Entrevista al presidente de la SCA San Vicente de Mogón José Gilabert: “El aceite de oliva de calidad aguanta mejor el vaivén de los precios”

  • La cooperativa ha obtenido el premio del Ministerio de Agricultura para su aceite de oliva virgen extra Puerta de las Villas.

José Gilabert en un stand de promoción. José Gilabert en un stand de promoción.

José Gilabert en un stand de promoción.

Tienen a gala realizar producción integrada, cultivo en ecológico y cuidar el entorno natural del que obtienen su oro verde. Es la SCA San Vicente de Mogón, que está de enhorabuena por el galardón que su marca Puerta de las Villas ha recibido.

–¿Qué supone para la cooperativa el premio que acaban de obtener del Ministerio de Agricultura para su aceite Puerta de las Villas?

–Representa un enorme orgullo. Hace cuatro años nos quedamos a las puertas, porque llegamos a ser finalistas. Así que, este año, el galardón es un reconocimiento al esfuerzo de nuestros más de 1.100 socios, de nuestros trabajadores, especialmente de nuestro maestro de fábrica y de nuestra gerente, que además es responsable de calidad, y de un consejo rector que apostó en su día por un camino claro, el de la excelencia. Este premio nos da la razón en esa apuesta y representa, además, un acicate para continuar en esta dirección de buscar decididamente la calidad, la sostenibilidad, el cuidado social y medioambiental en el campo y en la almazara, y la diferenciación de nuestros aceites. Estamos muy contentos, la verdad.

–Cuando se producen aceites de calidad ¿es necesario mantener otra parte de producción para que sobreviva la cooperativa?, ¿para que cuadren los números?

–Nuestra apuesta por la calidad y la diferenciación nos lleva a comenzar la recolección en el momento óptimo de la aceituna, a finales de octubre, principios de noviembre, obteniendo de esta manera aceites de alta gama. Pero la cooperativa no se para, sino que continuamos recolectando aceituna para elaborar aceites de oliva virgen extra de excelente calidad, pero que no se consideran tempranos. Cierto es que ese esfuerzo que hacen nuestros socios por la calidad tiene que verse compensado con unos precios superiores a la media del mercado, y así está siendo. Es más, en situaciones de precios bajos es cuando ese diferencial aumenta, ya que este tipo de AOVEs aguantan y amortiguan mejor los vaivenes del mercado. Además, nuestra cooperativa tiene implantado un sistema de liquidación por calidades para que cada socio cobre en base a la calidad que aporta y eso está incentivando cada vez más la producción de aceites diferenciados.

–¿Cómo ha sido el camino hasta lograr la calidad que ahora ofrece Puerta de Las Villas?

–Nuestra cooperativa tiene una estrategia de diferenciación de sus aceites de oliva virgen extra de alta gama que permite rentabilizar el olivar de montaña. La comercialización de nuestra marca Puerta de Las Villas alcanza una calidad total, desde el campo hasta la botella, gracias a unos métodos de producción respetuosos con el medio ambiente. No hacemos producción convencional, ya que todos nuestros socios se encuentran en Producción Integrada y ecológico; es decir, todo el olivar es sostenible. Después de ocho años elaborando y envasando AOVEs de cosecha temprana, nos encontramos en un momento de consolidación de marca y de expansión en mercados tanto nacionales como internacionales, aunque somos conscientes de que aún nos queda mucho camino por recorrer. Este año ya producimos y vendemos en el mundo AOVE Picual, Ecológico, en ambos casos con producción Temprana, Arbequino, Royal y Frantoio, así como un Coupage.

–¿Y qué papel juega el packaging en todo esto?

–Además de la evolución en nuevas variedades, el diseño de las etiquetas de nuestros envases ha sido clave. Apostamos por el estudio ubetense Cabello x Mure, que ha conseguido ofrecer a la botella un aspecto de calidad acorde con el producto que hay en el interior. Además, el uso del color y del “stamping” en varios tonos diferenciadores de todas las gamas del AOVE Puerta de las Villas refuerza la imagen atractiva del conjunto de la producción de la cooperativa.

