las partes más altas de la barriada algecireña) han sufrido cortes de más de 12 horas e insuficiencias en el caudal de agua a lo largo del verano.

Este jueves se dio una solución al problema, agravado después de que el flujo de agua parara por completo durante tres días a costa de la regularidad en la parte baja del distrito. “En la calle Naranjo de Bulnes tuvimos problemas ayer cuando desviaron el agua de abajo arriba”, relata un cliente del mismo quiosco. Aunque con poca presión, a las 15:30 de ayer todos los grifos de la barriada cumplían su cometido después de que el concejal de la Empresa Municipal de Aguas de Algeciras (Emalgesa), Javier Vázquez, se determinara a poner en marcha una optimización de la red para mejorar la redistribución del suministro de agua.

Este es el segundo verano así. El año pasado, el mismo problema se solventó en septiembre sin que los vecinos de Pelayo llegaran a conocer sus causas. El caso de la barriada es excepcional: se trata de una isla hidráulica donde el agua no llega de un pantano ni de tuberías. Por el contrario, los manantiales de la sierra alimentan el depósito que suministra las casas. El bajo nivel de dicho depósito ha sido la causa de una menor presión de agua, insuficiente al menos para acopiar el caudal que se necesita para alcanzar las zonas más altas del barrio (en concreto, la colina en la margen izquierda de la N-340 en dirección Algeciras).

Si la barriada fuera llana, aquí no habría ningún problema –dice con toda coherencia Maribel Oliva, presidenta de la Asociación de Vecinos de Pelayo– con las ya conocidas interrupciones y la presión débil en la parte baja. El verano pasado, se consumían cerca de 700 metros cúbicos de agua diariamente. Este año, se llega a los 1.000 metros cúbicos cada día”. El consumo llega igual de lejos que los recursos: el 22 de agosto fueron consumidos 960 metros cúbicos de los 1.003 recogidos, con el depósito al 50% de su capacidad, concretamente a una altura de 1,62 metros de los 3,30 disponibles. En total, se prevé que Pelayo consuma un total de 28.500 metros cúbicos de agua este mes de agosto. Estos datos indican que la barriada habrá superado en los ocho primeros meses de este año el consumo total del año 2017 en la zona.

Las causas del problema

El Ayuntamiento de Algeciras ha compartido sus preocupaciones al respecto del asunto. Desde el Consistorio se sostiene que las dos causas motoras de esta crisis son el incremento de la población en verano y la relativa sequía que se sufre estos meses. Por un lado, el total de residentes en Pelayo se multiplica en julio y agosto con segundas residencias, negocios y alojamientos turísticos. De aquí al problema hay un paso: más gente en Pelayo se traduce en más consumo. Luego está que este haya sido un “año especialmente seco”, como apuntan fuentes municipales, cosa que mantiene los “acuíferos en niveles mínimos”.

Aunque en las calles empinadas del barrio cada cual tiene sus propias elucubraciones. Varios residentes están convencidos de que los enganches ilegales son muchos y juegan un papel importante: “En su día nos lo dijeron”. En el Pavo Real, Rafael, otro vecino, reclama rebaná de pan moreno en mano la renovación del abastecimiento para erradicar la presencia de tramos con fibrocemento: “Las que hay son tuberías de 75 milímetros de uralita, que se parten a cada momento y, además, no están permitidas”. Antes de su prohibición en 2002, en España se utilizaban con recurrencia estos materiales, que están compuestos de amianto blanco, en la fabricación de aislantes, canales, depósitos y conducciones de agua. Sin embargo, la composición de las tuberías, “Emalgesa no lo ve como un problema”, según Oliva.

La presidenta de la Asociación de Vecinos también contempla otro factor: junto con el aumento de la población en verano, ha de tenerse en cuenta que en Pelayo, oficialmente, solamente viven 879 residentes (Instituto Nacional de Estadística). “Hay familias que empadronan a sus hijos en el centro de Algeciras para que los vean en tal ambulatorio o entren en tal colegio”, manifiesta certera Maribel Oliva. “Esto nos perjudica a la hora de recibir: de entrada, el Ayuntamiento nos suministra agua para menos de mil personas, cuando en realidad somos más del doble”, sentencia.

Maribel Oliva, presidenta de la Asociación de Vecinos Pelayo, en su restaurante, el Bar Boris. Maribel Oliva, presidenta de la Asociación de Vecinos Pelayo, en su restaurante, el Bar Boris.

Maribel Oliva, presidenta de la Asociación de Vecinos Pelayo, en su restaurante, el Bar Boris. / Jorge del Águila (Algeciras)

Otros vecinos, sin reconocer necesariamente este problema, se suman a la demanda de un depósito con mayor capacidad que pueda proveer agua para la población real de la barriada: “Antes había un aljibe para Pelayo, que éramos cuatro casas, pero ahora el pueblo ha llegado cerca de Tarifa”, pronuncia el comensal del Pavo Real, con la tostada ya casi acabada. Los habitantes del distrito parecen estar de acuerdo en que ni Algeciras ni la Junta han sabido distribuir correctamente los recursos de Pelayo: “Cuando llueve, el aljibe rebosa y el agua se desperdicia. Agua hay, lo que pasa es que en invierno, cuando viene a raudales, no se recoge”.

Maribel Oliva ambiciona que Pelayo disponga de medios para reservar para los meses más secos el agua que se echa a perder en invierno: “Esta barriada depende de las captaciones que, de la sierra, van al depósito de El Bujeo. Las cantidades que recibimos en invierno son más que suficientes, y me gustaría que se pudieran guardar para épocas como esta donde no son tan fuertes”. Para el verano que viene, Oliva pide que el Ayuntamiento y Emalgesa estudien la retención de captaciones con la Junta. Así, la historia que ya es tradición será el próximo agosto agua pasada.

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