Un entorno privilegiado

–¿Qué aporta el entorno a sus aceites para que sean diferentes?

–La cooperativa se encuentra en la confluencia que conforman la Sierra de las Villas y la Vega del Guadalquivir. Es un entorno que nos imprime carácter y determina la calidad de la aceituna y, por supuesto, del aceite que producimos. Se trata de una zona que debemos proteger, hacerla más sostenible medioambientalmente, porque influye muy positivamente en nuestro Picual.

–¿Cómo ha sido la campaña?

–Estamos muy satisfechos con la evolución de la campaña. Es la segunda más alta, aproximándose a nuestro récord. Este año hemos producido 4,5 millones de kilos de aceite, la mayor parte virgen extra, de los que aceites de alta gama han sido un millón, y de ellos 100.000 kilos son aceites de cosecha temprana. Además, esta campaña hemos conseguido que la totalidad de las hectáreas que tenemos en ecológico estén certificadas, por lo que hemos producido 200.000 kilos de aceite. Por último, tengo que destacar una nueva ampliación de variedades. Si la campaña pasada comenzamos a producir Arbequino, y también elaboramos un Coupage; en esta ocasión sumamos gamas con Royal y Frantoio, procedente de nuevos socios.

–¿Qué innovaciones han ido adoptando a lo largo de estos años?

–Tenemos en proyecto la construcción de una planta de compostaje para elaborar nuestro propio abono natural con el alperujo y la hoja procedente del proceso de extracción, devolviéndole al campo, en forma de materia orgánica, lo que hemos extraído de él. Una idea con la que se cierra el ciclo de la sostenibilidad, con la intención de mejorar los suelos, evitar la gran huella ecológica que supone tanto el transporte del alpeorujo como la utilización de abonos químicos y devolver al campo materia orgánica con la que reforzar la elaboración de aceite en producción integrada. Además, abogamos por economía circular y por poner en valor los bienes que los olivareros de esta zona de montaña aportan a la sociedad.

–¿Qué pasa este año con los precios? ¿De qué modo se podría acabar con la especulación?

–Se habla mucho de la concentración de la oferta. Tengo que recordar que en nuestra cooperativa surgió el germen de lo que luego fue Interóleo y yo fui su presidente fundador. Después, por diversos motivos, acordamos la salida del grupo y empezamos a trabajar en el proyecto en el que estamos ahora. En la actualidad, creo que la unión puede ser una buena opción, pero no la única. Tenemos ejemplos de empresas pequeñas y medianas que están haciendo las cosas muy bien y casos como el del mayor grupo cooperativo que, en mi opinión, está llevando a cabo una estrategia comercial totalmente equivocada para el sector en general y que sobre todo perjudica al olivar tradicional y de montaña de Jaén. En Italia, por ejemplo, no hay grandes grupos en el sector del aceite. Tampoco en el sector del vino en España y, sin embargo, en ambos casos están consiguiendo gestionar bastante bien sus producciones con estrategias basadas en la calidad, la diferenciación y la marca. Así es que yo creo que con mayor dimensión se pueden hacer las cosas bien y el resultado será positivo, pero también se pueden hacer mal y las consecuencias son nefastas. La concentración funciona siempre y cuando los grupos apuesten por mejorar la rentabilidad de su masa social, que son los agricultores que los forman. Por otra parte, hay que incidir más en los ingresos que en los costes de producción. No quiere decir esto que no haya que trabajar para reducir costes, cooperando también en el campo y optimizando el uso de insumos, pero creo que hay mucho más recorrido en poner en valor un producto obtenido cuidando el medio ambiente, que fomenta la agricultura familiar y el mantenimiento de la población rural en el medio y, por supuesto, ofreciendo la máxima calidad y seguridad alimentaria.

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